Emmanuel Ferrario: "El alquiler absorbe el 60% de los ingresos familiares de los porteños"

El legislador de la ciudad por el espacio de Horacio Rodríguez Larreta Emmanuel Ferrario pone la lupa con su marca de autor en los temas que inquietan a los porteños: vivienda, transporte, pobreza, juventudes, futuro y el interés primario por los animales.
- 🧭 Perfil y objetivo: Emmanuel Ferrario es un legislador y autor de una generación nueva que busca transformar la democracia desde adentro, combinando estudio, acción y empatía para enfrentar los retos de Buenos Aires y Argentina.
- 🧱 Orígenes y formación: nació en Rafael Obligado; hijo de una docente rural y un metalúrgico; primera generación universitaria; Di Tella (2003); maestrías en Políticas Públicas (Stanford) y en Administración Pública (Harvard); pasó por Techint y asesoría pública.
- 📚 Obra y reconocimiento: es autor de Coordenadas para antisistemas (Sudamericana, 2023); Fukuyama lo elogia por su mirada y su impulso de transformar; Pagni escribió el prólogo; fundó A1000 para convocar a ciudadanos a resolver problemas urbanos.
- 🐾 Identidad y vínculos: presentó su vida pública con honestidad sobre ser gay; comparte su vida con su perro Loki; propone políticas para animales de compañía (transporte, espacios públicos, y un debate sobre un posible cementerio o crematorio para animales).
- 🏠 Vivienda y economía: destaca que el alquiler representa alrededor del 60% de los ingresos; propone un plan integral con créditos de refacción, aumento de oferta de vivienda, uso de tierras públicas y herramientas para hacer la vivienda más accesible, sin depender solo de créditos hipotecarios.
- 🚀 Empleo, IA y educación: advierte que la IA podría afectar el empleo en pocos años; propone ampliar escuelas técnicas, orientar currículos hacia oficios, vouchers para capacitación y programas para que la IA aumente la productividad sin perder empleos.
- 🗺️ Visión de la ciudad y liderazgo: reconoce a Horacio Rodríguez Larreta como líder de transformación; propone un rumbo claro para la ciudad, con ideas y compromisos concretos, en vez de repetir glorias pasadas.
- 🗳️ Estrategia política: enfatiza trabajar de cerca con la gente para definir el proyecto de Buenos Aires; luego construir alianzas; evita priorizar nombres sobre la agenda y busca una propuesta atractiva para el electorado.
- 🗣️ Crítica a la gestión de Jorge Macri: considera su gestión en la Ciudad como mala/mediocre; destaca mugre, falta de visión y una gestión “tuitera” con anuncios sin resultados concretos.
- 🐶 Espacios y derechos de mascotas: defiende permitir perros y gatos en plazas y transporte fuera de hora pico; critica prohibiciones como en la Plaza Vicente López; propone horarios de acceso, mejoras en infraestructura y una red de atención veterinaria asequible, además de considerar un cementerio o crematorio para animales.
El ventanal del segundo piso de la Legislatura porteña enmarca la Plaza de Mayo. Afuera, la política argentina sucede con su estruendo habitual. Adentro, sin embargo, todo parece aún por hacerse. Sobre una mesa baja de roble, junto a la ventana, un pequeño unicornio rojo de madera descansa sobre una pila de libros. Muy cerca, un portarretratos de plata revela un fragmento de intimidad: un hombre castaño abraza con devoción a su perro Loki. El contraste resulta evidente.
Emmanuel Ferrario, legislador, autor y lector dedicado, desgrana su historia con la paciencia de quien conoce la agudeza clínica de quien estudia los resortes del poder. Ferrario es capaz de andar entre velocidades distintas. Con agilidad, sí, con acción, pero también con el tesón que produce conocer la Argentina con anchura, desde adentro.
El relato viaja hacia atrás, a los orígenes. Rafael Obligado, un pueblo bonaerense de menos de mil habitantes y apenas ocho manzanas. Allí, bajo cielos inmensos, la vida transcurría a otra velocidad.
Hijo de una docente rural y un metalúrgico, nieto de inmigrantes montenegrinos e italianos, Ferrario creció rodeado de perros, gatos y el ritmo pausado de la pampa. Esa cercanía con los animales dejó una huella profunda y un interés que permanece intacto.
