Condenaron a 12 años de prisión a un exmilitar por la sustracción y sustitución de identidad del nieto recuperado N°128

El excapitán de inteligencia del Ejército Carlos Alberto Vega fue condenado como partícipe necesario de los delitos de sustracción, retención y ocultamiento de menores de 10 años respecto de Marcos Eduardo Ramos (nieto recuperado en 2018), y de su hermano Elías Ismael Suleimán. La Fiscalía había pedido una condena de 17 años.
- 🏛️ El Tribunal Oral Federal de Tucumán condenó a 12 años de prisión a Carlos Alberto Vega por su participación en la sustracción, retención y ocultamiento de Marcos Eduardo Ramos y Elías Ismael Suleimán, y por haber alterado su estado civil; los hechos son considerados crímenes de lesa humanidad.
- ⚖️ La pena deberá cumplirse con monitoreo mediante dispositivo electrónico, en lugar de prisión efectiva tradicional.
- 💼 El tribunal ordenó una reparación integral para las víctimas y gestionará ante el Ministerio de Justicia la implementación de esas medidas reparatorias, además de garantizar la continuidad de tratamientos psicológicos.
- 📅 Los fundamentos de la sentencia se darán a conocer el 26 de agosto a las 14:00.
- 🌐 Se reconoció la obligación del Estado de buscar e identificar a personas apropiadas y se recomendó fortalecer políticas de derecho a la identidad y archivos relacionados (Banco Nacional de Datos Genéticos, CNDY, etc.).
- 👩⚖️ La sentencia fue dictada por las juezas Ana Carina Farías y Cristina Edith Giordano y el juez Federico Bothamley; el Ministerio Público Fiscal estuvo representado por Pablo Camuña, Valentina García Salemi y Patricio Rovira.
- 🧸 Contexto: en diciembre de 1976, Marcos Ramos (5 meses) y Elías Suleimán (8 años) fueron secuestrados en San Miguel de Tucumán; su madre Rosario del Carmen Ramos permanece desaparecida.
- 🏚️ Los hermanos fueron trasladados a Tafí Viejo y luego separados; Elías recibió malos tratos; Marcos fue entregado a Víctor Lucio Sánchez, vinculado al Destacamento de Inteligencia N°142 y registrado con un nombre falso.
- 🧬 Identidad reconstruida: en junio de 2026 el Banco Nacional de Datos Genéticos confirmó el vínculo paterno de Marcos con Pastor Dante Campos tras un análisis de 2.900 marcadores; Marcos ya había recuperado su identidad en 2018.
- 💖 Abuelas de Plaza de Mayo celebra haber establecido la familia paterna de Marcos y su reencuentro con la tía Ilda del Valle Campos, gracias al trabajo del BNDG y la oficina de derechos humanos.
- 💡 Importancia del BNDG: la noticia subraya el papel de la genética forense para identificar a desaparecidos y la necesidad de financiamiento sostenido para mantener estas investigaciones y archivos abiertos.
El Tribunal Oral Federal de Tucumán condenó este miércoles a 12 años de prisión al excapitán de inteligencia del Ejército Carlos Alberto Vega por su participación en la sustracción, retención y ocultamiento del nieto recuperado N°128, Marcos Eduardo Ramos, y de su hermano Elías Ismael Suleimán, y por haber hecho incierto o alterado el estado civil de ambos. Los hechos, ocurridos durante la última dictadura cívico-militar, fueron considerados constitutivos de crímenes de lesa humanidad.
Vega fue condenado como partícipe necesario de los delitos de sustracción, retención y ocultamiento de menores de 10 años respecto de Suleimán y Ramos, y por haber hecho incierto el estado civil del primero y alterado el estado civil de su hermano menor, todo ello en concurso real. Pese al pedido formulado por la fiscalía, los jueces resolvieron que pena deberá cumplirse con monitoreo mediante dispositivo electrónico.
El tribunal también hizo lugar al pedido del Ministerio Público Fiscal para establecer una reparación integral de las víctimas y solicitó al Ministerio de Justicia de la Nación que realice las gestiones necesarias para hacer efectivas las medidas previstas en las leyes reparatorias. Asimismo, dispuso que se garantice la continuidad de los tratamientos psicológicos de ambas víctimas. Los fundamentos de la sentencia se conocerán el próximo 26 de agosto, a las 14.
