Polémica por la medición en el Indec: ¿cuál es la inflación real acumulada entre 2023 y 2026?

La canasta de bienes y servicios muestra una inflación acumulada de 466% en los últimos 27 meses con la fórmula que finalmente no se aplicó, mientras que la actual asciende a 317%. Sin embargo, en enero habría arrojado datos favorables para el Gobierno en función de los rubros que pondera.
- 🔥 Decisión del gobierno de no actualizar la forma de calcular el IPC y la renuncia del titular del INDEC, Marco Lavagna.
- 🧭 Existen dos canastas para medir la inflación: 2004-2005 y 2017-2018, lo que genera lecturas de inflación distintas.
- 📊 Diferencias en las ponderaciones: la canasta 2004-2005 destaca rubros como Salud y Alimentos, mientras la 2017-2018 favorece Comunicación, Vivienda y Transporte (ponderaciones muy altas).
- 💡 Impacto en la inflación acumulada nov–2023 a ene–2026: 317% con la canasta antigua y 466% con la canasta nueva.
- 📆 En 27 meses analizados, la inflación medida con la nueva canasta suele ser mayor; enero de 2026 fue la única excepción (IPC actualizado 2,4% vs 2,9% oficial).
- 📈 Rubros con mayor aceleración: Recreación y Cultura (1881%), Comunicación (1841%), Vivienda (1082%), Educación (739%), Bienes y Servicios Varios (594%), Transporte (553%).
- 🧭 Desacople entre las dos metodologías desde 2018, cuando se implementó la nueva canasta: la inflación acumulada llega a 8.120% (nueva) frente a 7.348% (antigua), impulsada por servicios, transporte y comunicación.
- 💸 Impacto en ingresos laborales: RIPTE creció 6.959% entre 2017 y 2025, pero queda por debajo de la inflación de ambas canastas; en 2025, RIPTE está 14% por debajo de 2017 en términos reales.
- 💵 El Salario Mínimo (SMVM) subió 3.637% entre 2018 y 2025, pero su poder de compra es aproximadamente la mitad de 2017, frente a la inflación medida.
- 📉 Si el SMVM hubiera evolucionado al ritmo del IPC actualizado, podría estar en 793.542,47 pesos en lugar de 334.800; esto ilustra una caída del poder adquisitivo del salario base.
- 🧭 En resumen, dos IPC con dos canastas reflejan procesos inflacionarios distintos y la decisión de no usar una canasta más actual podría implicar mayores aumentos en servicios y transporte en el año.
- 📰 Contexto y fuente: la nota fue publicada originalmente en El Auditor.
La sorpresiva decisión del gobierno nacional de no actualizar la forma en que se calcula el Índice de Precios al Consumidor (IPC) desató una polémica sobre cómo se mide la inflación en la Argentina. La gravedad de la situación quedó expuesta de tal manera que precipitó la renuncia del titular del organismo, Marco Lavagna.
Desde hace un tiempo se volvió a discutir cómo se construye mensualmente el IPC porque, básicamente, la economía de los hogares experimenta un desfasaje entre lo informado y lo que se vive al momento de sostener el mismo nivel de consumo mes a mes.
Mientras que la canasta 2004-2005 pondera más los rubros de "Salud", "Prendas de vestir y calzado", "Bebidas alcohólicas y tabaco" y "Alimentos y bebidas no alcohólicas", en la nueva canasta rubros como "Comunicación", "Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles" y "Transporte" tienen un mayor peso, llegando a niveles de ponderación superiores al 85%, 38% y 24%, respectivamente, respecto a la canasta vigente.
Comparativa entre IPC 2004-2005 y 2017-2018 según rubro de consumo
El cambio en las canastas hubiera modificado la inflación acumulada desde noviembre de 2023 a enero de 2026. Este particular periodo de 27 meses inició con un fuerte salto inflacionario seguido por una desaceleración pronunciada que, en los últimos meses, muestra leves signos de aceleración moderada.
La inflación acumulada desde noviembre de 2023 hasta enero de 2026, medida a partir de los patrones de consumo de 2004, asciende a 317%. Sin embargo, medida con la nueva canasta de bienes y servicios la inflación acumulada de los últimos 27 meses asciende a 466%.
