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Burdman: "La cultura mileísta es una fábrica natural de outsiders"

Burdman: "La cultura mileísta es una fábrica natural de outsiders"
entrevista

El consultor analiza el vínculo con Estados Unidos, el vacío opositor, el rol de las negociaciones y la imagen de los principales dirigentes argentinos.

AI
  • 🧭 La cultura mileísta es vista como una fábrica de outsiders: sustituye a dirigentes políticos por empresarios, mediáticos y deportistas.
  • 🏛️ Las negociaciones en el Congreso para aprobar leyes serán un desafío para Milei; él considera que “el toma y daca” es una indignidad, aunque ve condiciones inéditas para una reforma laboral.
  • 🇺🇸 En lo internacional, no se espera que Milei actúe en contra de lo que Estados Unidos quiere; se propone un panregionalismo liderado por EE. UU. y una alianza con Trump que podría durar.
  • 📈 La imagen de Milei se mantiene estable (aprox. 40s a 50s) con una caída breve en septiembre-noviembre y, por ahora, mantiene a la mitad del electorado.
  • ⚠️ Riesgo para la imagen: podría deteriorarse si aparece un opositor fuerte; Fuerza Patria está debilitada; Kicillof es la figura opositora que podría emerger, pero no es un líder claro.
  • 🗳️ Escenario experimental para 2027: Milei podría reelegirse con alrededor de 50 puntos; Kicillof “chiquito” y Schiaretti/Del Caño muy pequeños; oposición fragmentada, con Kicillof como figura destacada pero no líder consolidado.
  • 🧑‍💼 Quién lidera la oposición: Kicillof sube en menciones, Cristina Kirchner continúa visible pero con baja imagen nacional; Massa y Cristina tienen alta negatividad; Grabois y Bregman muestran mejor imagen relativa.
  • 🔄 Polarización: se espera una radicalización discursiva y una oferta opositora antimileísta.
  • 🏛️ Rol de los gobernadores: ya no son sujetos nacionales fuertes; actúan a través del Congreso y la rosca, y Provincias Unidas enfrenta dilemas entre retener votos y disputar a Milei.
  • 📊 Reforma laboral en la agenda: hay condiciones para avanzar, pero dependerá de la pérdida de fuerza del bloque justicialista en el Senado y de negociar cada voto de forma individual.
  • 🤝 Sindicalismo: muchos sindicatos apoyan reformas, pero temen cambios que afecten su rol; se oponen a reformas que debiliten el sindicalismo.
  • 🎯 Bullrich en el nuevo Congreso: lidera el Senado, cuida al Presidente y alinea a radicales y provinciales; su ruta apunta a 2027.
  • 🇺🇸 En torno a EE. UU.: la alianza con Trump podría endurecer el panorama; si se institucionaliza, podría dificultar un retorno del peronismo antiestadounidense.
  • 💬 Impacto social: Milei influye en percepciones de figuras públicas como Lali Espósito y Galperin; el discurso anti-política facilita que outsiders ganen visibilidad.

Julio Burdman, de Isasi/Burdman Consultores Políticos, planteó en una entrevista con El Economista que "la cultura mileísta es una fábrica natural de outsiders" dado que el discurso anticasta deriva en la sustitución de dirigentes por empresarios, mediáticos y deportistas.

Las negociaciones que requiere el Congreso para sancionar leyes representan un desafío para el presidente Javier Milei, para quien "el toma y daca es una indignidad". No obstante, consideró que "están dadas las condiciones de forma inédita para que haya una reforma laboral".

En el plano internacional, no espera que "Milei haga nada que Estados Unidos no quiera". Hoy Washington propone un panamericanismo liderado por la Casa Blanca, que se base en vínculos bilaterales, lejos del bloque regional ideológico que impulsa el Presidente, señaló Burdman.

A continuación, la entrevista completa.

—Milei cumplió la mitad del mandato. ¿En qué momento está su imagen?

