Los hispano-argentinos, casi un millón de campeones del mundo, esperan a otros 40 más

Frente al enrarecimiento que generan algunos que siempre viven y vivirán del conflicto, siento la necesidad de compartir lo que es la realidad de millones.
- 🌍 Un lazo histórico y emocional entre hispano-argentinos y españoles que trasciende fronteras y une a casi un millón de personas.
- 🇪🇸🇦🇷 Más de 500.000 españoles viviendo en Argentina (muchos descendientes de emigración gallega y asturiana) y alrededor de 500.000 argentinos en España, sumando entre 750.000 y 1.000.000 de personas con un lazo civil sólido.
- 🕰️ Este vínculo nace a finales del siglo XIX y se mantiene vivo a través del almuerzo dominical y la convivencia diaria.
- 👪 En las familias mixtas, se gestiona una identidad bilingüe y multicultura: castellano con influencias catalanas, euskera y acentos de la pampa; convivencias de “che”, “tío”, dulce de leche y paella.
- 💖 La identidad de estas personas no es una resta, sino una multiplicación: son cien por cien de ambos lados, con camisetas de Messi junto a escudos de España.
- 🏆 La coincidencia de que ambas tierras han sido campeonas del mundo añade una mística única a esta comunidad.
- 🤝 Se espera que, en futuras citas mundiales, se sumen millones más para celebrar la hermandad entre ambos países.
- 👤 Nicolás Cabrera, presidente de MARES (Migrantes de Argentina Residentes en España), figura clave citada en el texto.
Hay un pedazo del planeta, de frontera no muy clara pero inmenso en el corazón, donde no se elige un posible ganador para este domingo. En ese territorio sin aduanas, el fútbol no divide; suma, multiplica. Hoy, mientras los ecos del Mundial de Qatar todavía resuenan, una comunidad de casi un millón de almas vive en un estado de expectativa. Y de epifanía. Somos los hispano-argentinos, una de las comunidades de doble nacionalidad más grandes del mundo, que asistimos con una sonrisa a las idas y vueltas de la pelota: la certeza de que, juegue quien juegue, ya ganamos. Para más alegrías, cada uno llega sacando a su máximo rival en las semis, soñado.
Si sumamos a los más de 500.000 españoles que aún hacen de la Argentina su hogar —muchos de ellos hijos y nietos de la emigración gallega y asturiana que hoy recuperan sus pasaportes gracias a la Ley de Nietos—, con los cerca de 500.000 de argentinos que residen en la península, la cifra estremece. Son entre 750.000 y 1.000.000 de personas que comparten un lazo civil indestructible. Pero detrás de la gelidez de la mera estadística del INE se esconde una verdad mucho más poética: la historia de un afecto que se transmite en el almuerzo del domingo, que vive, de ida y de vuelta, desde fines del siglo XIX con el comienzo de la emigración española hasta el día de hoy.
Este vínculo histórico y emocional se personifica, de manera casi mágica, en la generación de los chicos y chicas de parejas mixtas. En España y en Argentina, miles de hogares se gestionan con una forma bilingüista del castellano, con un habla catalana de acento tucumano, o un euskera donde resuena una entonación propia de la pampa húmeda y muy poco bilbaina. Estas formas sutiles donde conviven el “che” y el “tío”, el dulce de leche y el colacao. Niños que crecen escuchando que el asado se hace despacio pero que no cualquier arroz con “cosas” es paella; pequeños herederos y herederas de dos patrias que aprendieron a quererse mucho antes de que la diplomacia pusiera firmas sobre el papel.
Para estos pibes y pibas, la identidad no es una resta, sino una multiplicación. No se es “medio argentino” y “medio español”. Se es cien por cien de ambos lados. En sus habitaciones, es común ver camisetas de Messi conviviendo con bufandas de la selección española. Son los “hijos del abrazo”, el puente definitivo que garantiza que esta unión no sea un recuerdo nostálgico del pasado y presente migratorio, sino un proyecto de futuro vibrante.
La feliz coincidencia de que estas dos tierras ostenten simultáneamente el título de campeones del mundo dota a esta comunidad de una mística especial. Se saben poseedores de una herencia futbolística y cultural única. Por eso, cuando ven saltar a la cancha a once jugadores de un lado o del otro, el festejo ya está asegurado. Casi un millón de campeones del mundo contempla el horizonte de la próxima cita mundialista con la tranquilidad del que ya ha vencido. Solo esperan que, dentro de poco, cuarenta y tantos millones más se sumen a su mesa para compartir la gloria de ser, simplemente, hermanos.
Nicolás Cabrera es Presidente de MARES -Migrantes de Argentina Residentes en España-.

