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La avanzada fintech acelera la reconversión digital de los bancos

La avanzada fintech acelera la reconversión digital de los bancos
panorama

Ualá, Mercado Pago y Revolut conforman la primera ola de la ofensiva de las billeteras virtuales sobre el mercado bancario tradicional. Límites cada más borrosos y convergencia hacia los neo bancos.

Fintechs versus bancos tradicionales. La batalla tan anunciada ya comenzó. El desembarco de las billeteras virtuales en el mercado bancario iniciado por Ualá hace un par de años promete acelerarse en los próximos meses tras el pedido de licencia para operar como banco por parte de Mercado Pago y la llegada de la británica Revolut. Esa tendencia, a la que podría sumarse en el corto plazo el regreso de Nubank tras su paso frustrado por el país en 2019, viene forzando a una reconversión acelerada de los bancos para no perder terreno frente a nuevos competidores.  

Con la transformación para operar como un banco, las billeteras virtuales van en la búsqueda de una serie de ventajas. 

"Convertirse en banco es una decisión estratégica que muchas fintechs están evaluando como parte de su evolución natural: no se trata de dejar de ser fintech, sino de sumar capacidades que les permitan consolidarse como actores relevantes en el sistema financiero", dijo a El Economista Rosana Mazza, socia de PwC Argentina y líder de Financial Services Consulting. "Entre las principales ventajas está el acceso al fondeo vía depósitos, que permite escalar la oferta crediticia y mejorar la sostenibilidad del negocio, además de la posibilidad de ofrecer productos regulados -como cuentas corrientes, tarjetas, seguros o préstamos- y operar bajo un marco institucional que brinda mayor legitimidad y confianza, especialmente frente a clientes más tradicionales o corporativos", agregó.

Con esas ventajas, más otras tributarias como beneficios sobre Ingresos Brutos e Impuesto a los Débitos, las transformaciones de billetera digital a banco se vienen sucediendo. La saga comenzó en 2022, cuando Ualá terminó de cerrar la compra de Wilobank, el primer banco digital del país. Tras recibir la aprobación del Banco Central, Ualá comenzó a operar como banco al año siguiente. 

Ya en marzo pasado, el banco digital brasileño Inter & Co anunció la asociación en Argentina con el Grupo Bind. Dos meses después Mercado Pago formalizó la solicitud de una licencia bancaria y Revolut -un banco digital con más de 50 millones de clientes distribuidos en los cinco continentes- dio el primero paso para desembarcar en el mercado argentino con la compra del Banco Cetelem, que estaba en manos del BNP Paribas. La transacción está sujeta a la aprobación del Banco Central. Por último, en agosto Cocos firmó un acuerdo para adquirir el 100% del pequeño Banco Voii.

En todo caso, esos procesos de transformación para operar como banco no solo implican una potencial ampliación del mercado, sino también un cambio de status regulatorio para las fintechs. "Al pasar a ser un banco las regulaciones también son más elevadas, hay un compliance más riguroso", dijo a El Economista Guillermo Barbero, socio en First Corporate Finance Advisors. "Sin embargo, esos mayores requisitos también traen ventajas: al ser entidades reguladas y vigiladas por el Banco Central, pueden acceder a un fondeo más directo como la captación de depósitos del público o tener una flexibilidad mayor para colocar papeles en el mercado de capitales", añadió 

Con el desembarco, las firmas digitales apuestan a hacer valer la experiencia adquirida en su segmento ahora en un mercado más tradicional en el que también los clientes demandan cuentas gratuitas con la que puedan desde pagar y ahorrar hasta generar rendimientos y pedir un crédito. En esa competencia entre lo nuevo y lo tradicional, la buena noticia es que podría haber espacio para todos: en promedio, el usuario argentino no opera con una sino con varias apps de soluciones financieras.

En ese marco, las fintechs comparten con la banca tradicional la expectativa de que alguna vez se concrete la tantas veces anunciada expansión del crédito. Los préstamos en Argentina equivalen a apenas el 10% del PBI, lejos de ratios superiores al 80% de Chile y al 70% de Brasil, por citar solo dos países vecinos. A eso se suma que también hay un alto potencial de crecimiento en la cantidad de bancos. Según un informe de First Capital Group, mientras a fines de 2023 en Argentina había un banco cada 500.000 habitantes, en Brasil había uno cada 100.000. 

Además de ese potencial, otro incentivo para desembarcar en el mercado bancario argentino es que no hay tanta concentración como en otros de la región. "En Argentina hay un bajo nivel de bancarización: la cantidad de depósitos y de préstamos con relación al PBI sigue siendo baja en un país empobrecido, sin crecimiento de la economía desde hace años", dijo Barbero. "Son indicadores que se estima deberían crecer en los próximos años, y es más barato ganar puntos de market share en un mercado en crecimiento que en otro ya maduro", agregó. 

Junto a esos atractivos, otro punto a favor es que gran parte de la población en Argentina ya tiene una cuenta de pagos en su celular. Según la quinta edición de la Encuesta de Banca & Fintech 2025 de PwC Argentina, 9 de cada 10 argentinos tienen una cuenta bancaria o digital, y 7 de cada 10 son clientes tanto de bancos como de fintechs. 

Además, el 80% de los pagos ya se realizan sin contacto -incluyendo QR, billeteras con tecnología NFC y otros medios digitales- y el 70% declara pagar directamente con el celular. "Este nivel de adopción digital reduce las barreras de entrada y permite escalar rápido", dijo Mazza. "Las fintechs encuentran un usuario que ya valora la agilidad, la disponibilidad 24/7 y la experiencia personalizada, y eso las posiciona para competir, complementar y hasta liderar en segmentos donde la banca tradicional todavía está ajustando su propuesta", añadió.

En la carrera por no quedar atrás, las entidades financieras tradicionales vienen ensayando distintas reacciones. "Los bancos se disfrazan de no bancos, buscan estrategias para no parecer bancos, como Naranja X o Cuenta DNI", dijo Barbero. "Se van de su lógica bancaria y se establecen un poco como fintech, con la expectativa de llegar a más clientes mediante la cobertura de las necesidades del día a día de las personas para hacer operaciones más instantáneas sin tantos trámites ni requisitos". 

Además de Naranja X -billetera virtual con el respaldo del Banco Galicia- y de Cuenta DNI -del Banco Provincia-, otras aplicaciones que tomaron fuerza son Buepp, del Banco Ciudad, y MODO, la billetera creada por una serie de bancos con una fuerte apuesta por las promociones. 

"La banca tradicional ha avanzado en la digitalización de sus canales y ha logrado cubrir las expectativas básicas del cliente digital, pero el diferencial ya no está en tener una app que funcione, sino en cómo se diseñan las soluciones: la innovación, la personalización y la experiencia son los nuevos ejes sobre los que se define la preferencia del usuario", dijo Mazza. "La transformación digital no puede limitarse a replicar procesos tradicionales en nuevos canales, sino que el desafío está en construir propuestas que partan de la experiencia del usuario, integren tecnología de forma inteligente y generen valor en cada interacción".

En un juego de espejos, las fintechs llegaron a un punto de madurez que las impulsó a volverse bancos, mientras la banca tradicional se vio obligada a acelerar sus innovaciones tecnológicas para no perder terreno. "La línea que separaba a las fintechs de los bancos cada vez se está volviendo más difusa", dijo Barbero. "Vamos hacia una convergencia de lo que llaman neo bancos, esto es, entidades más ágiles y cercanos al público que intentan resolver una parte de la cantidad de problemas de la vida diaria de la gente", concluyó. 

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