—Medimos hasta diciembre y estaba, digamos, en su mejor momento. Lo que tuvimos todo el periodo 2024 y el primer semestre del 2025 es una imagen bastante estable, con un mínimo de "40 y largos" y un máximo de 53.

Lo que nos da es una insólita estabilidad con un breve periodo de caída, que fueron septiembre, octubre y noviembre, y después vuelve a tener la mitad del electorado que lo banca.

—¿Qué desafíos puede tener la imagen de Milei este año?

—La caída brusca de imagen se da cuando aparece otro objeto de deseo. No creo que alguien cambie mucho su opinión del Gobierno sin mejorar su opinión de la oposición. Para mí, el riesgo se daría si aparece un sujeto opositor que le saque a aquel votante del oficialismo. Con lo que dejó el 2025 y lo que se proyecta para este año, Milei sigue estando solo en el sistema, en la oferta.

La oposición de Fuerza Patria está muy lastimada. No hay ningún dirigente que asome con popularidad a nivel nacional, más allá del caso de [Axel] Kicillof, sobre todo en la provincia de Buenos Aires.

Y no existen aquellos que disputan con Milei su electorado. Provincias Unidas, que era el candidato a ocupar este espacio imaginario, no se desarrolla por ahora como tal. De hecho buena parte de los dirigentes de Provincias Unidas se están preparando para cooperar con Milei hasta que vuelvan a las elecciones.

Por lo tanto, salvo que haya un desarreglo fuerte de la cuestión económica o alguna excepción importante, no debería haber un deterioro de la imagen de Milei. Me animo a predecir estabilidad.

—El entorno de Milei ya anunció que irá por la reelección en 2027. ¿Qué hay de oferta en la oposición?

—Hemos hecho una pregunta completamente experimental -no tiene ningún valor real- de cómo sería un escenario de elecciones 2027, y nos daba un Milei reelegido con 50 puntos, y Kicillof chiquito, Schiaretti muy chiquito, Del Caño muy chiquito.

Pareciera ser un escenario en el cual el Presidente está solo y hay un voto opositor muy fragmentado. Destaca Fuerza Patria con Kicillof como única figura que la podría representar, por lo menos hoy, sobre todo estando Cristina Kirchner en situación penal.

—Aunque sea experimental, ¿cuántos puntos es "Kicillof chiquito"?

—"Veintipico".

—¿Kicillof es el líder del peronismo?

—Hacemos una pregunta mes a mes: "¿A quién identifica como el principal referente de la oposición?". Viene creciendo Kicillof, antes era Cristina. Hoy Kicillof aparece como el referente opositor más mencionado. Pero la mayoría dice "no sé quién es" y aproximadamente 30% dice Kicillof. Eso no dice que sea un claro líder de la oposición.

Y además recordemos que Kicillof tiene problemas de imagen. Hay otros colegas que miden a Kicillof y le dan el "treintipico" de imagen positiva. No es lo que tenemos nosotros, nos da muy abajo, con mucha imagen negativa y sobre todo con mucha imagen negativa en el resto del país. O sea, está razonablemente bien en la provincia de Buenos Aires. Igual no está como otros gobernadores... Está por debajo de la media de los gobernadores. Tiene un "treintipico" que lo ve bien, pero el resto del país no, por lo tanto no es una figura nacional constituida como tal.

—¿Y qué imagen tienen Cristina Kirchner, Sergio Massa, Juan Grabois u otros?

—A Kicillof lo tenemos con "treintipico" en la provincia de Buenos Aires. A nivel nacional, 24% de imagen positiva, 64% de imagen negativa. Grabois tiene 19% de positiva, 63% de negativa. Myriam Bregman tiene 17% de positiva y 47% de negativa. Cristina, 15% de positiva, 69% de negativa. Y Massa, 10% y 72%.

Tenemos mejor a Bregman y a Grabois que a Cristina y Massa. Lo cual también es significativo porque pareciera que, y sobre todo frente al fenómeno Milei, esto predice que va a haber algún tipo de oferta de izquierda más dura.

—¿Habrá más polarización?

