La muerte masiva de crías de ballena en Argentina desconcierta a los investigadores

Muchos de los cadáveres aparecieron en las playas que rodean la Península Valdés, una importante zona de reproducción de la ballena franca austral.
- 🐋 Más de 300 crías de ballena franca austral han muerto desde junio en Península Valdés, Chubut, Argentina.
- 🌊 Cada año, estas ballenas migran a estas aguas protegidas para parir y criar; la mortalidad de crías en un año normal es del 20-30%.
- 📈 Este año la mortalidad es mucho mayor de lo habitual; la cifra provisional triplica el récord anterior de 113 muertes en 2012.
- 🧪 Los científicos detectaron la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae en tejidos de algunas ballenas fallecidas, capaz de causar infección generalizada y muerte.
- 🦅 Una hipótesis apunta a las gaviotas cocineras (Larus dominicanus) que podrían transmitir la bacteria al lomo de las ballenas cuando salen a respirar.
- 🔎 Aún falta confirmar por qué este año se ha vuelto tan letal, aunque cambios en las condiciones marinas como el aumento de la temperatura del mar podrían estar influyendo (vínculo con clima o El Niño).
- 💬 Marcela Uhart (One Health Institute, UC) describe la situación como una “tormenta perfecta” de bacterias potentes y condiciones ambientales que podrían superar la inmunidad de las crías.
- 📋 Los investigadores buscan identificar qué factores desencadenan este evento masivo para entender mejor la crisis.
- 🏷️ Información de la especie: las ballenas pueden medir hasta unos 17 metros y pesar unos 40 toneladas; en Argentina están protegidas como Monumento Natural Nacional desde hace más de 40 años.
La muerte de ballenas francas australes en las costas de la Patagonia argentina lleva meses encendiendo las alertas de científicos y organizaciones animalistas. Según la revista Live Science, desde junio, son más de 300 las crías de esta especie (Eubalaena australis) que aparecieron muertas en la zona de Península Valdés, en la provincia argentina de Chubut.
Cada año, las ballenas francas australes migran a las aguas protegidas de este lugar para parir y criar a sus crías. En un año normal, entre el 20 y el 30 por ciento de las recién nacidas allí no sobreviven, según recoge el medio anteriormente citado. Sin embargo, este año, los expertos señalan que la mortalidad está siendo mucho mayor de lo habitual.
La cifra provisional que manejan los expertos triplica el anterior récord anual documentado, registrado en 2012, cuando murieron 113 ejemplares jóvenes. Los investigadores tratan ahora de averiguar qué provocó esta mortandad tan excepcional y por qué se produjo con tanta intensidad este año.
Conociendo de primera mano la situación, los científicos enviaron muestras de tejido de algunas de las ballenas fallecidas para su análisis. En ellas se detectó la presencia de Erysipelothrix rhusiopathiae, una bacteria que puede causar erisipela y que, en los casos más graves, desencadena una infección generalizada capaz de dañar órganos vitales y provocar la muerte del animal.
Una de las hipótesis que se investiga ahora apunta a las gaviotas cocineras (Larus dominicanus), aves que desde hace décadas picotean el lomo de las ballenas francas australes cuando estas salen a la superficie para respirar. Lo que se plantea es que estas gaviotas podrían estar actuando como transmisoras del microorganismo.
Incluso si las bacterias son las culpables, los expertos todavía deben determinar por qué se volvieron tan letales este año. En este sentido, Marcela Uhart, veterinaria del One Health Institute de la Universidad de California, reveló que los cambios en las condiciones marinas, como el aumento de la temperatura del mar, potencialmente vinculados al cambio climático o a El Niño, también podrían estar jugando un papel clave.
“Es una tormenta perfecta en la que esta bacteria es lo suficientemente potente como para superar la inmunidad de las crías y causar su muerte. Así que, en la medida de lo posible, intentaremos identificar al menos qué factores pueden estar desencadenando este evento y haciéndolo tan masivo”, compartió con AP News.
La ballena franca austral puede alcanzar unos 17 metros de longitud y pesar cerca de 40 toneladas en la edad adulta. En Argentina, está protegida como Monumento Natural Nacional desde hace más de 40 años.

