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Negociaciones cruzadas por las PASO: Santilli con gobernadores peronistas y el PJ con el oficialismo

Negociaciones cruzadas por las PASO: Santilli con gobernadores peronistas y el PJ con el oficialismo
Dufume
politica

El jefe de Gabinete viaja a Salta y busca cerrar con los mandatarios los votos para destrabar la reforma electoral. El bloque opositor de UxP, mientras tanto, intenta sumar a Bullrich, el PRO y algunos radicales para impedirlo.

AI
  • 🗺️ Diego Santilli llega a Salta para impulsar nuevas negociaciones con los gobernadores Raúl Jalil y Gustavo Sáenz y buscar el visto bueno de Karina Milei.
  • ⏳ El Gobierno fijó un deadline para eliminar las PASO y el Jefe de Gabinete quiere cerrar la reforma electoral antes de noviembre.
  • 🤝 Los gobernadores sostienen la llave: quieren derechos para reelegirse en sus provincias, fondos y menos injerencia de la Nación para avanzar con la reforma.
  • 💼 En París, Santilli sumó apoyos y se reunió con gobernadores del PRO, la UCR y el peronismo; busca suficientes respaldos en el Senado (UCR, peronismo y otros) para aprobar la reforma.
  • 💶 El ministro de Economía, Caputo, pide despejar el camino para evitar sobresaltos cambiarios y teme una campaña larga o una derrota en las PASO que dispare una corrida.
  • 🕰️ El oficialismo necesita 37 votos en el Senado (tiene 21) y espera sumar a gobernadores radicales, peronistas y otros, además del PRO, para alcanzar la mayoría.
  • 🗣️ Patricia Bullrich mantiene la posibilidad de competir por la presidencia, pero quiere ver la evolución de Milei y no descarta una PASO sin fórmulas fijas; su posición es clave para la reforma.
  • ⚖️ Kirchnerismo y otros sectores buscan influir para desactivar la reforma o presionar a Bullrich y a senadores del PRO, tratando de dividir apoyos.
  • 🌐 Si logran alinear entre 10 y 12 gobernadores, podrían legitimar la estrategia para 2027 y reducir tensiones internas, manteniendo a Milei como factor central.
  • 🏛️ En paralelo, la Cámara Nacional Electoral advierte sobre los riesgos de cambiar reglas electorales tan cerca de los comicios, lo que complica la ofensiva oficialista.

Diego Santilli aterrizó este martes en Salta con el objetivo de materializar las negociaciones que inició en París con los gobernadores Raúl Jalil y Gustavo Sáenz. El Gobierno puso un deadline para eliminar las PASO, y el jefe de Gabinete es el responsable de conseguirlo antes de noviembre. Viajó con Karina Milei, como garantía de que cualquier acuerdo electoral tendría el visto bueno de El Jefe, y se fotografió inaugurando una planta de litio en la provincia. Luego, en conversaciones privadas, le insistió a sus aliados para destrabar la reforma electoral. 

“Hay disposición de acompañar”, se jactaban en el equipo de Santilli, quien se reunió durante horas con los gobernadores anfitriones, el salteño Sáenz y el catamarqueño Jalil, luego de participar de la inauguración de la segunda planta de litio del proyecto Sal de Oro, en el Salar del Hombre Muerto. Santilli había sido invitado, junto a Karina y Luis Caputo –que se ausentó–, por la empresa surcoreana POSCO, que acaba de anunciar una nueva inversión en la Puna, y aprovechó la visita para avanzar en los compromisos que se habían hecho en la Argentina Week. 

El jefe de Gabinete está decidido a acelerar las negociaciones para aprobar la reforma electoral, un proyecto que se encuentra empantanado en el Senado desde hace medio año. La Cámara Nacional Electoral advirtió sobre los riesgos de modificar las reglas electorales tan cerca de los comicios, y en el Gobierno quieren cerrar los acuerdos políticos necesarios antes de que termine el año. 

Los gobernadores son quienes manejan la llave para eliminar las PASO y solo piden una cosa a cambio: que les allanen el camino para reelegir en sus provincias. Quieren fondos, pero, sobre todo, que Karina les garantice que les liberará el camino para competir sin injerencia de la Nación. Los mandatarios están convencidos de que, con candidatos libertarios débiles y un Milei ausente, pueden asegurarse el control de sus provincias el año próximo. 