"En la vida de pueblo, la comunidad entera se conoce. Por ese motivo, el animal sin hogar no queda desamparado; siempre aparece un vecino a cargo de su alimentación y cuidado. Es otra lógica", relata en conversación con El Economista. Y continúa: "Definitivamente, el rol actual de los animales en las familias resulta vital. Existe un vínculo histórico profundo, comprobado por hallazgos arqueológicos de hace más de un siglo".
De aquel horizonte de llanura a la furia de Buenos Aires. Pertenecer a la primera generación universitaria de su familia requirió un esfuerzo tangible. El ingreso a la Universidad Torcuato Di Tella en 2003 se sostuvo con becas y préstamos. Tras su formación ingresó a trabajar a Techint. La experiencia corporativa moldeó un método espartano.
"Al graduarse de la universidad con el mejor promedio, a veces sobra soberbia. Sin embargo, dedicar cuatro meses a la tarea de sacar fotocopias en una oficina resulta un baño de realidad necesario para asimilar la cultura del trabajo. En esos pasillos se aprende el valor de la palabra, la responsabilidad y el respeto por los plazos", reflexiona Ferrario sobre sus primeros pasos.
Su acercamiento a la función pública fue en 2009 como asesor del entonces diputado nacional Ricardo Gil Lavedra.
La academia internacional llamó a su puerta poco después. Una maestría en Políticas Públicas en la Universidad de Stanford propició un cruce importante con Francis Fukuyama, el autor clave del "fin de la historia". Ferrario se transformó en su asistente de investigación, un rol que forjó un vínculo profesional y alentó la visita del politólogo a la Argentina en 2014.
"Emmanuel Ferrario pertenece a una nueva generación en ascenso de líderes políticos. Tiene una mirada sagaz de la política argentina —y de América Latina en general— y en este libro nos ofrece un análisis sobre la alienación de los votantes y el aumento del populismo en la región", escribe Fukuyama sobre su libro "Coordenadas para antisistemas" de editorial Sudamericana, publicado en 2023.
Al regresar a su país, a los veintinueve años, Ferrario quiso darle un mayor lugar a quién es. Decidió compartir con su familia: "Soy gay". El miedo inicial por compartir plenamente su identidad se disolvió en un abrazo familiar absoluto. Hoy, transitar la arena pública con ese grado de autenticidad lo diferencia y lo constituye.
"Vivir la identidad exige responsabilidad, con la conciencia plena de la falta de avances en múltiples sectores. Persisten los hechos de violencia y se percibe un claro aumento en los discursos de odio. Queda un trecho larguísimo para lograr la sociedad anhelada", afirma Ferrario.
En 2020, una nueva maestría en Administración Pública en Harvard profundizó su formación académica y aportó más conocimiento en aspectos nodales del perfil de Ferrario, como el lugar de las emociones en la política y en la economía del comportamiento. En la actualidad, sus rutinas combinan las tareas del funcionario público con la dedicación tenaz del estudioso.
"La disciplina es innegociable. Programo el reloj cada veinte minutos, dejo el teléfono boca abajo y avanzo con la lectura. Entender el problema en profundidad resulta el paso previo obligatorio", explica.
Esa estructura encuentra oxígeno en la cultura porteña. Los cines, los teatros y las librerías actúan como su espacio de pertenencia.
"El consumo cultural posee un poder inmenso para interpretar el presente de una sociedad. Películas como 'Esperando la carroza' exponen las tensiones familiares y la idiosincrasia local con una maestría absoluta. Conocer gran parte de ese guión de memoria es casi una marca de identidad", asegura, revelando su afición por el cine y la literatura, desde Shakespeare hasta Gustavo Cerati.
Todo ese mix intelectual y territorial cristalizó en su libro "Coordenadas para antisistemas: Renovar la democracia con liderazgos ciudadanos". Una obra que escapa del mero diagnóstico para proponer acción. El periodista Carlos Pagni, autor del prólogo, capta la esencia del texto: "Se propone algo más que diagnosticar. Quiere transformar. Como Lenin, Ferrario se pregunta qué hacer. Estamos ante el libro de un político, de un hombre de acción".
El libro explora la frustración ciudadana ante las promesas rotas del sistema. Ferrario destaca una observación sobre el hartazgo actual: "En los años 2020, esa percepción se intensifica y el concepto de 'clase política' cambia por el de 'casta política'".