—Va a haber una radicalización en términos discursivos, como pasa en tantos países. Frente a Milei va a haber gente muy antimileísta liderando la oferta.

—Los gobernadores tuvieron un rol importante el año pasado. ¿Qué se puede esperar de ellos? ¿Van a apuntar a una reelección -los que puedan- en sus propias provincias? ¿Qué cambió en su percepción con el triunfo de Milei?

—Ya quedó demostrado que los gobernadores como sujeto político nacional no existen. Se mueven muy bien en el sistema político representativo a través del Congreso, de la presión que logran hacer ante el Gobierno nacional en la rosca, pero luego convertir eso en una fuerza política representativa no viene funcionando.

—¿Hay lugar para el centro?

—El problema que tiene el centro [de Provincias Unidas] es que a nivel subnacional comparte muchos votos con el mileísmo y, como vimos en la elección nacional, aquellos votantes que era capaz de retener para elecciones de legisladores provinciales o concejales, los pierde en una polarización que se da a nivel nacional.

La mayor parte tiene hoy sus estrategias concentradas en la reelección, en la sucesión, que en disputar con Milei.

Institucionalmente tienen incentivos para tener un candidato, pero no sé si tiene mucha expectativa puesta en eso, salvo que se derrumbe Milei. Todo el proyecto Provincias Unidas estaba muy atado a la hipótesis de que Milei iba a sufrir, pero no fue lo que sucedió, al menos por ahora.

—En su informe de diciembre figuraba la imagen de otros referentes sociales: Mariana "Lali" Espósito, Marcos Galperin, Claudio "Chiqui" Tapia. ¿El discurso de Milei y su forma de ver el mundo están modificando la percepción de la opinión pública sobre estas figuras?

—Sí, hay muchas cosas que trae la etapa Milei que proyecta este tipo de figuras. En primer lugar, el propio discurso antipolítica, anticasta, que da por resultado natural que tiene que haber una sustitución de esas figuras por gente que no venga de la política. Por lo tanto, ¿dónde se puede cazar gente? En las figuras conocidas: mediáticos, deportistas. Eso por un lado: la cultura mileísta es una fábrica natural de outsiders.

El otro tema es (que viene de la mano con el discurso mileísta una valoración positiva del empresariado porque en el fondo toda la corriente mileísta está haciendo permanente publicidad al empresariado como líder social. Se crea un clima para que Galperin tenga buena imagen. No es simplemente que Galperin está pegando un par de tuits y la gente lo está levantando. Estamos en un clima de ideas -del que Milei es el gran motor- que hace que Galperin -y otros empresarios que levanten un poco la cabeza-, se conviertan en referentes sociales bien vistos.

—Fuera de la política, ¿a quiénes perjudica a nivel social? 

—Creo que hoy está perjudicado en forma muy perdurable el kirchnerismo. Está perjudicado por todos lados, no solamente por la mala imagen que tiene en este momento la gestión kirchnerista y sus dirigentes, sino también porque no hay un clima que produzca un buen recuerdo de la receta kirchnerista sobre cómo antagonizar o proponer una alternativa a lo que hoy está hegemonizando Milei.

Si le sumamos el tema -que para mí es el más importante- de Trump y la alianza que está proponiendo Milei con Trump, que es una alianza que puede convertirse en algo de larga duración para Argentina, sobre todo si empieza a institucionalizarse cada vez más y comenzamos cada vez más a meterle contenido a esta cuestión discursiva, ahí sí creo que el kirchnerismo realmente no va a encontrar forma alguna de volver porque va a quedar "vedado" de la época.

—¿El peronismo también?

—Siempre y cuando sea un peronismo que no sea anti Estados Unidos. Si de la alianza argentina con Estados Unidos surgen instituciones permanentes, no vamos a poder tener de nuevo un peronismo anti Estados Unidos. Y eso al kirchnerismo lo saca del camino.

—¿Considera que el bloque regional que propuso e impulsa Milei es una de esas instituciones? Se espera que esté aliado con la Casa Blanca.

