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Cartas de Mercedes Sosa desde el exilio y de Liliana Herrero desde la Argentina mileista

Cartas de Mercedes Sosa desde el exilio y de Liliana Herrero desde la Argentina mileista
Dufume
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Cada dos semanas, un repaso a algunas novedades de la música de raíz de por acá nomás. Hoy, dos libros escritos por cantoras: Mercedes Sosa y Liliana Herrero. Y unas recomendaciones para los próximos días.

AI
  • 📚 Dos libros en formato epistolar: Pájaro azul. Cartas desde el exilio (Mercedes Sosa) y Desandar los días. Correspondencias y conjuros (Liliana Herrero y María Pía López).
  • 💌 Pájaro azul recoge cartas de Mercedes Sosa a Hugo Otero, revelando su duelo, la soledad y su talento para el humor, además de su amor por la Patria.
  • 📨 Desandar los días es un intercambio de correos entre Herrero y López desde 2023 hasta principios de este año, con análisis sobre la actualidad argentina y el papel del arte como resistencia.
  • 🗺️ En ambas obras se muestran influencias culturales: lecturas y músicas que acompañaban a Sosa en el exilio y viajes por el mundo.
  • 🖋️ Las cartas muestran a Mercedes como mujer íntima, no solo como figura pública, con reflexiones y confesiones que enriquecen su historia.
  • 🎶 La lectura de estos libros se vincula con discos: Pájaro azul se relaciona con A quien doy (1981) y Desandar los días integra el contexto del álbum Fuera de lugar (Herrero y López).
  • 🤝 Elogios y testimonios: Araceli Matus y Gabriela Cabezón Cámara destacan la intimidad y la voz de Mercedes como una patria interior.
  • ⚖️ Desandar los días aborda el choque entre lo individual y lo colectivo, el rol del arte y la militancia en tiempos difíciles, con presencia de Horacio González.
  • 🎵 Además, el artículo presenta otras propuestas culturales próximas: Hasta Trilce homenajeando a Atahualpa Yupanqui, Garupá Trío en La Carbonera, Dúo Karma en Konex, Loli Molina con Las Áñez y Juan Quintero con Cindy Cats.
  • 🗓️ Fechas destacadas: 17 de julio (Hasta Trilce), 23 de julio (Garupá Trío) y 18 de julio a 2 de agosto (Dúo Karma en Konex).
  • 🎬 Cierre y tono general: se invita a leer y escuchar para disfrutar de estas exploraciones culturales que dialogan entre sí y celebran la música y la literatura de raíz argentina.

Esta columna tenía que haber salido el jueves pasado, que era 9 de julio, Día de la Independencia y cumpleaños de Mercedes Sosa, nuestra cantora mayor. Pero las cosas no siempre salen como queremos. Más vale tarde que nunca. Acá vamos:

Hoy vengo a hablarles de dos libros hermosos, muy diferentes entre sí y, al mismo tiempo, con algunos puntos en común. El primero es que ambos están escritos en formato epistolar. El segundo es que los escribieron dos de nuestras cantoras más queridas: uno, Mercedes Sosa, y el otro, Liliana Herrero junto a María Pía López.

Entiendo que el primero no nació como libro. Pero un día Araceli Matus, nieta de Mercedes y presidenta de la Fundación que lleva su nombre, recibió una carpeta repleta de cartas que su abuela había escrito desde el exilio a un tal Hugo Otero, de quien nadie sabe muy bien si era solo un amigo o algo más. Un verdadero tesoro. Las recopiló bajo el título Pájaro azul. Cartas desde el exilio (Paripé Books). Ahora les cuento más.

El otro quizá sí nació con vocación de ser publicado, porque es un intercambio de correos electrónicos entre Herrero y López que arranca en 2023, antes de la llegada al poder de Javier Milei, y termina en los primeros meses de este año. Se llama Desandar los días. Correspondencias y conjuros (Las cuarenta).

El caso es que las cartas de Mercedes Sosa a Hugo nos presentan una faceta de la artista que la mayoría desconocíamos por completo: la de una mujer que padece duelos y soledades (acababa de quedar viuda), que un poco se calman con los aplausos y el reconocimiento, pero siguen ahí, siempre, haciéndola sufrir. Los textos, escritos en noches de insomnio o a bordo de un avión, muestran también su sentido del humor y su manera de coquetear. Varias veces le dice a Hugo que es su “único lazo con la Patria”. Fuerte.

Las cartas reflejan además las lecturas y las músicas que la acompañaban en esos días lejos del país, cuando no paraba de viajar por el mundo, y que adoraba compartir con su interlocutor. Desde algunos de los escenarios más importantes, la tucumana le contaba sus impresiones de las ciudades, las gentes, las comidas. También le describe cómo dejó de fumar y cómo luchaba para no engordar.

Como dice Araceli Matus: “Mi deseo con este libro es que se pueda leer a Mercedes como una mujer, en contexto; esa imagen de Mercedes como Pachamama me fastidia”.