La bronca argentina, argumenta en sus páginas, se nutre del impulso igualitario analizado por el sociólogo Juan Carlos Torre a través del caso de Mar del Plata: "El sociólogo analiza un caso testigo de ese impulso: la ciudad de Mar del Plata, y cómo mucho antes de convertirse en el destino predilecto de la clase media, ya lo era para la aristocracia. Previo a los hoteles sindicales y a la promoción de la ciudad balnearia en la década de 1950, ya había una clase trabajadora que vacacionaba allí en la década de 1930, motivada no solo por el mar, sino también por el deseo de disfrutar de los mismos placeres que los ricos. Torre señala que, a diferencia de otros países de América Latina, toda persona por el solo hecho de haber nacido en la Argentina presume que tiene acceso a los mismos recursos y derechos que los demás".
En el podcast de Ferrario "Líderes en Play", el propio Pagni aportó una definición que Ferrario rescata como faro: "El liderazgo arquetípico es aquel que logra reducir al máximo la incertidumbre y, de esa manera, consigue gravitar en el comportamiento de un grupo de personas no solo una acción, sino una emoción colectiva. La incertidumbre no desaparece. Pero la confianza que genera ese liderazgo la sustituye".
La charla se desvanece junto con la luz de la tarde. Ferrario vuelve la vista hacia los papeles de su escritorio, bajo la atenta mirada del pequeño unicornio. Un dirigente empeñado en reparar los hilos rotos de la democracia desde adentro, pertrechado con la dedicación del académico, la acción como norte ineludible del liderazgo y la empatía de un muchacho de pueblo. A continuación, palabras al hueso sobre la coyuntura y la ciudad de Buenos Aires.
—¿Qué balance realizás de la gestión de Jorge Macri en la Ciudad de Buenos Aires?
—La de Jorge Macri es una mala gestión, mediocre. La Ciudad de Buenos Aires es, definitivamente, la ciudad más linda del mundo, pero muy mal administrada en estos últimos dos años.
Se advierte en la calle; hay más mugre que gestión. También resulta evidente por la falta de visión de futuro. No hay una discusión sobre el futuro de la Ciudad.
Buenos Aires siempre fue un faro para la región y se comparó con las metrópolis más importantes del mundo.
Lo que se observa ahora es una administración sin norte, carente de visión y con serios inconvenientes para cumplir con lo mínimo como el ABL.
Un problema de la gestión de Jorge es la abundancia de anuncios; se comunican iniciativas al azar, pero después no sucede nada. Es una gestión tuitera.
Genera frustración percibir la pérdida de estos dos años y medio, sin ninguna transformación profunda a la vista.
"Es una gestión tuitera"
—A partir del video que has publicado sobre la plaza Vicente López, donde está prohibido el ingreso de perros, ¿cómo se explica que esto todavía ocurra en la ciudad?
—Hay plazas con restricciones de ingreso y estoy completamente en contra de esa medida. No debe existir ningún espacio público en la Ciudad de Buenos Aires con prohibiciones para ingresar con un perro. La restricción resulta incomprensible. Los perros y los gatos son familia, y la familia hace al barrio.
El barrio es todo; es la posibilidad de salir, caminar, sentir seguridad al pasear de noche. Implica ir al canil, que el espacio se encuentre en condiciones, y resolver el problema de la basura urbana. Todo esto hace a la vida en la ciudad, donde el 40 % de los hogares porteños convive con un perro o un gato. Y son parte de su familia.
Es incomprensible que la Ciudad de Buenos Aires no sea una de las metrópolis más "pet friendly" del mundo, cuando tiene todo a favor para lograrlo. El año pasado se aprobaron tres leyes muy importantes. Una contra el maltrato animal, cuya aprobación a nivel nacional se precisa actualmente. Otra sobre castraciones y protocolos para perros y gatos en situación de calle. Y la tercera aborda la generación de información. El objetivo principal es contar con datos precisos y evidencia sobre la situación real en la ciudad de los perros y gatos, para así diseñar políticas públicas adecuadas.
Se debe contar con transporte público accesible para viajar con ellos, ingreso permitido a lugares gastronómicos y supermercados, castraciones masivas y gratuitas, y una justicia a la altura en la lucha contra el maltrato animal.
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—¿Hay otro espacio de la ciudad con restricciones de acceso donde se debería permitir el ingreso de perros y gatos?
—Se debe debatir la cuestión del transporte público. Definitivamente, en hora no pico, pero resulta imperioso debatir sobre el transporte público.