Incluso, durante los últimos ocho años, el IPC actualizado siempre dio por encima del que toma la canasta de hogares 2004-2005, salvo en un solo mes: enero de 2026. En el primer mes de este año, la inflación medida con el IPC actualizado asciende a 2,4%, apenas inferior a la que efectivamente fue publicada por el Indec, que se ubicó en el orden del 2,9%.
Al ser un promedio ponderado, el IPC capta de manera agregada el fenómeno inflacionario, lo que puede generar situaciones en las que determinados rubros arrojan una variación porcentual significativamente superior al total consolidado.
Es precisamente lo que sucedió en rubros de consumo clave a lo largo del periodo noviembre de 2023 a enero de 2026. Este desajuste entre la inflación por rubro y el promedio ponderado que expresa el IPC es lo que se experimenta de manera más concreta en la economía de cada hogar.
IPC acumulado por rubros de noviembre de 2023 a enero de 2026
En los últimos 27 meses, los rubros "Recreación y cultura", "Comunicación", "Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles", "Educación", "Bienes y servicios varios" y "Transporte" fueron los de mayor aceleración inflacionaria.
La inflación en "Recreación y Cultura" ascendió a 1.881%; en los servicios de comunicación llegó a 1.841%; los gastos de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles se incrementaron 1.082%; educación subió a 739%; bienes y servicios varios llegó a 594%; y, por último, los gastos en transporte escalaron un 553%.
El desacople entre los dos IPC se puede rastrear desde 2018, momento en que se construyó la nueva canasta de bienes y servicios. Mientras la actual arroja una inflación acumulada de 7.348% en los últimos ocho años, para la nueva canasta es de 8.120%. La diferencia de 772 puntos porcentuales se explica principalmente por la importante suba de precios en servicios, transporte y comunicación que tuvo lugar desde diciembre de 2023.
Sin embargo, a pesar de las diferencias, ambas canastas manifiestan un proceso inflacionario de importantes consecuencias en las principales variables de la economía, como son los ingresos laborales.
Entre noviembre de 2017 y septiembre de 2025, el indicador de Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que ofrece una aproximación al salario promedio de las personas en relación de dependencia, creció 6.959%, muy por debajo de cualquiera de las dos canastas. Comparado con la inflación de la canasta nueva para el mismo período, el RIPTE de septiembre de 2025 quedó 14% por debajo de los valores de 2017 en términos reales.
Si el RIPTE perdió en los últimos ocho años como consecuencia de la inflación, la caída del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) fue de dimensiones históricas. Desde 2018 hasta 2025, el SMVM aumentó 3.637%, un 50% menos que el ritmo inflacionario registrado en los últimos ocho años. Esto significa que, actualmente, tiene un poder de compra de apenas la mitad que en 2017.
Si el SMVM hubiera evolucionado al ritmo del IPC actualizado desde 2018, en lugar de estar en los $ 334.800 actuales, sería de $ 793.542,47. En otras palabras, el SMVM evidencia una caída del 137% del poder adquisitivo del salario base de la Argentina en base al IPC actualizado en los últimos 27 meses.
Por otro lado, en el caso del RIPTE, que es la remuneración que perciben los trabajadores en relación de dependencia, se observa un retroceso. Indexado por el IPC que se iba a calcular con la nueva fórmula, el RIPTE rondaría los $ 1.997.035, un 24% más que el valor del salario de referencia de noviembre, que fue de $ 1.611.851.
En Argentina existen dos metodologías de medición que permiten construir el IPC en base a dos canastas de consumo, una de 2004-2005 y la otra de 2017-2018. Según con qué canasta se mida la variación de precios, se obtienen dos IPC que captan procesos inflacionarios distintos entre sí. Si bien ambas canastas permiten dimensionar la pobreza e indigencia en un momento determinado, cada una refleja un fenómeno inflacionario distinto al considerar patrones de consumo de épocas significativamente diferentes.
La decisión de no aplicar una canasta de consumo que capte mejor la variación de precios en rubros clave como son "Comunicación", "Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles" y "Transporte", precisamente en un mes en que arrojó un resultado "favorable" respecto al IPC habitual, da a entender que para el resto del año se proyectan potencialmente aumentos específicamente en servicios que el nuevo IPC pondera con mayor precisión.
En un momento en que se viene confirmando una tendencia moderada pero creciente de la inflación, se abre nuevamente una pregunta clave que enfrenta a la política y desafía a la economía de los hogares: ¿por qué no se utiliza una canasta que refleje patrones de consumo más actuales?
El artículo fue publicado originalmente en El Auditor
