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La morosidad llegó a la reunión de gabinete: Milei negó una crisis y ratificó que no cambiará el rumbo

La morosidad llegó a la reunión de gabinete: Milei negó una crisis y ratificó que no cambiará el rumbo
Dufume
politica

El Presidente analizó con sus ministros el aumento de los atrasos y sostuvo que los últimos indicadores muestran una reversión. “Al populismo no se le gana con más populismo”, afirmó, y atribuyó parte de la preocupación a discursos que buscan generar incertidumbre.

AI
  • 🏛️ Reunión de gabinete centró la morosidad; primer encuentro con todo el gabinete desde el 9 de julio.
  • 📉 Lectura oficial: no hay crisis; la morosidad aumentó pero empezó a revertirse; se la presenta como deterioro transitorio y sin cambiar el rumbo económico.
  • 🗣️ Milei: "al populismo no se le gana con más populismo"; mantendrá el programa económico y no busca beneficios electorales traicionando convicciones.
  • 💼 Análisis gubernamental: se revisaron variables económicas, con énfasis en la mora y el endeudamiento de hogares.
  • 🧮 Cifras del IETSE: casi 6 millones en mora; 92.3% de hogares con alguna deuda; 28.4% de hogares endeudados con más de tres obligaciones (creció respecto a marzo y mayo de 2025).
  • 💳 Capacidad de pago: 88.9% de obligaciones incumplidas o en atraso; 11.1% regular; 41.3% ya judicializados; 44% destinan más de la mitad de ingresos a deudas.
  • 🧾 Registro y uso de tarjetas: 49.3% de deudas quedan fuera de los registros del BC; 62.5% del uso de tarjetas de crédito se destina a comprar alimentos.
  • 💼 Medidas de financiamiento: se evalúan renegociar tasas y extender plazos con el sector financiero para aliviar la presión de deudores.
  • ⚖️ Postura y estrategia política: no se modificarán políticas; se insiste en mantener la credibilidad y se cuestiona discursos que generan incertidumbre; la discusión se vincula a la campaña 2027.

Javier Milei puso este lunes la discusión sobre la morosidad en el centro de la reunión de gabinete y buscó fijar una posición frente a uno de los indicadores que comenzaron a alimentar las dudas sobre la situación económica. Ante sus ministros, el Presidente sostuvo que los números no muestran una situación de crisis, aseguró que el incremento de los atrasos comenzó a revertirse y ratificó que no modificará el rumbo económico para intentar estimular la actividad. “Al populismo no se le gana con más populismo”, planteó.

El tema ocupó una parte importante del encuentro que Milei encabezó desde pasadas las 10 en la Casa Rosada, el primero con todo su gabinete desde el 9 de julio. Según reconstruyeron fuentes oficiales, los funcionarios realizaron un análisis de las principales variables económicas y se detuvieron especialmente en la evolución de la mora, después de que el endeudamiento de las familias y las dificultades para afrontar créditos comenzaran a ganar espacio en la discusión pública.

La conclusión que transmitió el Gobierno fue que los indicadores actuales no permiten hablar de una crisis. En el gabinete sostuvieron además que el incremento de la morosidad registrado durante los últimos meses comenzó a revertirse y que los datos más recientes muestran una tendencia descendente. La lectura oficial apunta así a presentar el fenómeno como un “deterioro transitorio” antes que como el síntoma de un problema más profundo en la capacidad de pago de hogares y empresas.

Frente al diagnóstico oficial, otros relevamientos describen un escenario bastante más crítico, aunque miden un universo más amplio que el de los créditos registrados por el sistema financiero. Casi 6 millones de personas en Argentina se encuentran actualmente en situación de mora o atraso grave en el pago de sus deudas. Según un informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), realizado en las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires, el 92,3% de los hogares registra algún tipo de deuda y el 28,4% de los hogares endeudados acumula más de tres obligaciones. Esa última cifra era del 23,5% en marzo y del 12% en mayo de 2025.

El dato más delicado aparece en la capacidad de pago. De acuerdo con el mismo estudio, el 88,9% de las obligaciones relevadas se encuentra impaga o en situación de incumplimiento y apenas el 11,1% permanece en condición regular. El 41,3% ya ingresó además en instancia judicial. La presión de las deudas sobre los ingresos también aumentó: el 44% de los hogares destina más de la mitad de lo que gana mensualmente al pago de obligaciones, frente al 38% que se encontraba en esa situación en marzo.

