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Medio Ambiente Guardianes del patrimonio natural y cultural: sin autoridades a la cabeza, así trabaja la Administración de Parques Nacionales

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                        Guardianes del patrimonio natural y cultural: sin autoridades a la cabeza, así trabaja la Administración de Parques Nacionales
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Sin presidente, vicepresidente ni directorio, unos 2.200 trabajadores defienden y preservan las áreas protegidas, además de sus puestos laborales, frente a las posibles modificaciones de leyes fundamentales para la gestión ambiental y ajustes presupuestarios. Desde guardaparques hasta profesionales técnicos y científicos: por qué el trabajo de cada uno de ellos es crucial para el territorio argentino.

Es custodia del ambiente, la naturaleza y un legado cultural invaluable. La Administración de Parques Nacionales (APN), con sus 120 años de historia, es el pilar sobre el cual se erige la soberanía, el turismo responsable, la investigación científica y la educación ambiental integral de todo un país. Este compromiso cobra aún más relevancia ante eventos como el reciente incendio en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut, que ya devastó casi 8.000 hectáreas.

Gestionando 55 áreas protegidas en 21 provincias y en el mar argentino, la labor de los especialistas que la integran abarca una extensa superficie de 18.275.722 hectáreas. “Estamos hablando de un territorio más grande que la provincia de Córdoba; ese territorio se administra solo por 2.200 trabajadores. Por eso siempre decimos que en Parques Nacionales no sobra nadie, por el contrario, falta personal, faltan incentivos, y una suba salarial”, señala Juan Ignacio Martínez, Secretario General de ATE en la Casa Central de Parques Nacionales, en diálogo con elDiarioAR en una jornada de lucha que desarrollaron en Plaza Congreso. “Estamos sin autoridades desde el 10 de diciembre. Sí tenemos a los directores que quedaron de la gestión anterior que, con mucho tino, han decidido seguir ocupando los cargos para garantizar aunque sea el mínimo funcionamiento del organismo”, agrega Martínez.

El incendio en Los Alerces representa una llamada de atención sobre la fragilidad del ecosistemas frente a las amenazas ambientales. Es por eso que la misión de la Administración de Parques Nacionales, pionera en América Latina en la creación de un sistema nacional de áreas protegidas, va más allá de la mera conservación de la naturaleza; desde guardaparques hasta profesionales técnicos y científicos, su trabajo cotidiano abraza la preservación de la identidad y la historia argentina. 

El compromiso de este equipo (la mitad contratado en planta transitoria y monotributo) enfrenta, aseguran desde el sector, serios desafíos ante eventuales políticas de desguace estatal, privatización y desfinanciamiento, que socavarían los programas de conservación y amenazan la estabilidad laboral de los empleados. Las posibles modificaciones de leyes fundamentales para la gestión ambiental propuestas por el gobierno actual representaría un riesgo adicional para la preservación de los recursos.

“Ya se está viendo el efecto, porque las quemas que se están dando en muchos casos son intencionales y tienen que ver con intereses sobre la propiedad, sobre el terreno que se está quemando. Vemos que a la larga se va a generar un deterioro que luego es irreversible, por el avance del desmonte y por la quema. También por la administración del Estado, el posible despido de trabajadores y al achique del presupuesto va a generar que, a la larga, dejemos de poder funcionar y de asistir a las áreas como lo requieren”, agrega Martínez.

Belén Crosignani ingresó a Parques Nacionales a través de un concurso en julio del año pasado que se lanzó desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Como Analista de Aplicación Científica dentro de la Dirección Nacional de Conservación, hace hincapié en la diversidad y la importancia de las tareas de cada compañero dentro de las áreas. La Dirección Nacional de Conservación es la que, en cierta forma, le da “más sentido” a Parques Nacionales, “porque es un organismo de conservación antes que de turismo”, asegura. “Trabajamos en todo lo que es la planificación de las áreas protegidas, los planes de gestión, las evaluaciones de esa gestión. Los planes de gestión tienen, por ejemplo, un inventario de todo lo que es la fauna, la flora, los recursos culturales”, añade Crosignani.

Crosignani, que intenta sintetizar el trabajo cotidiano de más de 2.000 trabajadores, destaca el “Área de Recursos Naturales”, que analiza y evalúa el impacto ambiental: “Para cualquier cosa que se quiera hacer en un parque hay que evaluar si va a tener impacto o no ambiental, y en base a se decide avanzar o no”. También distingue el área de “Recursos Culturales”, quienes lo conformaron se encargan de los monitoreos, relevamientos de los recursos culturales, inventarios y mantenimiento. También es importante resaltar todo lo que tiene que ver con “Uso Público”, que es la realización de cartelerías, de carteleras, de mantenimiento de los senderos, entre otras tareas que brindan información, cuidado y preservación.

La “gente del CIB”, agrega Belén, es la del “Sistema de Información Biológica”; es una página donde se registra todo lo que tiene que ver con la fauna, la flora, mapas de todas las áreas protegidas, mapas para evaluar el fuego; recurso importante “para los combatientes en cuanto a los riesgos que pueda haber de incendios y toda la ayuda informática para estos trabajadores”.

En medio de la imponente belleza de los paisajes naturales de Argentina, se despliega un tejido de vida y cultura que también es protegido por múltiples áreas dentro de la Administración. “Hacemos mucho trabajo con los pobladores rurales y locales, y con las comunidades indígenas, para el desarrollo local. Tratamos de que cada parque tenga, en lo que es turismo -servicios y demás- interacción con el desarrollo local de la zona. También nos enfocamos en la educación ambiental, se hace mucho con las zonas aledañas a los parques, con las escuelas, tenemos una dirección de educación ambiental que se dedica a eso”, agrega Belén.

Por último, la Administración está inmersa en un proceso de transformación, con el objetivo de avanzar hacia una gestión más integral y científica, que fue impulsado por la gestión de gobierno anterior. Como parte de este esfuerzo, “hemos estado trabajando en la elaboración de un plan de ciencia y tecnología destinado específicamente a los Parques Nacionales”. Este plan busca fortalecer su capacidad para llevar a cabo investigaciones internas, complementando el valioso trabajo que realizan en colaboración con instituciones externas como el Conicet y diversas universidades. “El objetivo es desarrollar investigaciones adaptadas a las necesidades de gestión de nuestros espacios protegidos. Además, estamos implementando un sistema de monitoreo más eficiente y centralizado, que nos permita recopilar y analizar datos sobre recursos culturales en todas nuestras áreas. Este enfoque nos ayudará a mejorar nuestra labor en cada región y garantizar que la información esté disponible para todos los interesados en la conservación de nuestro patrimonio natural y cultural”, cierra Belén.

Guardianes de la naturaleza y la cultura, su compromiso y dedicación son fundamentales para enfrentar los desafíos ambientales actuales y garantizar el futuro sostenible para las generaciones venideras y la protección del patrimonio compartido.

AB/DTC

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