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El regreso a la fogata tribal

El regreso a la fogata tribal
Dufume
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En su última publicación, los consultores políticos y académicos Jaime Durán Barba y Santiago Nieto repasan una historia del género humano, desde los orígenes de la especie hasta nuestros días, evidenciando los nuevos desafíos que surgen de estas transformaciones y cómo impactan en nuestra forma de relacionarnos.

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  • 🔥 Resumen ambicioso: el libro condensa la historia de la humanidad y la evolución de la comunicación en 348 páginas.
  • 🧭 Enfoque antropológico: explora los estados evolutivos que permitieron comunicarse con el votante sin depender solo de encuestas.
  • 🧠 Realidades imaginadas: lo que nos distingue de los primates es la capacidad de crear realidades que dan sentido a nuestro entorno.
  • 🪵 De lo oral a lo escrito: del dominio del fuego y los mitos a la escritura, la imprenta y la "Galaxia Gutenberg".
  • 📚 Ilustración y razón: la razón y el método científico reemplazan a las religiones como marco para entender la realidad.
  • 📡 Medios masivos: radio y televisión amplían la discusión para las masas, antes reservada a las élites.
  • 🚀 Tecnología y desafío: el avance tecnológico acelera la evolución humana y pone en jaque los pilares de la Ilustración.
  • 💾 Del PC a Internet: la idea de fin de ideologías da paso a una sociedad horizontal, pero luego smartphones y redes generan distracciones y "brain rot".
  • 🗳️ Política de entretenimiento: los políticos que mejor entretienen captan la atención (Trump, Castillo, Milei, Zelenski, Mamdani).
  • ⚖️ Gobernanza frente a campaña: gobernar exige decisiones y liderazgo en escenarios adversos, no solo entretener.
  • 🤖 Futuro y liderazgo tecnológico: IA, computación cuántica, robótica, 6G, impresión 4D, IoT; EE. UU. y China lideran.
  • 🌍 Desafíos globales y advertencias: brecha tecnológica entre países, aumento de pensamiento mágico y conspiraciones; podría volver una fogata digital; necesitamos repensarnos para sostener la Ilustración.

Se necesita saber mucho para tener la capacidad de resumir grandes cantidades de información en pocas páginas. Con ese espíritu ambicioso pero asertivo, Jaime Durán Barba y Santiago Nieto logran en su último libro Â¿Qué diablos nos pasó? De la fogata tribal a la Inteligencia Artificial (Sudamericana, 2026) resumir en 348 páginas toda la historia de la humanidad, desde los inicios hasta la forma en la que nos vinculamos actualmente, demostrando los nuevos desafíos que esto conlleva. 

Su objetivo final está en pensar en las nuevas coordenadas de la comunicación política —de la cuál los autores son indiscutibles referentes—, pero para lograrlo se remontan en el tiempo y despliegan un abordaje antropológico, es decir, se ocupan de describir los estadíos evolutivos que desarrollaron los seres humanos para pensar así cómo establecer una comunicación asertiva con el votante actual, sin acudir exclusivamente a encuestas o grupos focales analizados en el vacío. 

De acuerdo a los autores, aquello que nos diferencia de los primates es nuestra capacidad de construir "realidades imaginadas" que acompañan al entorno que nos rodea. La mayoría de los entes con los que nos relacionamos existen solo porque los humanos le damos sentido. Si nuestra especie desapareciera, los billetes y los diarios pasarían a ser meramente papeles pintados, sin ningún interés para ninguno de los seres que quedarían vivos.

Al principio, la evolución humana fue lenta. El primer puntapié estuvo marcado por la capacidad de dominar el fuego y reunir a los miembros de la tribu alrededor de la fogata. Allí, comenzaron a circular los primeros relatos de dioses y mitos, que dieron cohesión e identidad comunitaria. Los cazadores y recolectores fueron reemplazados por la técnica para dominar los cultivos y el ganado, y con ello apareció la noción del tiempo, que seguía la temporadas de la siembra y la cosecha, como también, la contabilidad que permitía organizar el número de animales domesticados. Los nómades se asentaron en las ciudades, las poblaciones pasaron a organizarse en torno a distintas actividades: los que trabajaban, los que rezaban, los que luchaban.

Las historias sobre deidades que eran transmitidas oralmente, y que eran sometidas a olvidos o distorsiones, lograron plasmarse en la palabra escrita. Complejos jeroglíficos viraron a prosas comprensibles. Los libros que agrupaban los grandes conocimientos filosóficos y religiosos eran copiados a mano y eran controlados por pocos. La "Galaxia Gutenberg", surgida bajo la creación de la imprenta, permitió la proliferación de libros y con ello nuevas ideas que dieron lugar a la Ilustración. 