En el subte se permite únicamente los sábados, domingos y feriados. Se debería poder viajar todos los días con perro o gato excepto en hora pico. En los colectivos también.
Presenté un proyecto y lo sostengo. Si bien el transporte es deficitario, se requiere un sistema con buen funcionamiento.
El permiso debe excluir las franjas de siete a once de la mañana, y de cuatro de la tarde a ocho de la noche. En el resto del día sí se podría viajar con perro o gato.
El tema de la atención veterinaria es costosísimo. Internar a un animal cuesta $200,000 por noche. Hay ciudadanos desesperados en busca de ayuda; reclaman un hospital veterinario para cuestiones quirúrgicas, estudios de laboratorio y derivaciones por internación.
Incluso en el momento más extremo y triste, tras un fallecimiento: ¿hacia dónde recurrir? La ciudad carece de cementerio de animales. ¿Por qué no debatir la creación de un cementerio para animales en la Ciudad? O la cremación. ¿Por qué no contar con un crematorio en Chacarita para animales, con el abono de una tarifa mínima?
La de Jorge Macri no se trata sólo de una mala administración; también existe una evidente incomprensión sobre la identidad de los porteños.
"¿Por qué no debatir la creación de un cementerio para animales en la Ciudad?"
—¿Has tenido mascotas?
—Sí, claro, tengo a Loki desde que era cachorro. En la infancia tuve a Benji, hasta mis diecisiete o dieciocho años; después falleció. Y hace cinco años, el 20 de abril cumple cinco años Loki. Loki es un perrihijo, es mi familia: somos Loki y Fran.
—¿Podría Manuel Adorni o un gobierno de La Libertad Avanza canalizar las demandas de esa clase media porteña?
—No sé si es una cuestión de clases. Se basa, fundamentalmente, en la visión transmitida para la ciudad, que hasta el momento no se ha escuchado. El surgimiento del fenómeno Milei se relaciona con un factor puntual: el hartazgo con la política y la falta de resultados.
En la ciudad, hasta el año 2023 hubo algo claro: existieron resultados. El problema actual es la ausencia de cambios concretos. Hay un gobierno sin resultados. Y los resultados son concretos, son hechos. Funciona o no funciona. La obra comienza y termina o no.
—¿Qué es "A1000"?
—A1000 es una organización apartidaria que fundé hace un año y medio. Su objetivo es convocar a ciudadanos con ideas para resolver problemas urbanos de la ciudad. Abarca temas diversos: desde la contaminación sonora hasta el debate sobre el uso de pantallas en celulares, o el diseño de espacios amigables para los más chicos. También incluye cuestiones de planeamiento urbano y proyectos vinculados al Premetro.
Considero que es la velocidad a la que viven los porteños "a mil". Es el ritmo que exige la política y la gestión actual. Representa ese espíritu; la idea surge de la expresión "estar a mil". Es un concepto que me identifica, refleja la mochila inmensa de los porteños y simboliza el cambio necesario. Constituye la respuesta exigida a la política en la actualidad.
Se exige acción y capacidad de resolución. Hay que lograr que las cosas pasen.
En el libro que publiqué hace dos años "Coordenadas para antisistemas", intenté explicar justamente esto: se rompió la representación y la confianza. Ante esa ruptura, el interrogante central es cómo reconstruir el vínculo. Las ciudades tienen una oportunidad enorme para lograrlo. Al salir de casa y pisar la vereda, es evidente si los servicios funcionan. Al solicitar un trámite, queda claro de inmediato si hay capacidad de respuesta. Las ciudades juegan un rol clave en la recuperación de la confianza entre los vecinos, con la política y en el conjunto de la sociedad.
—"Ferrario se propone algo más que diagnosticar. Quiere transformar", escribe Carlos Pagni en el prólogo de tu libro "Coordenadas para antisistemas"...
—Fue un prólogo muy generoso de Carlos. Ese es el objetivo del libro, pero también el de "A1000" y el de mi rol en la Legislatura.
Mi esfuerzo constante apunta a abrir canales para quienes mantienen el impulso y las ganas de aportar propuestas. Son muchos los ciudadanos dispuestos a involucrarse, y el desafío es facilitar su llegada para honrar esa voluntad de participación.
El primer paso es la honestidad, plantear con claridad qué proyectos son viables y cuáles no, para luego debatir cómo construirlos.