—La pregunta es si estamos en una etapa que permite un nuevo regionalismo latinoamericano. Creo que no, que lo que está proponiendo Estados Unidos es un panregionalismo liderado por Estados Unidos, modelo OEA, que en el fondo era el modelo del panamericanismo del siglo XIX, y además creo que Estados Unidos quiere resolver todo esto en forma bilateral. Por lo tanto es un panregionalismo clarísimamente liderado por Estados Unidos a niveles nunca antes vistos de lo explícito que es, y no creo entonces que en ese marco haya lugar para un regionalismo latinoamericano que deje a Estados Unidos afuera. Ni siquiera para hacer un club de amigos de Estados Unidos. Sí hay lugar para un club de amigos de Estados Unidos, [aunque] no creo que Estados Unidos tenga ningún interés en que eso se formalice y no creo que Milei haga nada que Estados Unidos no quiera.

—¿Hay apoyo a la reforma laboral? ¿Cambió algo respecto de otros periodos en los que se intentó impulsar una reforma laboral?

—Están dadas las condiciones en forma inédita para que haya una reforma laboral. No sé si el Gobierno va a estar completamente convencido de esto, pero creo que las condiciones las tiene.

[Sobre] los temas que se están planteando, lo que fuimos relevando es que había un nivel de acuerdo importante.

Sacando el tema opinión pública, lo que es la clave en este momento de la viabilidad de las reformas de leyes laborales es la pérdida de fuerza del bloque justicialista en el Senado, que fue siempre el dique de contención de todos los intentos de reforma laboral desde la ley Mucci y en adelante. El peronismo controló el Senado de forma ininterrumpida desde el 89 hasta prácticamente la elección del año pasado.

—¿Qué rol tiene el sindicalismo en este debate?

—[Hay] muchos sindicalistas hace años que están a favor de la reforma laboral, pero no se animan a decirlo. Obviamente se oponen sobre todo a las reformas que afectan el rol de los sindicatos en las relaciones laborales. Es decir, están en contra de las reformas al sindicalismo; no tanto de las reformas a la ley de contrato de trabajo.

—¿Espera que venga un año con mayores triunfos del Gobierno en el Congreso, después de un 2025 con obstáculos en el Legislativo?

—En 2024 había un gobierno desesperado por aprobar su primer paquete de reformas y celebraba como un gran logro cualquier tipo de aprobación. Ahora entra en una etapa de negociación mucho más sofisticada donde, como pasó en el tema del presupuesto a fin de año, vimos que a veces algunas negociaciones cuestan más caras y eso no va a dejar de ser un problema para el Gobierno. Todos los cálculos se basan siempre sobre la base de los aliados provinciales que son muy conscientes de lo que vale su apoyo y lo hacen sentir.

Muchas de las leyes van a requerir toma y daca y eso para el Gobierno es muy doloroso porque se siente mucho más cómodo en el nivel más épico de ir a todo o nada contra sus adversarios que tener que negociar uno por uno con una veintena de legisladores el voto, sabiendo que va a costar. Encima este gobierno tiene como líder político e ideológico a una persona adversa a ese tipo de negociaciones. Para Milei, el toma y daca es una indignidad. Por más que Milei sea capaz de adaptarse a las condiciones, es muy contrario a este tipo de negociaciones.

—¿Qué rol tiene Bullrich en este nuevo Congreso?

—Es un rol importante. En primer lugar, le cuida al Senado al Presidente sabiendo la gravedad que tiene dentro del círculo íntimo del oficialismo la situación de [Victoria] Villarruel. Luego, porque tiene como responsabilidad liderar el Senado, que es la Cámara más adversa para el oficialismo. Además, tiene como una de sus tareas alinear a los radicales y a los provinciales, con muchos de los cuales tienen buena relación histórica.

Este rol legislativo destacado, con toda esa cuestión figurativa importante de que le cuida el Senado al Presidente y lo lidera aún con Villarruel ahí, para Bullrich va a ser parte de lo que ella va a querer mostrar a la sociedad, porque para ella su carrera política continúa en 2027. Seguramente va a ser candidata en algún lado.

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