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Qué dijeron los empresarios del discurso de Milei en EEUU: “Es Javier siendo Javier, está bien lo que dice porque lo piensa”

Qué dijeron los empresarios del discurso de Milei en EEUU: “Es Javier siendo Javier, está bien lo que dice porque lo piensa”
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Los asistentes al Argentina Week escucharon al presidente con nuevos dardos a Paolo Rocca, el CEO de Techint, y Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar

Desde Nueva York - “Al los americanos nos gusta que se hable directo: si algo cuesta 10 y se vende por 50, está mal. Y el Presidente lo dice. Yo lo aplaudo por eso”. El que habla es un ejecutivo de una multinacional vinculada al mundo energético. Es estadounidense y acaba de escuchar el presidente Javier Milei criticando otra vez a parte del empresariado local: “No conozco del todo a lo mencionados, pero me gusta el énfasis y las cosas claras”.

Fue en la apertura formal del Argentina Week, en el edificio del JP Morgan en Park Avenue. Milei fue presentado por Jamie Dimon, CEO global del banco, habló y se fue a tomar el avión presidencial para volver al sur y asistir a la asunción de José Antonio Kast, el nuevo presidente de Chile.

Esta vez, dejó los apodos de lado y puso nombre y apellido a sus críticas: Paolo Rocca, el CEO de Techint, y Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar que acaba de cerrar su otro negocio histórico: Fate.

Infobae habló con los empresarios presentes durante un coffee break. Ninguno quiso hablar on the record.

“Es Javier siendo Javier, está bien lo que dice porque lo piensa”, aseguró un alto ejecutivo de una empresa de tecnología. Se le pidió más precisión y detalló: “Es el estilo del Presidente y a los empresarios no nos gusta que se nos señale. Nombra a dos pero es una manera de hablarnos a todos, de decir que hay que adaptarse, que los tiempos cambiaron. Mucho empresario grande se acostumbró a hacer las cosas de una forma y no quieren cambiar. Y Milei dice que las cosas cambiaron”.

No todas fueron rosas. No pocos asistentes al evento aseguraron que con lo del Congreso fue suficiente y no había necesidad de volver a lo mismo. “Acá la gente vino a entender la cambios, a ver cuánta confianza despierta Argentina. No sé si es la mejor estrategia pegarle así a empresarios tan conocidos”, aseguró uno de ellos. “Too much”, resumió un CEO que un rato antes se fotografió con el mandatario.

El presidente de una entidad financiera reconoció sentimientos encontrados, café en mano: “Es fuerte... está el tema de las formas. No me gustan los insultos. Eso no quiere decir que no tenga razón en parte de lo que dice. Igual, creo que es con los empresarios adentro. Acá somos un montón, apoyando”.

Otro CEO destacó: “El marco conceptual es consistente y está bueno, me gusta escucharlo decir estas cosas. Los pilares, la competencia. Lo mismo lo que viene para adelante, las reformas que mandará al Congreso. Eso quiere escuchar la gente que está acá. Lo otro, los nombres, es una anécdota”.

Desde Buenos Aires, hubo reacción rápida de Aluar. “Si como se menciona hay una situación de presión, si algún funcionario ha recibido una presión, quien debería decir qué tipo de presión ha recibido es ese funcionario y también decir quien es el enviado de la empresa involucrado. Si clarificamos todo eso, nos vamos a poder hacer una composición de lugar. Si la empresa cometió un error tendrá que pagar por ese error. Hasta ahora es una cosa muy general”, dijeron voceros. Además, aclararon que la empresa se ofrece a aportar todos los datos necesarios para clarificar la situación y deslizaron que Madanes no tuvo reuniones con ningún funcionario del Gobierno.

“Pedir una medida de protección no es un acto de corrupción ni es una irregularidad. A un pedido se contesta una negativa y listo”, cerraron.

En su discurso, de unos 40 minutos, el Presidente volvió a cargar contra referentes del sector privado. Milei acusó a los dueños de Techint y Aluar de explotar durante años un sistema de beneficios otorgados por el Estado y reiteró que “quienes defienden la industria nacional son unos chorros”.

El mandatario vinculó la persistencia de la protección a la industria local con un clima de corrupción e ineficiencia, señalando que factores como el denominado “riesgo kuka” —referencia al posible retorno del kirchnerismo— siguen repercutiendo en el costo del financiamiento internacional argentino.

El discurso del Presidente estuvo centrado en Rocca y Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar y Fate. Milei sostuvo que ambos, junto a sectores del ámbito textil, representan la lógica del empresario “prebendario” que ha prosperado bajo la protección del Estado. “Rocca y Madanes en connivencia con políticos ladrones atacaron a los argentinos, pero eso se terminó, la Argentina corrupta”, declaró durante su intervención.

Según el presidente, Madanes exigía conservar ese beneficio para su empresa de aluminio, Aluar, amenazando con despidos masivos si la protección se levantaba. “Si no le manteníamos la barrera, nos iba a tirar 920 trabajadores a la calle un día antes de tratar la reforma laboral... y nos tiró 920 trabajadores a la calle, esto no es un juego de niños”, narró el mandatario.

La tensión con estos sectores empresariales, puntualizó Milei, expone una práctica donde “quienes defienden la industria nacional son unos chorros”, y asoció el reclamo por un esquema de apertura comercial “indiscriminada” con la pretensión de “cazar en el zoológico”, en clara crítica a quienes rechazan la eliminación de barreras a las importaciones.

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