Hoy dedico mucho esfuerzo a un tema crucial: el acceso a la vivienda en la ciudad de Buenos Aires. El número de inquilinos crece constantemente. El problema no radica en el alquiler en sí, sino en que ese gasto absorbe el 60% de los ingresos familiares de los porteños.
Resulta agobiante la idea de tener que guardar toda una vida en cajas cada seis meses para salir a buscar un nuevo lugar. Se vuelve imposible proyectar a futuro sin un techo garantizado. Sin estabilidad habitacional, es difícil planificar una familia o cualquier proyecto de vida. La ciudad debe dar un debate profundo sobre el acceso a la vivienda.
La solución va mucho más allá de los créditos hipotecarios. Aunque el financiamiento es una palanca fundamental, los préstamos hipotecarios deben ser verdaderamente accesibles. No pueden exigir como requisito mínimo un ahorro previo de US$30,000; deben ser herramientas reales para facilitar el acceso a la casa propia. Además, hay que abordar la accesibilidad de los alquileres y el impulso a la construcción para aumentar la oferta.
Se necesitan más viviendas, y el Estado porteño puede contribuir con tierras fiscales. Al sumar tierras públicas al mercado, el costo del metro cuadrado desciende. También se requieren incentivos positivos para volcar al mercado las propiedades ociosas. Una herramienta clave son los créditos de refacción, pero con montos significativos que representen una ayuda real.
Muchas unidades permanecen vacías por conflictos sucesorios o trabas legales; el Estado también debe ofrecer asistencia en esos casos. La clave reside en articular un plan integral, no en lanzar tuits.
Hay temas muy dolorosos para las familias porteñas en la actualidad. Al drama de la vivienda se suma la realidad de las personas en situación de calle. El aumento de esta problemática en los últimos años resulta alarmante. Genera empatía, pero también dolor y miedo. Es un asunto crítico en la ciudad de Buenos Aires que exige acción inmediata.
Otro eje central es el empleo frente al avance de la inteligencia artificial. A menudo se aborda la inteligencia artificial como un escenario lejano, pero es una realidad actual; el cambio ocurre en este mismo instante.
Las proyecciones indican que en cuatro o cinco años el 60% de los trabajadores administrativos, consultores, abogados y contadores perderán su laburo a causa de esta tecnología. Frente a este panorama, una ciudad como Buenos Aires tiene mucho por hacer. Puede ampliar la red de escuelas técnicas y transformar gran parte de la currícula hacia escuelas de oficios, destinadas a quienes deseen formarse en esas áreas. También es viable la creación de programas con financiamiento directo, como vouchers, para capacitar en estas nuevas tecnologías. El objetivo es que cualquier trabajador logre incorporar la inteligencia artificial a su rutina diaria para optimizar sus tareas y hacer mucho mejor su laburo.
—¿Qué representa Horacio Rodríguez Larreta en la ciudad?
—Ha sido el líder de la transformación más importante que ha tenido la ciudad de Buenos Aires. Tiene una capacidad de trabajo inmensa. Horacio continuó y elevó a otro nivel la gestión que había iniciado Mauricio Macri en 2007. Lideró esa transformación y por eso recibe reconocimiento en la calle y se valora su gestión. Hizo funcionar la ciudad como un reloj.
—¿Se puede consolidar una "avenida del medio" con Larreta?
—La verdad es que no creo mucho en la idea de la avenida del medio. Lo que hay que construir es un rumbo claro, con ideas nítidas sobre hacia dónde tiene que ir la ciudad. No se puede repetir el error de amontonar nombres. Ése no es el camino. El debate serio pasa por definir qué ciudad queremos construir. Nadie vota glorias del pasado. La gente elige por el futuro prometido, por los compromisos concretos asumidos, por lo que uno realmente quiere hacer con la ciudad. Se trata de hablar del futuro. Después, tener credibilidad por lo hecho suma, y es un montón. Pero lo importante es hacia dónde queremos ir. Se trata de empujar la agenda con temas concretos.
—Horacio suele decir que no tiene nada que ver con La Libertad Avanza. ¿Por qué?
—Definitivamente, hay una cuestión de formas que no es menor. Además, considero que es un modelo cruel. Le falta empatía. Prestan atención a la macroeconomía, pero la microeconomía también importa. Falta un plan de desarrollo real para apostar a la infraestructura y al acceso a mercados, donde la educación, la ciencia y la tecnología sean prioridades.
