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La inflación volvió a acelerarse en julio, al 2,1%, entre el impacto de las vacaciones de invierno y los sectores desregulados

La inflación volvió a acelerarse en julio, al 2,1%, entre el impacto de las vacaciones de invierno y los sectores desregulados
Dufume
economia

Los rubros que más aumentaron fueron recreación y cultura, restaurantes y hoteles, prepagas, telefonía, alquileres y tarifas. Es casi imposible que baje del 1% en agosto, como había prometido Milei.

AI
  • 📈 La inflación de julio subió a 2,1% desde 1,9% en junio, rompiendo una breve racha de descenso.
  • ⏳ La inflación interanual se mantiene en 33,8%, muy menor que el 150% heredado, pero aún alta para la región.
  • 📆 En lo que va de 2026 se acumula una inflación del 19,3%.
  • 🏖️ En vacaciones de invierno, recreación y cultura suben 5% (remarcación de precios).
  • 🍽️ Restaurantes y hoteles suben 2,8%.
  • 🏥 La salud sube 2,5%, impulsada por las prepagas tras su liberalización.
  • 📡 La comunicación (telefonía móvil) sube 2,4%.
  • 🧺 Bienes y servicios varios, y vivienda, agua, gas y electricidad suben 2,2% (con liberación de tarifas y alquileres).
  • 👗 La ropa y el calzado bajan 1,3% por apertura importadora y por la devaluación del peso que fomenta la competencia extranjera.
  • 🍷🚬 Bebidas alcohólicas y tabaco suben 1,5%.
  • 🚗📚 Transporte y educación suben 1,9%.
  • 💬 Expertos de Fundecos señalan que las subas responden a tarifas públicas y estacionalidad; para bajar más se requieren más medidas, no solo control del tipo de cambio, importaciones y salarios.
  • 💵 El Banco Central mantiene el dólar por debajo de 1.500 en el mayorista (≈1.492) y minorista (≈1.515); podría enfrentar más presión en los próximos meses.
  • ⚠️ Factores de presión: caída de popularidad de Milei, menor poder adquisitivo y mayor demanda de divisas que eleva el riesgo país y puede afectar la confianza de ahorristas.
  • 🏛️ Todo esto podría dificultar que los ahorristas mantengan dólares en bancos o que se preste ese dinero a empresas, recordando vulnerabilidades de 2001.

La inflación rompió en julio una corta racha de tres meses consecutivos de descenso. Después del 1,9% de junio, subió al 2,1%. Va estar casi imposible que la inflación baje del 1% este agosto, como había prometido el presidente Javier Milei en marzo pasado. La interanual se afianza en el 33,8%, mucho menor al 150% heredado del anterior gobierno, pero por muy encima de los niveles latinoamericanos. En lo que va de 2026 se acumuló un 19,3%.

En tiempos de vacaciones de invierno, los precios de recreación y cultura dieron el zarpazo: 5% de remarcación. Los siguieron los restaurantes y los hoteles, con 2,8%, otro rubro vinculado al turismo de julio. La salud se encareció 2,5%, sobre todo por las prepagas, uno de los sectores cuyos precios liberalizó el gobierno de Milei y su ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. La comunicación, que incluye la telefonía celular y es otro rubro desregulado, se encareció 2,4%, mientras que subieron 2,2% los bienes y servicios varios, que abarca los de cuidado personal, y el ítem de vivienda, agua, gas y electricidad, que va desde los alquileres también liberalizados hasta las tarifas de servicios públicos.

Lo único que se abarata es la ropa y el calzado, un 1,3%, por efecto de la apertura importadora y por la sobrevaluación del peso, que abarata e incentiva también la llegada de competencia extranjera. Las bebidas alcohólicas y el tabaco se elevaron 1,5%, mientras que el transporte y la educación, 1,9%.

“El aumento tiene razones de tarifas públicas y estacionalidad en algunos precios que se miden, como recreación y restaurante”, analiza el presidente de la Fundación Economía y Sociedad (Fundecos), Alejandro González Escudero. “Entendemos que la política de atacar la inflación sobre la base del control del tipo de cambio, las importaciones y las restricciones salariales está en su máximo rendimiento: para que la inflación baje más, deberán pensarse otras acciones”, completa el presidente de Fundecos, que por los pronósticos de su economista Ariel Ferrari figura entre las entidades que más aciertan en las predicciones económicas relevadas por el Banco Central.

Es decir, ya no se le puede pedir más al dólar planchado, a la apertura importadora y al pisotón sobre los sueldos para seguir bajando la inflación. Sin embargo, el Banco Central continúa empeñado en mantener la moneda norteamericana por debajo de los $1.500 en el mercado mayorista: está a $1.492, mientras en el minorista se ubica en 1.515. Claro que puede que enfrente mayor presión en los próximos meses. No sólo porque se acabó la cosecha gruesa (de maíz y soja) sino porque la caída de la popularidad de Milei por los bolsillos flacos y la corrupción ponen en duda su proyecto reeleccionista para 2027, lo que eleva la demanda de divisas e incentiva la venta de bonos y la consiguiente suba del riesgo país, a 473 puntos básicos. También puede influir negativamente en la confianza de los ahorristas que ahora sus dólares depositados en los bancos puedan prestarse a cualquier tipo de empresa, no sólo a las vinculadas al comercio exterior, una práctica que trae a la memoria los errores que derivaron en la crisis de 2001.

AR

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