En su sentencia, el tribunal reconoció que “la búsqueda e identificación de las personas apropiadas durante el terrorismo de Estado constituye una obligación permanente del estado argentino derivada de sus compromisos constitucionales e internacionales en materia de derechos humanos”.
En ese marco, recomendó al Poder Ejecutivo Nacional adoptar “todas las medidas necesarias” para asegurar la continuidad de las políticas públicas destinadas a garantizar el derecho a la identidad y la búsqueda de personas apropiadas durante el terrorismo de Estado, y especialmente “la preservación y el fortalecimiento del Banco Nacional de Datos Genéticos, de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, de los archivos documentales relacionados con el terrorismo de Estado, de los equipos especializados de investigación dedicados a la búsqueda e identificación de las personas y de los registros públicos relacionados con ese proceso”.
La sentencia fue dictada por las juezas Ana Carina Farías y Cristina Edith Giordano, y el juez Federico Bothamley. En el debate, el Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal Pablo Camuña junto con la auxiliar fiscal Valentina García Salemi y el fiscal coadyuvante Patricio Rovira, quienes habían solicitado una condena de 17 años de cumplimiento efectivo en una institución penitenciaria.
De acuerdo con la investigación, en diciembre de 1976, Marcos Eduardo Ramos, de cinco meses, y su hermano Elías Ismael Suleiman, de 8 años, fueron secuestrados por personal militar en una vivienda del barrio San Cayetano, en San Miguel de Tucumán.
Su madre, Rosario del Carmen Ramos, militante del PRT-ERP, había sido secuestrada por tercera vez a fines de noviembre o comienzos de diciembre de ese año, tras regresar a Tucumán desde Santiago del Estero. Existen indicios de que fue llevada al centro clandestino de detención que funcionó en la Compañía de Arsenales “Miguel de Azcuénaga”, y al día de hoy permanece desaparecida.
Tras el operativo, los hermanos fueron trasladados a un inmueble de Tafí Viejo, donde había otros niños. Allí fueron separados y no volvieron a verse. Elías fue llevado luego a una vivienda de la capital tucumana, donde sufrió malos tratos, amenazas e intentos de supresión de su identidad. A los 8 años logró escapar y, tras caminar más de 20 cuadras, llegó a la terminal de ómnibus, donde encontró a un tío y pudo reencontrarse con su familia. En 1999 se presentó ante la CONADI y relató los secuestros de su madre y su hermano.
Marcos, en tanto, fue sustraído y su identidad suprimida. Fue entregado a Víctor Lucio Sánchez, alias “Pecho i Tabla”, agente civil de inteligencia vinculado al Destacamento de Inteligencia N°142. Según la acusación, Sánchez obtuvo su cargo con el “aval ideológico y moral” de Carlos Alberto Vega, quien tenía responsabilidades en tareas de inteligencia y contrainteligencia y en el funcionamiento del centro clandestino “Arsenal Miguel de Azcuénaga”.
El niño fue inscripto falsamente como nacido el 17 de marzo de 1977 y como hijo biológico de Sánchez e Ilda Agustina Sánchez, con el nombre Marcelo Ariel Sánchez. Durante el mismo operativo también fueron secuestrados Hugo Demetrio Castro y su hijo Juan Carlos, de 12 años, quienes cuidaban a los hermanos. Ambos fueron llevados al Arsenal. Los restos de Hugo Castro fueron posteriormente identificados en el Pozo de Vargas, mientras que su hijo recuperó la libertad meses después.
El Ministerio Público Fiscal formuló su alegato de clausura el pasado 8 de julio. El fiscal Camuña destacó durante su intervención que se trataba del segundo caso de un nieto recuperado en Tucumán y remarcó la trascendencia del reencuentro entre los hermanos, ocurrido luego de más de cuatro décadas de separación. “Nadie hubiera pensado que se produciría el reencuentro entre dos hermanos que fueron separados hace más de 40 años, con la recuperación de identidad de Marcos, y ahora además con el enjuiciamiento de uno de los responsables de ese hecho”, señaló.
