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Colapinto y el poder blando: la estrategia detrás de los megaeventos en Buenos Aires

Colapinto y el poder blando: la estrategia detrás de los megaeventos en Buenos Aires
Dufume
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La multitudinaria exhibición del piloto argentino superó el marco del deporte. Con la modernización del Autódromo en marcha, la gestión porteña despliega una estrategia de alcance internacional para recuperar protagonismo y asegurar el regreso de la máxima categoría automovilística.

La multitudinaria exhibición del piloto argentino Franco Colapinto superó el marco del espectáculo deportivo. Detrás del rugido del V8, la administración porteña despliega una estrategia de posicionamiento donde el turismo, la infraestructura y el prestigio internacional se entrelazan bajo un concepto central: el "Estado virtuoso".

Este modelo busca distanciarse de las antípodas ideológicas que marcaron el debate reciente en Argentina. 

No se trata del Estado ausente que propone el ideario de La Libertad Avanza (LLA), ni de la estructura hipertrofiada y asfixiante asociada al kirchnerismo. 

El enfoque del Ejecutivo porteño reivindica la asociación público-privada como el camino hacia la excelencia, una fórmula que se considera el mayor activo del país cuando se aplica con rigor profesional. En esta visión, la gestión eficiente de los recursos públicos en alianza con marcas privadas constituye una marca identitaria del PRO.

Mientras el Gobierno Nacional cosecha los frutos de una macroeconomía con mayor orden y la gestión de la seguridad en el espacio público se transforma en un terreno donde el rédito político se disputa entre jurisdicciones, Jorge Macri encuentra en la agenda de grandes eventos un territorio de autoría inequívoca. 

El paladar del ciudadano porteño exige una sofisticación que trasciende la administración básica, es decir, pide más que ABL; demanda una urbe vibrante cuya identidad se defina por una oferta cultural y deportiva de alta complejidad, un ecosistema cuya creación y sostenibilidad se atribuyen directamente a la conducción de la Ciudad.

Esta distinción quedó de manifiesto el fin de semana pasado. La simultaneidad de la Feria del Libro, el BAFICI y la exhibición de Colapinto, junto con los teatros de la calle Corrientes con ocupación total y una agenda de recitales que incluyó a Alejandro Lerner, Adriana Calcanhotto, Juanse, Q' Lokura y Aterciopelados, constituye un escenario donde el crédito por la organización y el clima de convivencia recae sobre el Ejecutivo local. No se trata de un hecho fortuito, sino de una política que integra museos, parques y ferias para consolidar al distrito como un faro de soft power.

Los megaespectáculos dejaron atrás su función de mero entretenimiento masivo y hoy operan como  herramientas customizadas de la geopolítica urbana. 

En los análisis internacionales de publicaciones como el New York Times o el New Statesman, el concepto de "poder blando" sirve para explicar cómo las grandes urbes compiten por la visibilidad global a través de la cultura y el deporte. Alojar una fecha del calendario mundial de Fórmula 1 proyecta una imagen de previsibilidad, capacidad organizativa y vitalidad económica. 

En ese tablero, Buenos Aires aspira a recuperar protagonismo y el fervor por Franco Colapinto brindó un escenario inmejorable para decir "acá estamos". Pasión organizada: fervor argentino con marca PRO. 

La reciente presentación del joven piloto movilizó a casi 600.000 espectadores. Frente a esa magnitud, en diálogo con Luis Majul, el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, resaltó la eficacia logística de la urbe como un argumento de negociación para recibir nuevamente a la Fórmula 1. 

Si bien el calendario oficial aún carece de confirmación para la Argentina, la gestión local exhibe el éxito de esta convocatoria multitudinaria para demostrarle a la Federación Internacional del Automóvil la capacidad operativa y de infraestructura necesaria para albergar un Gran Premio.

El Ejecutivo porteño inscribe este éxito en una saga de grandes movilizaciones recientes. Se mencionó, a modo de ejemplo, la actuación del DJ y sacerdote Guilherme en la Plaza de Mayo, con 220.000 personas. Al evaluar estas jornadas, además, se destaca la convivencia pacífica de grupos heterogéneos como un verdadero capital simbólico del distrito.

La demostración automovilística opera, además, como un mensaje explícito a las autoridades internacionales. Ante la pregunta sobre la preparación de la metrópolis para recibir a la Fórmula 1, desde el gobierno de la ciudad se responde de manera afirmativa y se subraya la modernización del Autódromo Oscar y Juan Gálvez. "Una obra muy importante, trazada bajo los lineamientos de la FIA, con una empresa de ingeniería que se llama Tilke, especialista en circuitos", puntualizó Macri. 

El complejo ya transita una reconversión total, con decenas de máquinas activas, el montaje de nuevos boxes y la renovación de la cinta asfáltica.

Semejante infraestructura persigue un impacto económico medible. Con la confirmación del MotoGP para mayo del próximo año, se calculan ingresos cercanos a los US$ 190 millones para la economía local. 

Para el espectáculo de Colapinto, la Ciudad recibió una corriente de turistas de la región: brasileños, uruguayos, chilenos, paraguayos y peruanos, junto con ciudadanos de todo el interior del país, que colmaron las plazas hoteleras. Esta afluencia confirma que el turismo de eventos, cultura y arte es un motor fundamental para la economía. Durante el segundo semestre del año pasado, incluso en un contexto complejo para el sector, la ocupación hotelera en Buenos Aires se mantuvo en torno al 90% debido a la sucesión ininterrumpida de hechos deportivos y culturales.

El rediseño de esta narrativa institucional lleva la firma de Rodrigo Figueroa Reyes. El publicista fijó los objetivos de la jornada en sus redes sociales. Según explicó, la meta consistió en lograr el disfrute de los fanáticos ante un ídolo en ascenso, comunicar al exterior la pasión local por el automovilismo para facilitar el retorno de la F1 y permitir la conexión de las marcas con la ciudadanía. Lo definió, en definitiva, como "un evento público-privado, como sucede en las principales ciudades del mundo".

El eventual retorno de la máxima categoría representa mucho más que una carrera. Encarna un mensaje de orden y vigencia. Cuando una urbe moviliza a multitudes con éxito y actualiza su infraestructura bajo los más estrictos estándares internacionales, proyecta hacia el exterior su estatus de ciudad global.

El Road Show de Franco Colapinto tuvo 3 objetivos:1) Que los fans disfrutaran de cerca a un fenómeno que va en camino de ser global.2) Mostrarle al mundo la pasión por el automovilismo para la vuelta de la F1 a la Ciudad de Buenos Aires.3) Y que las marcas que lo acompañan... pic.twitter.com/ZrUD2NGpD7

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