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¿Nuevo pacto fiscal? Cada vez más gobernadores se suman al pedido para firmar un nuevo acuerdo

¿Nuevo pacto fiscal? Cada vez más gobernadores se suman al pedido para firmar un nuevo acuerdo
Dufume
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Rogelio Frigerio, Alfredo Cornejo y Rolando Figueroa reclamaron un debate serio para establecer reglas claras y hay expectativas. ¿Qué pasó con las versiones anteriores?

El gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio y su par de Mendoza, Alfredo Cornejo, aseguraron que es muy importante avanzar con la firma de un nuevo pacto fiscal que permita poner un poco de órden al caos impositivo que reina.

En el marco de la cumbre anual organizada por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AmCham, por su sigla en inglés), Frigerio sostuvo que "es imperativo un nuevo acuerdo fiscal". 

En este sentido, el mandatario entrerriano habló sin medias tintas al señalar que "es fundamental eliminar los impuestos extorsivos" y reclamó que "lo haga la Nación, las provincias y los municipios". 

No es novedoso este discurso. Ya en Expoagro, Frigerio había asegurado que "deben eliminarse todos los impuestos distorsivos de la Argentina, que no se cobran en ningún lugar del mundo, como las retenciones, el Impuesto al Cheque y los Ingresos Brutos".

A su turno, el gobernador mendocino -que formó parte junto a su par entrerriano de un panel destinado al "Debate federal"- apoyó la propuesta y apuntó contra Ingresos Brutos impuesto al que consideró como "distorsivo".

Lejos están de ser voces aisladas. Sin ir más lejos, esta semana el mandatario de Neuquén, Rolando Figueroa, se sumó a la ola y aseguró que, de implementarse un IVA diferencial por jurisdicción, su provincia "va a tener un IVA más barato".

La idea de firmar un pacto fiscal no es nueva. Por el contrario, se rubricaron acuerdos a lo largo de los últimos años en los que los tres niveles del Estado (Nación, provincias y municipios) se comprometieron a realizar cambios. 

Sin embargo, hubo marchas y contramarchas. En este escenario, El Economista consultó al abogado tributarista Diego Fraga, quien recordó que "el más valioso fue el de 2017", rubricado durante la presidencia de Mauricio Macri. 

Lo destacable, según su mirada, fue que iba en una dirección razonable: bajar gradualmente la carga de Ingresos Brutos sobre actividades productivas (como el sector primario, la industria y el transporte) y concentrarla más cerca de la etapa final de comercialización. 

"En otras palabras, intentaba alejarse un poco del peor defecto de Ingresos Brutos, que es funcionar como un impuesto en cascada que encarece cada eslabón de la economía", añadió.

Además, según el profesor en la Maestría en Derecho Tributario de la Universidad Austral, ese esquema original también apuntaba a ordenar retenciones y percepciones para evitar saldos a favor permanentes. 

"Y ese punto sigue siendo central hoy, ya que el problema no es sólo la alícuota legal de Ingresos Brutos, sino toda la telaraña de cobros anticipados que inmoviliza capital de trabajo, asfixia a las empresas y vuelve muy difícil operar entre provincias", sostuvo.

Fraga explicó que "en 2018 ya hubo una primera corrección por razones de consolidación fiscal y en 2019 se suspendió la rebaja de alícuotas de Ingresos Brutos y Sellos prevista en el pacto original". Suspensión que se prorrogó un año después. 

"El último consenso, el de 2021, directamente dejó sin efecto las obligaciones tributarias provinciales asumidas en los consensos anteriores y pasó a un esquema mucho más defensivo", manifestó

¿Qué incluyó? Topes máximos, coordinación administrativa, intercambio de información y compromisos más orientados a preservar recaudación que a encarar una verdadera reforma.

Por este motivo, el abogado tributarista aseguró que "la idea correcta estuvo más en 2017 que en los consensos posteriores", al tiempo que manifestó que el gran problema estuvo en  la ejecutabilidad. 

"Nunca hubo un mecanismo real que obligara a las provincias a sostener en el tiempo una baja de impuestos distorsivos cuando aparecieron las urgencias fiscales. Entonces el sendero se fue congelando, corrigiendo y finalmente desarmando", indicó.

Por eso, Fraga aseguró que "si de verdad se quisiera discutir un nuevo pacto fiscal serio, el corazón debería ser bajar la incidencia de Ingresos Brutos en la cadena productiva y recortar fuerte los regímenes de recaudación anticipada". 

"Sin eso, cualquier acuerdo corre el riesgo de ser apenas maquillaje: puede ordenar algo en los papeles, pero no cambia lo que hoy vuelve inviable a buena parte de la economía formal", concluyó.

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