Camuña también puso el foco en el relato de Elías Suleimán, quien tenía ocho años cuando fue secuestrado junto con su hermano. El fiscal destacó la imagen del niño trasladando en sus brazos al bebé de cinco meses hacia un destino desconocido y sostuvo que los integrantes del aparato represivo determinaron posteriormente el destino de cada uno de los hermanos, en una “distribución como si fueran un botín de guerra”.
A su turno, García Salemi sostuvo que, luego de ser separado de su hermano, Marcos pudo haber sido trasladado al Arsenal Miguel de Azcuénaga, donde se encontraba secuestrada su madre, Rosario del Carmen Ramos. A partir de la prueba producida durante el debate y del conocimiento acumulado en los procesos por crímenes de lesa humanidad sobre el funcionamiento del aparato represivo en Tucumán, consideró probable que el niño hubiera sido llevado al centro clandestino y utilizado como instrumento de presión y tortura contra su madre.
La representante del MPF definió esa hipótesis como parte del “rompecabezas del terror” y sostuvo que la apropiación del niño por parte de Víctor Lucio Sánchez no pudo haberse producido sin el conocimiento de sus superiores. En ese sentido, planteó que, por su función y su vínculo con Sánchez, Vega había tenido una intervención necesaria en los hechos.
Al finalizar el alegato, el Ministerio Público Fiscal solicitó que los hechos sufridos por Marcos Ramos y Elías Suleimán fueran considerados delitos de lesa humanidad y que Vega fuera condenado como partícipe necesario de las sustracciones y de las alteraciones de identidad. También pidió una pena de 17 años de prisión, inhabilitación absoluta, costas, reparaciones para las víctimas, medidas de no repetición, la baja deshonrosa de Vega del Ejército Argentino y el cumplimiento efectivo de la pena en una unidad penitenciaria.
En junio de 2026, poco antes del comienzo del juicio, la Oficina de Derechos Humanos de Tucumán de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad notificó a Marcos Eduardo Ramos el resultado de los estudios de ADN realizados por el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), que permitieron confirmar su vínculo biológico paterno con Pastor Dante Campos.
El análisis genético determinó que la muestra aportada por Ilda del Valle Campos, hermana de Pastor Dante Campos, presentaba una compatibilidad del 99,99 por ciento con el parentesco biológico de Ramos. El resultado permitió identificar su rama paterna y completar la reconstrucción de su identidad biológica.
Ramos había recuperado su identidad en agosto de 2018, cuando el BNDG confirmó su vínculo materno con Rosario del Carmen Ramos. Con el nuevo estudio, pudo restablecer plenamente su identidad como hijo de Pastor Dante Campos y reencontrarse con otra parte de su familia biológica, casi 50 años después de su secuestro.
Abuelas de Plaza de Mayo comunica con enorme satisfacción que, tras ocho años de investigación y gracias a los avances científicos del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), se pudo establecer la familia paterna del nieto Nº 128, Marcos Eduardo Ramos, restituido el 2 de agosto de 2018. La noticia la confirmó la Oficina de Derechos Humanos de Tucumán de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad (PCCH), coordinada por el fiscal Pablo Camuña, quien notificó a Marcos que es hijo de Pastor Dante Campos y facilitó el encuentro con su tía Ilda del Valle Campos.
Marcos nació el 9 de junio de 1976 en San Miguel de Tucumán. Su madre, Rosario del Carmen Ramos, estaba casada con Ismael Suleiman, con quien tuvo dos hijos: Elías Ismael y Camilo. Ya separada, a principios de 1976, fue secuestrada embarazada, en la localidad de San José. Permaneció cautiva cerca de un mes hasta que fue liberada y, poco después, dio a luz a Marcos. Entre noviembre y diciembre de 1976, Rosario del Carmen fue secuestrada nuevamente y ese es el último registro que se tiene de ella. Ese mismo año, Marcos, de pocos meses de vida, fue secuestrado junto a su medio hermano Ismael Suleiman, de 8 años, de la vivienda donde ambos permanecían al cuidado de una familia allegada. Los niños fueron trasladados por la fuerza a una casa de Tafí Viejo en la que había otros niños. Esa fue la última vez que Ismael vio a su hermano menor.
