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La otra cara del boom energético: pymes asfixiadas y empleo en caída

La otra cara del boom energético: pymes asfixiadas y empleo en caída
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Aunque el sector energético aparece entre los ganadores del nuevo modelo, las pymes vinculadas a la actividad no logran escapar a la crisis industrial, la caída del empleo y la falta de un plan productivo.

Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de ordenamiento, la crisis del entramado productivo sigue profundizándose y ya alcanza incluso a sectores tradicionalmente considerados "ganadores", como el energético.

Así lo advierten desde Industriales Pymes Argentinos (IPA), donde sostienen que las pymes energéticas no están al margen del proceso de deterioro industrial que atraviesa la economía argentina.

Según Daniel Rosato, presidente de IPA, el país consolidó un modelo de "dos velocidades", en el que conviven sectores primarios y financieros con cierta recuperación, mientras que la industria —incluidas las pequeñas y medianas empresas ligadas a la energía— queda relegada, con caída del empleo, cierre de empresas y una creciente incertidumbre sobre su futuro.

Desde la entidad remarcan que, si bien los hidrocarburos explicaron buena parte del repunte del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) hacia fines de 2025, ese crecimiento no se derrama sobre el entramado pyme. 

Por el contrario, muchas firmas proveedoras de servicios, insumos, mantenimiento y logística para el sector energético operan con márgenes cada vez más estrechos, afectadas por la recesión, la presión impositiva, el encarecimiento de tarifas y la falta de financiamiento.

Rosato sostiene que la ausencia de un plan industrial agrava este escenario. A su entender, el Gobierno nacional dejó librada "al azar" la supervivencia de las pymes industriales al desatender la caída del consumo, liberar importaciones y sostener una elevada carga impositiva, incluso sobre sectores estratégicos. 

En ese marco, advirtió que ni el superávit fiscal ni la desaceleración inflacionaria alcanzan para compensar la destrucción del entramado productivo y el impacto social asociado a la pérdida de empleo.

Los datos del Observatorio IPA refuerzan este diagnóstico. Si bien la actividad económica mostró un crecimiento interanual del 3,2% en octubre, la medición desestacionalizada volvió a caer y confirmó una recuperación frágil y concentrada. 

La intermediación financiera y los hidrocarburos lideraron el rebote, mientras que la industria manufacturera continuó en recesión, operando con apenas el 61% de su capacidad instalada.

El mercado laboral reflejó con claridad este deterioro. En septiembre se contabilizaron 9,58 millones de trabajadores formales, con una caída interanual de 65.000 puestos. Desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada superó los 317.000 empleos, acompañada por una reducción significativa en la cantidad de empresas, fenómeno que golpeó con mayor fuerza a las pymes.

n paralelo, el consumo interno siguió mostrando debilidad. Aunque las ventas en supermercados registraron una leve suba, el canal mayorista sufrió un fuerte retroceso y el consumo acumulado se mantuvo muy por debajo de los niveles previos. Para IPA, la erosión del poder adquisitivo sigue siendo el principal freno para cualquier recuperación sostenida en 2026.

El informe también pone el foco en la calidad del superávit externo. Si bien el saldo comercial fue positivo, estuvo impulsado mayormente por exportaciones primarias, mientras que las importaciones de bienes de consumo crecieron con mayor velocidad que las industriales. Según la entidad, el resultado es un esquema donde "hay dólares, pero no para la industria".

En este contexto, Rosato advirtió que aún existe una ventana para evitar una crisis más profunda, pero insistió en la necesidad urgente de un plan industrial que incluya financiamiento accesible, tarifas diferenciadas para la producción, control de importaciones y estímulos al consumo. 

Sin esos elementos, alertó, el proceso de industrialicidio seguirá avanzando y las pymes energéticas no serán la excepción, sino otra víctima más de un modelo que no logra sostener la economía real ni el empleo.

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