Las religiones que daban un sentido de pertenencia fueron reemplazadas por las ideologías. La Ilustración fue un parteaguas clave: la razón y el método científico reinaban sobre la manera de abordar la realidad. El libro aportaba un sentido lógico, que tenía un principio y un fin, obligando a la reflexión y la contemplación. La irrupción de los medios masivos de comunicación, con la radio, primero, y la televisión, después, ampliaron la discusión —que antes estaba suscrita a la palabra escrita, compartida únicamente por las élites— para incorporar sonidos e imágenes que permearon sobre las grandes masas. 

Basados en los últimos estudios de universidades que están a la vanguardia, como Stanford y Massachusetts Institute of Technology (MIT), Durán Barba y Nieto hacen un señalamiento especial sobre cómo el vertiginoso avance tecnológico (que aceleró de manera exponencial la evolución humana) asedió a los pilares fundamentales de la Ilustración. 

La sigla PC dejó de representar al Partido Comunista para significar a la Personal Computer (computadora personal). Siguiendo la tesis de Francis Fukuyama, la caída del Muro trajo aparejado el fin de las ideologías y abrió paso a la sociedad horizontal de Internet. Sin embargo, la irrupción del Teléfono Inteligente, las plataformas y las redes sociales, que aparentemente empoderan al usuario, lo hicieron irracional. 

Ya no hay principio y fin, no hay compilación y reflexión, la lógica del algoritmo y el scroll infinito de contenidos que los usuarios despliegan en las pantallas de sus dispositivos móviles produjo que los estímulos se produzcan por espasmos, volviendo la noción de pasado y futuro indemne, sucumbida ante un presente inmediato y líquido, que produce ansiedad, depresión o euforia y que los autores denominan como "brain rot" (mente podrida). 

Los políticos que funcionan en este nuevo mundo son aquellos que saben entretener a sus electores (al Homo Ludens, que reemplazó al Homo Sapiens). Ya no importan las discusiones ideológicas expresadas en largos y aburridos programas (propias de la Ilustración). Lo que importa es llamar la atención con piezas comunicacionales divertidas que se alejen de la vieja política, que sepan incluso reírse de sí mismos y de sus limitaciones. En esto se destacan Trump, Castillo, Milei, Zelensky y Mamdani. No importa si estos son de izquierda o de derecha. 

Esta perspectiva de entender a la política, que premia a la comunicación efectiva por sobre las ideas, puede servir para pensar a las campañas políticas, pero no necesariamente para gobernar, en el cual debe prevalecer la capacidad de tomar decisión en escenarios adversos e inciertos y se debe conducir a la sociedad hacia un destino más próspero. 

En esta realidad inmediata y líquida, el futuro de la educación, el trabajo, la política y la comunicación estará marcado por quien logre dominar a las nuevas y revolucionarias tecnologías: Inteligencia Artificial, computación cuántica, robótica, comunicación 6G, impresión 4D, Internet de las cosas, etc. Aquí lideran Estados Unidos y China. 

Estados Unidos logró su poderío a través del ecosistema producido en Silicon Valley, que supo reunir a la cultura hacker, que fomenta la creatividad y el compañerismo, con la ética protestante, que busca el reconocimiento a través del valor de mercado y la acumulación de riqueza. 

A diferencia del viejo modelo industrial, ya no se necesita un jefe que vigile con un reloj en la mano, porque el propio trabajador se exige el máximo porque ama lo que hace y cree en la misión de la empresa en la que trabaja. Si alguien tiene éxito, es porque es capaz; si fracasa o es pobre, es así porque no innovó lo suficiente; ignorando las redes de contactos, capital de riesgo y la infraestructura pública que permiten el éxito. 

China, por su parte, a partir del proceso de reforma y apertura, que supo cohesionar a la libertad de mercado con un control político vertical que une a la liturgia comunista con la esencia del confucianismo, logró, para el año 2026, liderar el 25% de los avances científicos a nivel mundial, mientras que Estados Unidos sólo representa 17%, India el 7% y todos los países latinoamericanos juntos un 4%.

Se produce un efecto paradójico, por un lado, la revolución tecnológica avanza a pasos agigantados —abriendo una brecha cada vez más mayor entre los países que llevan la delantera y los que quedan más relegados en términos de innovación—, y, por el otro, aumenta la cantidad de personas que creen en el pensamiento mágico, teorías obsoletas y conspiranoicas. Grupos que logran proliferar a partir de la sociedad de la red. 

La evolución humana parece haber llegado al lugar donde comenzó. A pesar que las personas lograron desarrollar sorprendentes avances tecnológicos (que incluso prometen superar a la inteligencia de los seres humanos), el uso de la razón entró en crisis y con ello, sostienen los autores, la muerte de la Ilustración. Parecería que volvimos a la fogata tribal (ahora digital), donde nos reunimos a su alrededor para entretenernos y confirmar nuestras propias creencias. Será nuestra responsabilidad repensarnos a nosotros mismos. 

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