Durante el Mundial y con elogios de Karina: la estrategia del Gobierno para contener el impacto de la salida de Adorni
La renuncia del ahora ex jefe de Gabinete se concretó durante la tarde del sábado, tras una reunión en Olivos. Preocupación por los coletazos internos y dudas sobre la continuidad en el directorio de YPF
- 🚪 Salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete, envuelta en acusaciones de corrupción, con el Gobierno tratando de amortiguar el golpe para Milei.
- ⚽️ La salida se camufla en plena fiebre mundialista para desviar la atención de la noticia.
- 🤝 Karina Milei ordena cerrar la "etapa Adorni" con elogios mutuos, pese a tensiones y desconfianzas reales.
- 🧭 El plan busca tapar peleas palaciegas y las intrigas surgidas tras el desenlace del caso del Jefe de Gabinete, con cartas y tuits edulcorados.
- 💥 El Gobierno está fracturado en varias facciones y teme que la salida sirva para desestabilizar a Karina o para que otros la ataquen.
- 👥 Adorni era 100% de Karina; la decisión de sostenerlo fue suya y del Presidente.
- 🧪 El "equipo Rocket" (Martín y Lule Menem) definió la estrategia, incluyendo la carta de renuncia con tono de agradecimiento.
- 🗣️ Cambio en comunicación: llega Adrián Ravier como vocero y Fabián Fernández como secretario; Caputo afirma no haber estado detrás del plan.
- ⚖️ Aun no hay sustituto definitivo: Diego Santilli y Pablo Quirno disputan la designación como nuevo jefe de Gabinete.
- 🏛️ Gestos y señales: el Presidente no recibió a Adorni en Olivos; podría no continuar en el directorio de YPF; se dice que podría donar su sueldo.
- ⏭️ Mirada hacia adelante: los Milei buscan dejar atrás el episodio y centrar la conversación en otros temas, como la política y el Mundial.
Un sábado por la noche. En plena época de Mundial. Cinco horas antes del partido de la Argentina contra Jordania. Y con filtraciones previas para amortiguar el golpe. El Gobierno montó un operativo con el manual de la política tradicional para disminuir el impacto en la imagen de Milei de la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete, envuelto en acusaciones de corrupción. Pero, sobre todo, bajó un mensaje de armonía interna para evitar ecos de la crisis política desatada por el -ahora ex- ministro coordinador.
El cálculo en el oficialismo era que en la previa y, sobre todo, durante y después del partido nadie tuviera el menor interés por la novedad de la salida de Adorni a pesar de que los Milei lo defendieron largamente. Pero buscaron, también, suturar el tema a nivel de la política. O, mejor dicho, de los políticos.
Así, Karina Milei ordenó cerrar la “etapa Adorni” con elogios mutuos, a pesar de que los verdaderos ánimos eran de encono y desconfianza. El objetivo fue tapar las peleas e intrigas palaciegas desatadas a partir del desenlace del affaire del invesigado Jefe de Gabinete con cartas y tuits edulcorados.
“Si no lo hacíamos así, se venía una catarata de (declaraciones de) despegue”, reconocieron en la tropa de Karina, donde vienen haciendo denodados esfuerzos para descifrar cómo disminuir el efecto político los movimientos financieros y adquisitivos de Adorni.
El Gobierno está quebrado en varias facciones, y en el oficialismo temían que, en el caos desatado por la eyección del funcionario más cercano a Karina Milei, en otros sectores aprovecharan para esmerilarla o llevar agua al propio molino. Después de todo, Adorni era 100 por 100 de Karina Milei, y la decisión de sostenerlo a pesar del persistente y profundo escándalo de corrupción fue suya, además del Presidente.
La idea de camuflar el despido con la fiebre mundialista y de disfrazarlo de renuncia estuvo a cargo del “equipo Rocket” liderado por Martín y Lule Menem. Básicamente, definieron confirmar un despido que ya estaba decidido hace tiempo en plena fiebre mundialista, cuando todas las conversaciones, virtuales y presenciales, giran en torno a Messi y Scaloni.
Y a pesar de que es un secreto a voces en el mundillo libertario que Karina Milei no quería saber nada más con el -ya excesivamente- dañino Adorni, pactaron que en su carta de renuncia el funcionario prodigara palabras de sentido agradecimientos y que su jefa le devolviera el cariño de similar forma.
En las oficinas de Santiago Caputo evitaron hacer acotaciones o valoraciones sobre la estrategia, y sólo señalaron que el plan para dar a conocer la salida de Adorni les fue ajeno. El asesor presidencial acaba de ganar preponderancia en el área de comunicación del Gobierno, con la designación del nuevo vocero Adrián Ravier, proveniente de las filas de su think tank, Fundación Faro. Y del nuevo secretario de comunicación, Fabián Fernández, que viene de YPF, donde manda en relaciones institucionales el exsocio de consultoría de Caputo, Guillermo Garat. Pero no se les otorgó voz ni voto en el modo de comunicar el final del funcionario que peor influyó en las perspectivas de la opinión pública sobre el Gobierno.
A partir de ahora los Milei buscarán dejar atrás todo lo que tenga que ver con el fallido jefe de Gabinete. “Ya está, no tiene sentido hacer leña del árbol caído”, decían en el karinismo anoche ante las consultas sobre su futuro. Lo consideran cosa del pasado, si bien hasta hace 48 horas el Presidente lo respaldaba.
Con todo, tardaron en anunciar al sucesor, que sigue siendo un misterio y se dirime entre Diego Santilli y Pablo Quirno. Por lo que la conversación pública vinculada a la política, hasta ayer, aún giraba en torno a Adorni y no a su reemplazante, a pesar de los denodados intentos para correr el foco.
A pesar de lo discursivo, los gestos hablaron por sí solos. El Presidente ni siquiera recibió a Adorni en Olivos, como se esperaba. Y altos funcionarios con oficina en la Casa Rosada como en la Cámara de Diputados, donde manda Martín Menem, deslizaban que muy probablemente no continúe como parte del Directorio de YPF. Ese lugar que pasó a ocupar en enero, cuando lo dejó vacante Guillermo Francos meses después de su salida. A pesar de que en LLA el viernes no descartaban que pudiera permanecer para asegurarse un ingreso para lidiar con los gastos de su defensa judicial. Aunque, en realidad, aseguraban en su entorno, donaba su abultado sueldo.

