Guerra global, impacto local: oportunidades y riesgos que deja el nuevo escenario internacional para Argentina

Vamos a abordar los efectos sobre la balanza comercial, la financiera, inflación, la producción y demanda de granos.
- 🌍 Contexto geopolítico: la escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán está redefiniendo el entorno global y, por ende, las variables económicas que impactan a Argentina, especialmente en energía y agro.
- ⚡ Energía y agro impulsan la balanza comercial: ante shocks geopolíticos, Argentina se beneficia exportando energía y granos, mejorando su saldo comercial.
- 🛢️ Argentina se consolida como exportador neto de energía: saldo positivo de US$5.668 millones en 2024 y US$7.815 millones en 2025; exportaciones energéticas superan US$8.3 mil millones; Brent cerca de US$100 y posibles ingresos extras de US$2.6–3.1 mil millones, con posibilidad de superar US$10.000 millones si se cumple.
- 🧭 Nuevos socios para energía: India ya compra GLP y gas; a futuro, proyectos LNG (LNG Argentina y Vaca Muerta Oil Sur) podrían ampliar significativamente las exportaciones de gas natural licuado.
- 🔄 Mejora de términos de intercambio: precios altos de aceites de granos que pueden sustituir combustibles fortalecen la posición de Argentina en el comercio internacional.
- 🌟 Argentina, proveedor confiable: el mundo busca orígenes estables con reservas significativas y sin dependencias de rutas estratégicas; Argentina cumple estos criterios.
- 💰 Dificultades de financiamiento: aumento de la aversión al riesgo global dificulta volver a los mercados de deuda; el riesgo país se sitúa alrededor de 600 puntos, elevando el costo de colocaciones externas.
- 📈 Impacto inflacionario por combustibles: subidas de combustibles podrían empujar el IPC en marzo; estimaciones de impacto van de 0,2% a 0,4% por cada dólar de Brent.
- 🚚 Marcha de ingresos por exportaciones: en marzo se fortalecen precios del petróleo y demanda externa; el aceite de soja subió ~9% desde el inicio del conflicto.
- 🌾 Fertilizantes y rentabilidad agrícola: precios de fertilizantes nitrogenados al alza, la relación insumo/producto del trigo 2026/27 se deteriora; la urea subió ~30%, lo que genera dudas sobre la siembra.
- 🧭 Conclusión y acompañamiento: fyoCapital analiza estas dinámicas para ayudar a productores, empresas e inversores a anticipar escenarios y aprovechar oportunidades.
Tras la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el nuevo orden geopolítico redefine variables clave para la economía argentina. En este informe, Juan Ignacio Imhola, Analista de Research de fyoCapital, analiza cómo la balanza comercial se ve impulsada por energía y agro, mientras crecen las tensiones sobre el riesgo país, la inflación y los costos productivos, configurando un escenario mixto de oportunidades y desafíos estructurales.
Con el polvo asentado, y habiendo pasado los primeros impactos de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán es momento de abordar los efectos en materia económica-financiera sobre nuestro país a partir de los cambios de fondo que este conflicto ha producido. A tal fin, vamos a abordar los efectos sobre la balanza comercial, la financiera, inflación, la producción y demanda de granos. De esta manera, podemos abordar cómo estos enfrentamientos están afectando a factores coyunturales y a cuestiones estructurales.
Argentina es un país al cual un mundo en convulsión geopolítica lo favorece. Durante los grandes conflictos en los cuales el aprovisionamiento de materias primas y sus derivados inmediatos se vuelve estratégico, nuestro país ha logrado ser un proveedor confiable de alimentos. Tal el caso en las guerras europeas, ya que durante la Segunda Guerra Mundial y en el conflicto Rusia-Ucrania nuestro país contaba con saldos exportables de materias primas y derivados agroindustriales. Pero no ocurría lo mismo durante los conflictos en Medio Oriente y Asia Menor (shocks petroleros de 1973, 1979 y 1980), debido al modesto desarrollo de la industria de commodities energéticos.
Sin embargo, esta guerra nos encuentra bien parados en materia energética. No sólo la producción de petróleo y gas se encuentra más desarrollada, sino que Argentina se ha vuelto un país netamente exportador de energía. El saldo resultó positivo por US$ 5.668 millones en 2024 y en 2025 alcanzó los US$ 7.815 millones, la cifra más alta registrada en la serie histórica del rubro. Dicho superávit se explica por exportaciones que superaron los US$ 8.300 millones pese a un precio internacional a la baja durante la mayor parte del año. Con el Brent sostenido en la franja de los US$ 100, los envíos proyectados para este año podrían generar ingresos extraordinarios de entre US$ 2.600 y US$ 3.100 millones. De ocurrir eso, el superávit energético superaría los USD 10.000 millones.
En el camino, Argentina se ha creado nuevos socios comerciales. Tal es el caso de India, a quienes en 2024 no le exportamos energía, en 2025 fueron 22.000 toneladas de gas licuado de petróleo (GLP), y durante 2026 ya lleva comprados 50.000 toneladas. Sin embargo, todavía falta para el verdadero boom exportador de energía, ya que el foco de las exportaciones está en el petróleo, y no tanto en el gas natural licuado. Para eso deben terminarse el gasoducto Vaca Muerta Oil Sur y el proyecto LNG Argentina, que contempla la instalación de dos buques de licuefacción en el Golfo San Matías con capacidad para exportar 12 millones de toneladas anuales.
