Quién se quedará con Transener

El Gobierno avanzó en la venta de su participación en la controlante de la empresa. Tres oferentes quedaron en carrera y la definición se resolverá en junio.
El Gobierno nacional abrió las ofertas técnicas para la venta total de su participación en CITELEC S.A., la sociedad que controla a Transener, la principal transportista de energía eléctrica en alta tensión de la Argentina. Con tres oferentes en competencia, el proceso de privatización avanza hacia su etapa decisiva, con adjudicación prevista para junio.
Las empresas que superaron la instancia técnica son Pampa Energía, Central Puerto y la china State Grid Corporation of China, tres jugadores con perfiles distintos pero interés convergente en el control de un activo estratégico del sistema eléctrico.
La operación se enmarca en el proceso de desinversión de Energía Argentina S.A. (ENARSA) y apunta a redefinir la estructura de gestión del transporte eléctrico, un segmento considerado crítico por su impacto directo en la confiabilidad del suministro nacional. El esquema previsto retoma la lógica del marco regulatorio original: infraestructura privada bajo supervisión estatal.
Transener opera el corazón físico del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), con más de 12.600 kilómetros de líneas de alta tensión en 500 kV y una red complementaria que supera los 3.700 kilómetros. Su rol es clave para trasladar energía desde las zonas de generación hacia los principales centros de consumo del país.
El proceso de privatización ocurre en un contexto de fuerte tensión financiera del sistema eléctrico argentino, donde la combinación de tarifas reguladas, subsidios en transición y atraso en la actualización de ingresos ha impactado en toda la cadena del sector, especialmente en transporte.
En el caso de Transener, la compañía enfrenta un esquema tarifario altamente regulado que condiciona su capacidad de inversión y mantenimiento. La actualización de sus ingresos depende de revisiones periódicas del ENRE, lo que genera una fuerte exposición a la discrecionalidad regulatoria y a los ciclos políticos de ajuste tarifario.
En paralelo, el sistema de transporte eléctrico en la Argentina arrastra un problema estructural: la expansión de la demanda y la generación no siempre ha sido acompañada por inversiones equivalentes en redes de alta tensión. Esto genera cuellos de botella en nodos críticos, particularmente en el AMBA y en la conexión con zonas de generación renovable o térmica en expansión.
En este escenario, el interés por el control de CITELEC y, en consecuencia, de Transener, se explica por la centralidad del activo dentro de la arquitectura energética argentina. No se trata solo de una empresa operadora de redes, sino de la columna vertebral física del sistema eléctrico nacional.
La instancia que sigue en el proceso será la apertura de ofertas económicas. Ese paso definirá finalmente quién se queda con el control de una infraestructura que, aunque silenciosa, determina la estabilidad de todo el sistema eléctrico argentino.