Y agrega Gabriela Cabezón Cámara en un texto precioso de la contratapa: “La voz de Mercedes Sosa la llevamos, las gentes de por acá, de Argentina, mezclada con la piel, con el corazón, con los huesos: con la propia biografía. Es como un territorio al que pertenecemos. La voz de Mercedes Sosa es una patria. Una matria, mejor. Es una enormidad la voz de Mercedes Sosa. Entonces, qué placer, qué sorpresa encontrar esta voz íntima de mujer que ama, que duele, que le hace reclamos a su amigo, que viaja por todo el mundo y que se preocupa por pequeñeces como el alcohol o la dieta. Esta voz que reflexiona con una calidez entrañable, que cuenta sus sentimientos, su nostalgia. Su dolor. Sus ganas de estar cerca de sus seres queridos. Leer las cartas de Mercedes, le digo así ahora que leí estas cartas, es conocerle el pulso íntimo a un monumento. Es hermoso. Bienvenidos, lectora, lector, a la intimidad de Mercedes Sosa”.

Otra cosa que tienen en común ambos libros es que, de alguna manera, acompañan la génesis de dos discos. En el caso de Mercedes, A quien doy (1981), el único álbum que grabó durante el exilio y al que hace varias referencias en las cartas. En el de Herrero y López, Fuera de lugar, el último trabajo de la rosarina, cuya gestación aparece atravesando buena parte de la correspondencia.

De las cartas de Mercedes me conmovió también la humildad con la que cuenta sus encuentros con figuras como Joan Manuel Serrat y Martha Argerich. Hay que decir que todas están muy bien contextualizadas con notas al pie que explican detalles que, de otro modo, quizá se perderían. Mercedes, que insiste en que no escribe tan bien como el tal Hugo, juega con las palabras, mezcla lenguas, alude a canciones. Es una delicia leerla, espiar esa intimidad tan rica y conocer de cerca sus reflexiones.

Hay un fragmento que me quedó resonando especialmente :“...la lejanía de la Patria es dura, pero la cercanía la veo más obscura que nunca, las distintas voces de la derecha están más fuertes, eso se refleja en las revistas de Argentina, lástima, veo que el 'hecho cultural' no existe casi o si existe es clandestino, lo lamento por mí, por nosotros, por nuestro país, ¡qué hijos tan cultos y tan importantes dio en todos los tiempos! Mi consuelo es que subterráneamente estén formándose los que mañana, limpia la mente de tanto fascismo, existirán y soñarán con una Argentina sin lágrimas”.

Desandar los días (Las Cuarenta), en cambio, está escrito en un lenguaje más erudito. Herrero, filósofa, y López, socióloga, analizan este presente tan complejo que vive el país empezando por las razones que llevaron a Milei a la Presidencia. Se remontan a la pandemia, cuestionan el individualismo, se preguntan cómo volver a soñar colectivamente, hablan de militancia y recuperan el diálogo como forma de resistencia. También destacan el papel del arte en tiempos convulsos. Y todo el tiempo se siente la presencia-ausencia de Horacio González, compañero de vida de la primera y amigo de la segunda.

“¿Qué ha ocurrido? ¿Qué desvinculación ha sucedido entre lo individual y lo colectivo? ¿Qué corte? Ese corte supone, me parece, una devaluación peligrosísima de lo colectivo como fuerza transformadora”, escribe Liliana, que describe el libro como: “Un cuadernillo sencillo que sólo quiere mostrar el temblor de dos mujeres, dos amigas pensándose en la imposibilidad de ausentarse. Hemos escrito con el cuerpo”.

Disfruté mucho de leer a nuestras cantoras. Y me parece una hermosa casualidad que estos dos libros se hayan publicado casi al mismo tiempo. Me encanta, también, que de alguna manera dialoguen entre ellos. Los invito a profundizar en este análisis por ustedes mismos.

Se cumplen 90 años de la primera grabación de Atahualpa Yupanqui y lo celebran en Hasta Trilce con una propuesta que incluye la escucha de aquellas históricas grabaciones de El Mangrullo (1936), un recorrido comentado por archivos de la época y la proyección del documental Atahualpa Yupanqui. Un trashumante, presentado por su director, Federico Randazzo Abad. Será el viernes 17 de julio a las 20 en Maza 177.

Una de mis grandes debilidades, el rosarino Garupá Trío, se presenta el jueves 23 de julio en La Carbonera (San Telmo) con un espectáculo dedicado a la obra del enorme Ramón Ayala, figura central de la música popular argentina. Joel Tortul, Julián Venegas y Homero Chiavarino vuelven sobre un repertorio extraordinario con la sensibilidad que ya mostraron en Canciones del Mensú y El viejo río que va.

Y, como empiezan ya las vacaciones de invierno, un programón para los chicos son los cubanos del Dúo Karma, que se presentan en el CC Konex del 18 de julio al 2 de agosto. Un viaje con canciones para bailar, jugar y cantar en familia, con toda la calidez, el humor, la poesía y la calidad musical que caracterizan al dúo.

Loli Molina se juntó con las colombianas Las Áñez y salió esta belleza:

Juan Quintero hizo esta peculiar versión de “Carnavalito del duende” con Cindy Cats:

Que sigan las juntadas musicales en todos los formatos. Hasta aquí llegamos hoy. Gracias por leer. Que disfruten. ¡Hasta dentro de dos semanas!

(*) “Raíces” fue un programa radial dedicado a la música de raíz de Argentina y Latinoamérica que la periodista entrerriana Blanca Rébori condujo durante más de 30 años en diferentes emisoras. Titulamos esta columna con ese nombre en homenaje a su labor.

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