El “efecto Lula” sigue pegando en Argentina: los bonos sintieron el impacto, pero el tipo de cambio aguantó
La salida de Flavio Bolsonaro, apenas un día después de las elecciones, generó nerviosismo entre los inversores. El Tesoro refinanció el 105% de los vencimientos en Argentina para mantener controlada la liquidez y evitar subas del dólar
- 📉 La caída del mercado brasileño golpeó más a los activos argentinos, afectando principalmente a los bonos en dólares y al riesgo país, menos al tipo de cambio.
- 📈 El riesgo país argentino subió a 763 puntos básicos tras el movimiento, ante un contexto internacional más adverso y el “efecto Lula”.
- 💬 Delphos señala que la deuda soberana argentina mantiene tasas altas frente a comparables (Ecuador, Egipto, Bolivia) y que el GD35 rinde 10,8% en USD.
- 🧭 A pesar de déficits fiscales en Brasil, Argentina presenta mejores fundamentos, con Brasil con déficits mayores y gasto en intereses más alto.
- 🔎 Aun así, se contempla la posibilidad de compresión de spreads, aunque persiste el riesgo electoral como factor clave a monitorear.
- 💱 El tipo de cambio se mostró relativamente estable: el dólar oficial subió solo 10 pesos en tres días, con una brecha cambiaria cercana al 7,5% por mayor dolarización.
- 💼 El Tesoro habría vendido cerca de USD 100 millones para frenar la suba del dólar y luego recomprado parte; las reservas se mantienen en ~USD 50,6 mil millones y el FMI aportó USD 900 millones.
- 🔒 El equipo económico mantiene una política monetaria prudente, controlando la liquidez para evitar presiones excesivas sobre el tipo de cambio.
- 💳 En la subasta de bonos, el Tesoro no expandió pesos y absorbió liquidez (refinanciación de 105%), colocando más deuda de la que vencía.
- ⏩ La estrategia de refinanciamiento extiende vencimientos hacia el próximo mandato, priorizando plazos cortos e instrumentos indexados (LECAP 2027 y CER/TAMAR 2028).
La fuerte caída del mercado brasileño tras la sorpresiva victoria de Lula Da Silva en el balotaje del domingo sigue pasando factura también a los activos argentinos. Luego de tres jornadas queda claro que el efecto negativo se sintió mucho más sobre los bonos en dólares y por consiguiente el riesgo país que en el tipo de cambio.
Un informe de Delphos Investment resaltó que “con el GD35 rindiendo 10,8% anual en dólares, la deuda soberana argentina continúa operando con tasas superiores a las de comparables de igual o peor calificación crediticia, como Ecuador, Egipto y Bolivia”.
El riesgo país viene reflejando la debilidad de los bonos. Ayer rebotó más de 2% y finalizó en 763 puntos básicos. La deuda argentina viene sufriendo un contexto internacional más adverso, marcado por subas de tasas en Estados Unidos y el aumento del precio del petróleo. Ahora se agregó el “efecto Lula”.
Pero en realidad los bonos ya venían golpeados de antes. Aunque todavía falta un año los inversores se ponen más cautelosos de cara a las elecciones presidenciales. La victoria de Lula en Brasil también aumentó el nerviosismo sobre un posible regreso del populismo a la Argentina entre los inversores.
El informe de Delphos advirtió que el aumento del riesgo país se produce a pesar de que Argentina tiene mejores fundamentos fiscales que Brasil. “En los últimos 12 meses, Brasil registró un déficit primario del 0,62% del PBI y un déficit financiero del 9,48%, frente a superávits del 1,4% y 0,1% en Argentina, respectivamente. Esto implica un gasto en intereses de 8,9% del PBI en Brasil, frente al 1,3% en Argentina”, explicaron.
“Consideramos —agregaron en Delphos— que existe margen para una compresión de spreads, aunque el riesgo electoral continúa siendo uno de los principales factores a monitorear.”
El tipo de cambio tuvo un comportamiento mucho más estable. Se trata de un importante test, porque el impacto de lo sucedido en Brasil resultó significativo, bastante parecido a un “shock externo”.
Sin embargo, la cotización del dólar oficial subió apenas 10 pesos en estos tres días. El único costo que hubo que pagar es un leve aumento de la brecha cambiaria, que pasó a niveles cercanos al 7,5%, reflejando una mayor presión dolarizadora por parte de público y empresas.
El Tesoro habría vendido cerca de USD 100 millones el lunes para amortiguar la tendencia al alza del dólar, pero entre martes y miércoles habría recomprado al menos una parte. Y aún así el nivel de intervención para evitar saltos mayores del mercado cambiario fue mínimo. El nivel de reservas, de hecho, se mantuvo en niveles de USD 50.600 millones. Además el FMI comprometió un nuevo desembolso de USD 900 millones que también fortalecerá las reservas.
El equipo económico se mantiene, por otra parte, muy cuidadoso en materia monetaria y evitar que se produzcan excesos de liquidez en el mercado. Controlando la cantidad de pesos logra que no haya presión excesiva sobre el tipo de cambio. Lo sucedido en los últimos días refleja que la estrategia está funcionando.
En la licitación de bonos de ayer, el Tesoro continuó sin expandir la cantidad de pesos. Es más, absorbió liquidez porque la refinanciación (o “rollover” en la jerga financiera) fue de 105%. Esto significa que colocó más deuda de la que vencía, quitando pesos del mercado.
“El Tesoro superó una prueba exigente de vencimientos por casi 11 billones de pesos al adjudicar un valor efectivo total de 11,56 billones”, indicaron desde Puente.
“El resultado —agregaron— le permitió cumplir holgadamente con su programa de refinanciación sin tensionar la liquidez del sistema ni recurrir a sus depósitos en el Banco Central, en un contexto donde las condiciones de corto plazo se mantenían normalizadas pero con la curva larga de pesos todavía bajo cautela”.
La estrategia oficial volvió a apoyarse en extender vencimientos hacia el próximo mandato presidencial, aunque convalidando la preferencia de los inversores por plazos más cortos e instrumentos de cobertura indexada.
El grueso de la colocación se concentró en la nueva LECAP a febrero de 2027 y en el tramo dual CER/TAMAR a 2028, lo que ratifica que, en un clima donde el mercado se muestra más selectivo respecto al riesgo post-2027, la diversificación del menú contribuyó a alcanzar el objetivo de refinanciar los pasivos sin presionar las tasas en el mercado secundario.