El relevamiento aporta además un elemento que ayuda a explicar la distancia entre esos números y las estadísticas del sistema financiero utilizadas por el Gobierno. El 49,3% de las obligaciones detectadas queda fuera de los registros tradicionales del Banco Central, ya que incluye atrasos de alquileres, impuestos y servicios, fiado en comercios, préstamos informales y otros compromisos. El endeudamiento también se desplazó hacia consumos básicos: según el IETSE, el 62,5% del uso de las tarjetas de crédito se destina actualmente a la compra de alimentos.

El diagnóstico de Milei estuvo acompañado por una discusión sobre las posibles respuestas. Milei y sus ministros repasaron las medidas que el Ejecutivo viene implementando para mejorar las condiciones de financiamiento y mencionaron entre ellas la reducción de la inflación y del riesgo país. También analizaron las conversaciones con distintos actores del sector financiero para renegociar las tasas y extender los plazos, con la intención de reducir la presión sobre quienes acumularon deudas.

La decisión política, sin embargo, es no responder al problema con medidas que impliquen alterar el programa económico. Milei insistió ante sus ministros en que “al populismo no se le gana con más populismo” y aseguró que no piensa abandonar las ideas que guiaron su gestión para obtener un beneficio electoral. Según fuentes oficiales, sostuvo que “para ganar no se hacen trampas” y que no va a “traicionar” sus convicciones en busca de mejores resultados en las elecciones de 2027.

El argumento utilizado por el Presidente fue también el de la credibilidad. Milei planteó que construirla demandó buena parte de su gestión y que un cambio en las políticas que el Gobierno viene aplicando podría hacerla desaparecer rápidamente. La respuesta frente a las señales de enfriamiento económico será, por lo tanto, intentar corregir problemas específicos sin modificar el esquema general que la Casa Rosada atribuye a la desaceleración de la inflación y al equilibrio fiscal.

Pero la discusión no quedó limitada a los números. Durante la reunión, Milei y sus ministros analizaron también el impacto político que está adquiriendo el debate sobre la situación económica y apuntaron contra los discursos que, según la interpretación oficial, buscan generar “incertidumbre y temor” tanto en la sociedad como en los mercados.

No es la primera vez que Milei intenta convertir la discusión sobre la morosidad en una disputa política. Apenas tres días antes de la reunión de gabinete, durante su discurso por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, había rechazado que los problemas para afrontar créditos pudieran atribuirse a las políticas de su administración. “El efecto mundial. Si ustedes se fijan, una de las cosas que genera los problemas de créditos, ¿qué pasa? Vino el mundial, ¿saben qué hicieron muchos? Iban a cadenas de venta de electrodomésticos, ¿y qué hacían? Se llevaban televisores para el mundial”, dijo Milei.

“No hay elementos para culpar a la política del Gobierno por el tema morosidad”, afirmó entonces. Milei sostuvo que los indicadores argentinos no resultaban particularmente diferentes de los registrados en otros países y comparó la situación local con Estados Unidos, Chile y Brasil. “Entonces la pregunta es: ¿por qué tanto ruido?”, planteó.

La respuesta que ofreció entonces fue similar a la que atravesó este lunes la discusión dentro del gabinete. Milei considera que el debate económico ya quedó incorporado a la campaña presidencial de 2027. “Las elecciones son el año que viene, la campaña ya empezó”, había advertido en Rosario.

El Presidente fue todavía más lejos y atribuyó la instalación del debate sobre la morosidad a una estrategia para perjudicar al Gobierno. “Quieren retener el status quo prebendario y corrupto”, afirmó. Según su interpretación, el objetivo es generar “todo el ruido y todas las distorsiones posibles” para conseguir que aumente el riesgo país y frenar de esa manera la expansión de la economía.

En aquel discurso también cuestionó la movilización encabezada días antes por la CGT, organizaciones de izquierda y movimientos sociales contra las altas tasas de interés y el endeudamiento. “Me pregunto si quieren salvar a los bancos que están tan preocupados con la morosidad”, ironizó.

PL/MC

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