Gracias al trabajo mancomunado de instituciones del Estado destinadas a la búsqueda de los nietos apropiados, Marcos pudo reencontrarse con sus dos hermanos maternos en 2018. En 2013 se recibió una denuncia en el Fondo Permanente de Recompensas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, con información que señalaba a un joven como hijo de desaparecidos, apropiado por una persona imputada por delitos de lesa humanidad en Tucumán. Estos datos fueron entregados a la Unidad Especializada para Casos de Apropiación de Niños durante el Terrorismo de Estado, del Ministerio Público Fiscal, que inició una investigación, remitió el expediente a la Fiscalía Federal N° 1 y a la Procuraduría de Crímenes Contra la Humanidad de Tucumán, que a su vez dieron intervención al Juzgado Federal Nro. 1. Así se pudo encontrar a Marcos, quien accedió a realizarse un ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos, que arrojó como resultado su inclusión con la familia Ramos. Sin embargo, producto de la clandestinidad en la que vivían los militantes de la época y la represión ilegal, si bien había indicios de quién podría haber sido su padre, no podía confirmarse: faltaban perfiles e información sobre caídas, secuestros, posibles fugas y encuentros, para determinar la paternidad.
Mientras continuaba la investigación sobre la rama paterna, Marcos pudo iniciar su restitución acompañado por Abuelas y un equipo de trabajo interdisciplinario que fue construido desde la fiscalía tucumana, que tuvo la mejor interpretación de los mecanismos disponibles para garantizar los derechos que asisten a las víctimas y construyó un dispositivo inédito para hacerlo. El trabajo del fiscal Patricio Rovira y el resto de los integrantes de la fiscalía fue central en la formación de este equipo interdisciplinario que acompaña a Marcos, y también para el desarrollo de la investigación para dar con la familia paterna. Una de las hipótesis indicaba que Pastor Dante Campos, un militante del PRT-ERP, habría sido pareja de Rosario del Carmen Ramos –también militante del PRT-ERP–, antes de ser desaparecido por el terrorismo de Estado. En esa línea se contactó a la hermana menor de Campos, Ilda, quien en el año 2000 ya había dejado su muestra en el BNDG a instancias de su medio hermano Jesús (ya fallecido), quien había motorizado la búsqueda de Pastor.
La familia Campos tuvo una vida difícil, quedaron huérfanos tempranamente, fueron criados por distintos familiares y, de los cuatro hermanos, hoy sólo vive Ilda, quien tenía apenas 9 años la última vez que vio a su hermano Pastor “y a Rosario panzona”. Ese recuerdo borroso y doloroso fue el que permitió robustecer la hipótesis acerca de que Pastor podría ser el padre de Marcos. Sin embargo, debido a que no se contaba con suficientes familiares de la rama paterna, el BNDG no pudo demostrar la inclusión de Marcos a esa familia, mediante las técnicas hasta entonces utilizadas.
La importancia del BNDG
Gracias a las nuevas tecnologías incorporadas en el BNDG desde 2023, se lograron analizar 2.900 nuevos marcadores genéticos y, finalmente, confirmar el vínculo de Marcos con la familia Campos, solo a partir del ADN de Ilda, sin necesidad de contar con más familiares para el estudio. Así lo confirmó el organismo a la Fiscalía tucumana, que este martes lo dio a conocer a través del portal fiscales.gob.ar
Es necesario destacar el rol central que cumple la investigación en el BNDG para poder actualizar sus técnicas y equipamiento, algo imprescindible en el marco de la identificación de personas desaparecidas por el terrorismo de Estado. Semanas atrás debimos denunciar el ahogo de la institución por falta de financiamiento, y fue gracias al accionar del juez federal Alejo Ramos Padilla que el Gobierno dispuso la partida presupuestaria para evitar su parálisis. Sin embargo, el presupuesto sigue siendo insuficiente para sostener su tarea a largo plazo, que requiere no solo del almacenamiento, toma y entrecruzamientos de muestras, sino del desarrollo de investigaciones científico-tecnológicas permanentes. La identificación de la rama paterna de Marcos demuestra, una vez más, que la ciencia permite reponer información que los represores callan.
Con información de Fiscales.gob.ar y Abuelas de Plaza de Mayo.

