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Murió Carlos Alonso, el artista que se exilió durante la dictadura y convirtió la pintura en memoria de la Argentina

Murió Carlos Alonso, el artista que se exilió durante la dictadura y convirtió la pintura en memoria de la Argentina
Dufume
cultura

El pintor mendocino tenía 97 años. Su obra atravesó más de siete décadas y estuvo marcada por la violencia política, el exilio y la memoria. Vivía en Unquillo, provincia de Córdoba, desde que regresó de Europa, en 1980.

AI
  • 🪦 Falleció a los 97 años en su casa de Unquillo, Córdoba, donde vivía desde hacía décadas.
  • 🗺️ Nacido en Tunuyán (Mendoza) y radicado en Unquillo, la narrativa del paisaje serrano marcó sus últimos años.
  • 🎨 Pintor argentino clave del siglo XX, su obra combina expresionismo con una mirada crítica a la realidad argentina (pobreza, violencia, desigualdad y conflictos políticos).
  • 🎓 Formación y primeros pasos: estudió en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo (1944) y, en 1950, se unió al grupo de Lino Enea Spilimbergo en Tucumán.
  • 🌍 Influencias y viajes: viajó a Europa, se relacionó con Velázquez y Van Gogh; ganó en 1957 un premio por ilustrar Don Quijote y, en 1968, trabajó en Florencia sobre Dante.
  • 🧠 Lección de anatomía y El matadero: a fines de los 60 creó la serie Lección de anatomía inspirada en Rembrandt, explorando la violencia y el poder; también trabajó temas vinculados a El matadero de Esteban Echeverría.
  • 🧳 Exilio y tragedia familiar: la dictadura marcó su vida; emigró a Italia y España; en 1977 su hija Paloma Alonso fue secuestrada y sigue desaparecida.
  • 🏠 Regreso y proyectos en Argentina: volvió en 1980, se instaló en Unquillo y ayudó a crear el Museo de Arte Contemporáneo local; en 2025 presentó su última exposición, centrada en el paisaje cordobés.
  • 🖼️ Manos anónimas y otros temas: entre sus trabajos más reconocidos está la serie Manos anónimas, que aborda el terrorismo de Estado y la violencia política.
  • 🏆 Reconocimientos: recibió Konex de Platino en 1982 y 1992; en 2019 el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran exposición.
  • 🏛️ Colecciones: sus obras forman parte de museos como el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.
  • 🌿 Legado: con más de siete décadas de producción, fusionó la tradición de grandes maestros con las heridas de la historia argentina, abordando cuerpo, violencia, poder, memoria y paisaje; una de las miradas más reconocibles del arte argentino contemporáneo.

El pintor argentino Carlos Alonso, una de las figuras fundamentales del arte nacional del siglo XX, murió a los 97 años en su casa de Unquillo, Córdoba, donde vivía desde hacía décadas y había encontrado en el paisaje serrano uno de los motivos de su producción de los últimos años.

Nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza, Alonso desarrolló una obra atravesada por el expresionismo y por una mirada crítica sobre la realidad argentina. La pobreza, la violencia, las desigualdades y los conflictos políticos aparecieron reiteradamente en sus pinturas, dibujos y grabados.

Su formación comenzó en 1944 en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo como maestros a Sergio Sergi, Lorenzo Domínguez y Francisco Bernareggi. En 1950 se trasladó a Tucumán para sumarse al grupo encabezado por Lino Enea Spilimbergo, una experiencia decisiva en su desarrollo artístico.

Tres años más tarde viajó a Europa y tomó contacto directo con la obra de maestros como Diego Velázquez y Vincent van Gogh, cuyas influencias reaparecerían posteriormente en numerosos trabajos. En 1957 obtuvo el primer premio de un concurso para ilustrar la segunda parte de Don Quijote de la Mancha, mientras que en 1968 se instaló temporalmente en Florencia para trabajar sobre La Divina Comedia, de Dante Alighieri.

A fines de los años 60 comenzó su serie Lección de anatomía, inspirada en Rembrandt, en la que profundizó una preocupación que sería central en su producción: la violencia ejercida sobre los cuerpos y su relación con el poder. Esa búsqueda también quedó plasmada en sus trabajos vinculados con El matadero, de Esteban Echeverría, donde estableció asociaciones entre el cuerpo humano, la carne y el sacrificio.

La última dictadura militar argentina marcó de manera dramática su vida y su obra. Alonso debió exiliarse y vivió primero en Italia y luego en España. En 1977, su hija Paloma Alonso, de 21 años, fue secuestrada y permanece desaparecida, una tragedia que provocó un profundo cambio en su producción artística.

Regresó a la Argentina en 1980 y se instaló en Unquillo, donde años después participó en la creación del Museo de Arte Contemporáneo de esa localidad. Allí realizó en 2025 su última exposición, dedicada a una faceta menos difundida de su producción: su relación con el paisaje cordobés.

Entre sus trabajos más reconocidos se encuentra Manos anónimas, serie en la que abordó el terrorismo de Estado y la violencia política. Su trayectoria recibió numerosos reconocimientos, entre ellos los premios Konex de Platino de 1982 y 1992. En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran exposición que revisó su producción y su diálogo con la tradición pictórica.

Sus obras integran las colecciones de importantes instituciones argentinas, entre ellas el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.

Con más de siete décadas de producción, Alonso construyó una obra en la que la tradición de los grandes maestros convivió con las heridas de la historia argentina. El cuerpo, la violencia, el poder, la memoria y, en sus últimos años, el paisaje fueron algunos de los territorios desde los que desarrolló una de las miradas más reconocibles del arte argentino contemporáneo.

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