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Telecom-Telefónica: Milei aprueba, pero impone condiciones

Telecom-Telefónica: Milei aprueba, pero impone condiciones
Dufume
movimientos

La compra de Telefónica por Telecom tiene condiciones. El Gobierno exigió la cesión de clientes, espectro e infraestructura para evitar una mayor concentración.

¿Qué fue exactamente lo que resolvió el Gobierno nacional respecto a la adquisición de Telefónica Móviles Argentina por parte de Telecom? De acuerdo a lo informado por algunos medios, el Gobierno impugnó la operación, mientras que otros, por el contrario, afirman que avaló la compra. En realidad, como informa El Economista, las autoridades de defensa de la competencia supeditaron la mencionada adquisición a un conjunto de condiciones. 

Más allá de cuestiones terminológicas, el Tribunal de Defensa de la Competencia, órgano decisor de la Autoridad Nacional de la Competencia, estableció diferentes medidas estructurales orientadas a prevenir la concentración excesiva en el mercado de telecomunicaciones para preservar los derechos de los usuarios.

Entre ellas, en primer lugar se ordena el desprendimiento de casi el 50% de su cartera. Concretamente, Telecom deberá ceder 6 millones de clientes móviles, junto con la infraestructura asociada, distribuidos estratégicamente entre el AMBA, la Región Norte y la Región Sur, a un nuevo competidor del sector de las telecomunicaciones.

En segundo lugar, se regula el acceso a la infraestructura. En tal sentido, se señala que la empresa deberá garantizar a un nuevo operador acceso a su infraestructura, espectro, sistemas y condiciones de interconexión por el término de 2 años, asegurando la continuidad y calidad del servicio mientras el competidor desarrolla su propia red.

Por otro lado, se determina la devolución del espectro radioeléctrico, que es el elemento técnico en donde se prestan los diferentes servicios. En ese marco, se ordena la restitución de un total de 130 MHz, que incluye una devolución inmediata de 60 MHz a nivel nacional, devoluciones adicionales en zonas de alta concentración y la asignación del remanente al mercado secundario para su puesta a disposición de otras empresas.

Por último, se establece un modelo de reestructuración en internet fija. Particularmente, la obligación de ceder clientes a otros competidores en aquellas localidades donde la participación minorista de la resultante de la adquisición supere el 50%.

Ahora bien. ¿Estas exigencias son muy severas o, por el contrario, demasiado complacientes? La respuesta no es sencilla porque las concentraciones de empresas de comunicaciones constituyen uno de los temas más controvertidos dentro de la literatura especializada. La compra de Telefónica por parte de Telecom se inscribe claramente dentro de esas complejas operaciones.

Sobre el particular, como lo refleja El Economista, desde la empresa consideraron que las exigencias impuestas por las autoridades eran excesivas y desconocían las tendencias internacionales del sector y el propio mercado local.  Por el contrario, el investigador Martín Becerra señaló que el Gobierno aprobó una megaconcentración infocomunicacional con suaves condiciones.

En este contexto, no resulta sencillo categorizar la postura adoptada por la administración del presidente Javier Milei. ¿Ha favorecido o no al Grupo Clarín?

Más allá de esta operación específica, corresponde recordar que la expansión de los conglomerados mediáticos atravesó gobiernos de diferentes signos políticos. Comenzó con el de Carlos Menem, que eliminó la restricción impuesta a las empresas gráficas de poseer radios y canales de televisión, que permitió el surgimiento de los multimedios. Continuó con Fernando De la Rúa, que suspendió la venta de pliegos para instalar nuevos cables, lo que consolidó la posición dominante de los grupos existentes. Néstor Kirchner, por su parte, aprobó la fusión Cablevisión y Multicanal, a la par que prorrogó por 10 años las licencias de todos las emisoras de radiodifusión. Mauricio Macri convalidó la integración de Cablevisión con Telecom, además de dejar sin efecto las medidas orientadas a la desconcentración, contenidas en la Ley de Medios.

En este derrotero, ¿cómo debe calificarse la postura del Gobierno nacional respecto a la compra de Telefónica por parte de Telecom? ¿Hay una continuidad o una ruptura con sus antecesores? La respuesta a tal interrogante exigirá la atenta y pormenorizada lectura del voluminoso expediente que instrumenta la operación. Cuestiones tales como delimitación de mercados comunicacionales, razonabilidad de las reglas específicas de compartición de infraestructura, utilización racional del espectro radioeléctrico, entre otros tantos aspectos, deberán ser minuciosamente analizados.

Sin perjuicio de ello, cabe afirmar que las cuestiones referidas a las concentraciones de las empresas de comunicaciones tienen una importancia superlativa. La reciente encíclica de León XIV, Magnifica Humanitas, referida a la Inteligencia Artificial, se ocupa de esta temática. Allí se advierte que actualmente el control de las plataformas, las infraestructuras y los datos no es prerrogativa de los estados, sino de grandes actores económicos y tecnológicos que, de hecho, determinan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las posibilidades de participación. Luego, agrega que cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos tiende a hacerse opaco y a eludir el control público. Sin eufemismos habla de los monopolios y expresa su temor que “...pequeños grupos muy influyentes puedan condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas en beneficio propio, contradiciendo la justicia social”.

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