Es clave mencionar que se ha producido una reversión de los términos de intercambio a nivel global (la relación de los precios entre los productos que exportamos y los que importamos) que nos ha favorecido mucho a partir de que la mejora en los precios se ha extendido a los granos cuyos aceites pueden ser usado como reemplazo de los combustibles fósiles.
Además, el conflicto ha establecido a Argentina como un proveedor de tamaño modesto pero confiable. La lógica detrás del interés en la energía argentina tiene múltiples vertientes: el mundo busca orígenes que no estén en zonas de conflicto (ni tengan hipótesis de conflicto), que sean poseedores de reservas significativas y que no sean dependientes de pasos marítimos estratégicos. Para nuestra suerte, Argentina cumple los tres criterios.
Si bien la guerra lleva a que ingresen dólares al país mediante la cuenta de bienes de la balanza de pagos, no ocurre lo mismo con la cuenta capital, lo que significa que Argentina difícilmente logre volver a los mercados en el corto plazo. La gran piedra en el camino es el aumento en la aversión al riesgo a nivel global que comenzó en febrero cuando empezó a frenarse el flujo hacia nuevas colocaciones de deuda, tanto privadas como públicas.
Esta aversión al riesgo no hizo más que crecer con el conflicto en Irán. A lo largo de estas semanas hemos visto que los inversores no han recurrido a los activos otrora considerados "refugios" sino que han vendido sus posiciones en activos ganadores (por ej. el oro) para esperar alguna corrección del mercado, sumado a que mayores expectativas de inflación en dólares llevó las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años desde el 3,8% al 4,2% anual. Y el apetito por el riesgo en países emergentes también ha disminuido, como lo demuestran las caídas en los fondos que siguen paquetes de acciones de América Latina y Asia.
Esto afecta directamente a Argentina, ya que el gobierno debe volver a financiar sus vencimientos de deuda en el mercado durante este año, ya que la reaparición del riesgo electoral lo hará imposible en 2027. Si bien el país ha salido relativamente bien parado en el desarme de bonos, lejos han quedado los 484 puntos de riesgo país del 28/01/2026. En los niveles actuales (600 puntos) si Argentina buscase colocar deuda en el exterior, debería hacerlo con un cupón por encima de los dos dígitos anuales. Entonces, si bien el contexto actual favorece a la balanza comercial en la coyuntura, juega en contra de un objetivo más importante que es volver a los mercados este año.
Los efectos del aumento de los combustibles se harán sentir en el dato de inflación de marzo debido a que los combustibles, que ponderan un 4,5% en la medición del dato de IPC, aumentaron en torno al 15% durante en lo que va de este mes. Si bien los primeros impactos todavía no son claros más allá de la variación en el precio en surtidor, las estimaciones privadas son variadas, con las más conservadoras estimando que cada dólar de suba en el precio del barril de Brent el impacto directo en el IPC es de 0,2%, mientras que las más pesimistas estiman que será de 0,4%.
Los ingresos por exportaciones se han visto favorecidos en marzo por el estallido de la guerra. Si bien el traslado de precios de petróleo a granos no ha sido tan fuerte cómo podía esperarse en un principio, el aceite de soja, uno de nuestros principales productos de exportación ha subido 9% desde el inicio del conflicto. También han venido fortaleciéndose nuestras primas de exportación, evidenciando buena demanda externa de aceites, harinas y granos, probablemente con muchos compradores queriendo asegurar la provisión alimenticia en un mundo convulsionado.
Argentina tiene una relativa baja exposición a la zona de conflicto, Irán suele llevarse como mucho un millón de toneladas de harina de soja en un año de compras fuertes, por lo que el cierre de ese mercado no pega directamente en nuestras cuentas. Medio Oriente si tiene una participación algo superior sobre nuestro mercado de maíz, dado que en un buen año puede llevarse 3 millones de toneladas a lo largo de todo el ciclo comercial; es necesario hacer la salvedad de que mucho de esto va a Arabia Saudita, que tiene otros puertos disponibles fuera del Estrecho de Ormuz.
Dónde podemos ver un problema hacia adelante es sobre el mercado de fertilizantes. Si bien Argentina no importa directamente desde Irán, cómo si hace Brasil, el conflicto ha elevado los precios internacionales de los fertilizantes nitrogenados hasta un punto en el que peligran los márgenes de la campaña de trigo 2026/27, que deberá comenzar a sembrarse de aquí a dos meses. Los precios de la urea en Argentina subieron cerca de 30% desde el inicio de la guerra, y hoy la relación insumo/producto con el trigo (relación que da un indicio de la rentabilidad) es 40% peor que el año pasado, abriendo la duda de si el productor mantendrá el área de siembra.
fyoCapital es la unidad de negocios del ecosistema fyo (Futuros y Opciones.com SA), empresa rosarina con más de 25 años de trayectoria en el sector agro, referente en la comercialización de granos y en el desarrollo de soluciones que integran agro, finanzas y tecnología.
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