Las grandes economías del mundo y los países desarrollados invierten muchísimo en ciencia y tecnología por el impacto directo en el desarrollo. De ahí la importancia de la educación pública.
—¿Qué tan importante es la Universidad de Buenos Aires?
—La educación pública es fundamental; representa el motor de progreso de cualquier sociedad. En este momento de tantos cambios a nivel global, resulta imprescindible priorizarla y repensarla.
En mi historia personal lo fue todo. Hice el jardín de infantes, la primaria y la secundaria en una escuela pública rural. Si no hubiera tenido esa oportunidad, puedo asegurar que no estaría acá hoy. Estaría en otro lugar, pero no dando esta entrevista.
—¿Qué visión de la sociedad tienen hoy en el espacio que lidera Horacio Rodríguez Larreta?
—La sociedad atraviesa un momento duro. Hizo una apuesta grande por el gobierno nacional en un contexto de desconfianza generalizada. El gobierno tiene el deber de honrar esa confianza con resultados.
Soy de los que desean el bienestar de los argentinos. Quiero que en 2027 existan alternativas al oficialismo, pero propuestas que construyan sobre lo ya logrado.
El objetivo no es volver hacia atrás. Hay algunos avances muy importantes que deben reconocerse. El desafío es cómo continuar la construcción, cómo priorizar la educación, la producción y el empleo. El foco debe estar en el trabajo. Hay que generar empleos con sueldos acordes que permitan llegar a fin de mes. Un trabajo que devuelva la dignidad y sea proporcional al esfuerzo diario que hace cada persona al salir de su casa.
—Resulta probable una victoria de Horacio ante cualquier candidato en un balotaje, pero ¿cómo se asegura el ingreso a esa instancia?
—Para no dar la típica respuesta de que no es momento de hablar del tema, y como aprendizaje de lo sucedido en 2023, lo más importante a futuro es trabajar a fondo y cerca de la gente.
Hay que definir con claridad qué proyecto queremos para Buenos Aires. Una vez establecido eso, se analizará cómo se agrupan los espacios, cuál será la ingeniería electoral o el vehículo político. No hay que poner el carro delante del caballo.
El paso inicial es determinar hacia qué modelo de ciudad queremos llevar a Buenos Aires, lograr que esa propuesta enamore, porque es un lugar increíble y merece ese destino. A partir de esa visión se ordenará el resto, pero nunca a la inversa.
—¿Hoy estás más cerca de Leandro Santoro o de Jorge Macri?
—Me siento más cerca de una visión de ciudad auténtica. Tengo muy claro hacia dónde quiero que vaya Buenos Aires. Y los que quieran acercarse a esa visión son bienvenidos. Yo no caigo en ese tipo de planteos porque, por lo general, terminan redundando en no tener un plan concreto o una visión real sobre hacia dónde queremos ir.
Hablemos de los temas que le quitan el sueño a las familias porteñas: vivienda, empleo, inseguridad, situación de calle, accesibilidad urbana. Eso es lo que me convoca y me apasiona.
—"A Clinton le preocupaba la alta imagen positiva de su rival, George W. Bush (padre). Sin embargo, Carville estaba tranquilo de que esta bajaría por el propio peso de la crisis económica y, ante la recurrente pregunta durante la campaña sobre cuál era el tema de la elección en ciernes, manifestaba: 'Es la economía, estúpido'", escribís en tu libro. ¿Puede el desempleo o los bajos salarios afectar la posible reelección de Javier Milei?
—No tengo ninguna duda de que este gobierno cree que la respuesta es la economía. Sin lugar a dudas, lograron un avance muy importante con el ajuste y el equilibrio fiscal.
La inflación bajó. Aún falta, pero hubo un descenso. El problema es la falta de crecimiento, un desarrollo que genere empleo genuino y salarios a la altura de las necesidades. Resulta evidente, y se nota cada vez más en la ciudad, al observar persianas bajas y escuchar la preocupación de los porteños por la caída de las ventas. Esa situación genera mucha angustia.
Que un modelo sea exitoso significa que funcione más allá de una planilla de Excel; tiene que cerrar con los argentinos adentro. Se trata de generar trabajo, de que el sueldo alcance y de poder llegar a fin de mes con el esfuerzo diario. Hoy no nos encontramos en esa situación, y es un tema que me preocupa, tanto a nivel nacional como en la ciudad, que es mi ámbito de representación legislativa.

