¿Los alemanes son vagos?: Friederich Merz cree que sí

Tras un 2025 muy flojo en términos económicos, el Canciller alemán cree que uno de los motivos por los que la economía de su país no se reactiva es porque los trabajadores tienen demasiados beneficios laborales
En paralelo a las tensiones por la reforma laboral que se está discutiendo actualmente en el Congreso argentino, el canciller Friedrich Merz les ha pedido a los alemanes que "trabajen más", algo que no cayó para nada bien entre los 46 millones de trabajadores germanos.
En pocas palabras, tras haber caído en recesión tanto en 2023 como en 2024, Merz consideró que los alemanes no trabajan suficientes horas y se toman demasiados días de baja, lo que dificulta el crecimiento económico.
El llamamiento de Merz para que la gente trabaje más llega mientras lucha por reactivar la economía alemana (apenas creció 0,2% en 2025). Pero también llega en un momento políticamente sensible, justo antes de una serie de elecciones estatales que se consideran pruebas clave para medir cuánto ha crecido la extrema derecha.
"La productividad global de nuestra economía nacional no es lo suficientemente alta", dijo Merz durante un reciente discurso ante grupos industriales en el este de Alemania, señalando el trabajo a tiempo parcial como un problema.
"Para decirlo aún más directamente: el equilibrio entre vida laboral y personal y una semana de cuatro días no serán suficientes para mantener el nivel actual de prosperidad de nuestro país en el futuro, por eso debemos trabajar más duro", advirtió.
Por otra parte, durante una parada de campaña en el estado suroccidental de Baden-Württemberg, Merz criticó el número de días de baja por enfermedad que los alemanes trabajadores tienen de media —casi tres semanas al año— muy por encima de la media de la UE.
"¿De verdad es así? ¿Es realmente necesario? ¿Podemos hablar de cómo podemos crear mejores incentivos para animar a la gente a trabajar en lugar de coger baja por enfermedad cuando están enfermas?", se preguntó.
"En esta República Federal de Alemania, debemos lograr juntos un rendimiento económico superior al que estamos logrando actualmente", agregó.
Actualmente, los alemanes ocupan uno de los últimos lugares de la UE (el tercero, de atrás para adelante) en cuanto a horas semanales medias trabajadas.
Una gran parte de la razón es que la proporción de trabajadores alemanes que eligen el empleo a tiempo parcial está en un récord histórico.
Por ello, la CDU de Merz propuso recientemente una medida para aumentar las horas totales de trabajo poniendo fin al "derecho legal" al trabajo a tiempo parcial, salvo que un empleado tenga una razón especial, como obligaciones de cuidado infantil o educación continua.
Pero la propuesta —titulada "No hay derecho legal a un estilo de vida a tiempo parcial"—, enfadó a muchos alemanes por lo que percibían como su tono de advertencia.
En este sentido, el daño político a Merz y a su partido parece considerable: según la encuesta de referencia alemana ARD-DeutschlandTrend, dos tercios de los alemanes se oponen a la propuesta de la Unión Demócrata Cristiana con respecto a eliminar el trabajo a tiempo parcial.
De todas formas, lo que debería ser aún más preocupante para Merz es que su gobierno está perdiendo puntos en su tema central: la economía. Solo el 31% de los alemanes dice que confía en los conservadores para mejorar la economía.
Esa cifra sigue superando a la de otros partidos, pero es 6 puntos porcentuales menos que la del año pasado, igualando la calificación económica más baja registrada por los conservadores.
Encabezando la lista de más horas trabajadas en la UE está Grecia, aunque la productividad laboral de Alemania sigue siendo mucho más alta.
Durante una visita del conservador primer ministro griego Kyriákos Mitsotákis a Berlín el año pasado, Merz elogió a Atenas por desregular su mercado laboral, permitiendo una semana laboral de seis días.
No obstante, dada la feroz resistencia alemana a tales propuestas —y el hecho de que Merz gobierna en coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD), de centroizquierda, que protege las regulaciones actuales del mercado laboral—, el Canciller tiene pocas soluciones inmediatas para la crónica escasez de mano de obra cualificada en Alemania y su estancamiento de la productividad.
En este sentido, el principal problema de Merz es la creciente escasez de empleos en el sector industrial, que durante mucho tiempo impulsó la economía orientada a la exportación del país. La tasa de desempleo en Alemania superó recientemente la marca de los 3 millones para alcanzar un máximo en 12 años.