El Gobierno, mientras tanto, está desesperado por quitarle a la oposición una herramienta para dirimir sus disputas internas. Caputo pide, además, que le despejen el camino para evitar sobresaltos cambiarios. El ministro de Economía teme que una campaña excesivamente larga o una eventual derrota en las PASO desaten una corrida cambiaria. Quiere evitar repetir la experiencia de Mauricio Macri en 2019. 

El jefe de Gabinete viene acumulando bilaterales, reuniones y cumbres con gobernadores del PRO, la UCR y el peronismo con la fantasía de sortear, de una vez por todas, las trabas del Senado. En París logró anotarse el acompañamiento de Ignacio Torres (Chubut) y Alfredo Cornejo (Mendoza), quien todavía espera que bajen la candidatura de su competidor interno, Luis Petri, para la Gobernación. “El Gobierno puede ser validado electoralmente en el 2027 en una primera vuelta si hace buenas alianzas con 10 o 12 gobernadores”, deslizó, incluso, el gobernador de Mendoza desde Europa. 

Con 21 senadores propios, Santilli necesita llegar a 37 votos para conseguir la mayoría absoluta necesaria para aprobar la reforma electoral. Espera que, con el apoyo de los gobernadores radicales, al menos 7 de los 10 senadores de la UCR acompañen. Lo mismo con los peronistas, que pueden garantizar otros 3 senadores, y los de Misiones y Neuquén (otros 3 senadores). Solo con eso no le alcanza, sin embargo. Necesita del PRO. 

Necesita, además, que Patricia Bullrich deje de operar contra las leyes de su propio Gobierno. 

La jefa del oficialismo en el Senado ya ni se molesta en ocultarlo: ella no le cierra la puerta a competir por la presidencia el año próximo y, para hacerlo, necesita sostener las PASO. Todavía no tomó la decisión: quiere esperar a ver cómo llega Milei a marzo. Bullrich considera que el Presidente conserva el acompañamiento de un tercio de la sociedad. Aunque intuye que buena parte de ese electorado le pertenece, no está dispuesta a disputarle la candidatura presidencial si cree que puede perder.

Lo ideal, adelantan en su círculo chico, sería competir con Milei en una PASO sin definir de antemano las fórmulas: quien gana conduce y quien pierde acompaña.

Todas las semanas, sin embargo, empresarios, gobernadores y ex aliados de Milei le insisten para que se desmarque del Gobierno y juegue sola. Ella los escucha con cierta distancia: se entusiasma, pero repite que “nunca los candidatos del círculo rojo ganaron una elección”. Pero en los últimos días, algo cambió: ya no son solo los ex aliados del Gobierno quienes quieren que juegue, sino que el kirchnerismo también comenzó a seducirla para que rompa con el Gobierno. 

Bullrich, como jefa del oficialismo en el Senado, conversa con muchos senadores del cristinismo, como Juliana di Tullio, José Mayans o Anabel Fernández Sagasti. No tienen mala relación: Bullrich suele ironizar, en charlas de café, que son “todos peronistas” y que se entienden. Son recurrentes las chicanas sobre su pasado en Montoneros. En las últimas semanas, muchos voceros del cristinismo comenzaron a tantearla para que los ayude a evitar que el Gobierno elimine las PASO. El peronismo sabe que ella las necesita tanto como ellos. 

Preocupados ante la posibilidad de quedarse sin un mecanismo para dirimir la interna fratricida que atraviesa al kirchnerismo bonaerense, el peronismo juega a desarticular a algunos sectores del oficialismo –o el paraoficialismo– para que boicoteen el proyecto. El peronismo no mira sólo a Bullrich, sino también a los senadores del PRO, que se resisten a acompañar, y algunos radicales, que temen quedar fuera de los acuerdos políticos. El peronismo cree que tendrá más suerte con ellos que con los gobernadores propios con los que compartieron boleta allá por 2023 y, tras la victoria de Milei, emprendieron caminos por separado. Es su última bala.

MCM/MG

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