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La moral como política de Estado

Dufume
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Hoy el establishment, la mayor parte de los comunicadores y gran parte de la profesión, expresan consenso acerca del rumbo invocando "no hay alternativa".

AI
  • 🔎 Juzgar la política implica evaluar el rumbo (hacia dónde vamos), el tránsito (cómo llegamos) y la moral que la sostiene.
  • 🎯 Distinción clave: “Buena Vida” vs “Vida Buena” y “Buena Economía” vs “Economía Buena” para entender el objetivo humano de la economía.
  • 🏛️ El presidente abrió el Congreso 2026 proponiendo la “moral como política de Estado”; cuestiona qué moral, qué política y qué Estado se quiere.
  • 🧭 En el “rumbo” está la moral que sostendrá al Estado; en el “tránsito” se define si la economía vale la pena vivir.
  • ⚖️ Frente a la transición, la clave es evitar “no hay alternativa” y buscar una estrategia sólida con opciones reales.
  • 🤝 Hoy predomina un consenso about el rumbo entre el establishment y la prensa, con críticas sobre costos y la idea de un “futuro deseado”.
  • 🏗️ El supuesto rumbo plantea retirar al Estado, ampliar el papel del mercado, desregulación y apertura total; se cuestiona si ese camino conduce a un país desarrollado.
  • 🪙 Propuesta económica central: reforzar un nuevo RIGI para explotar minería e hidrocarburos para financiar importaciones y deuda.
  • 🏭 Problemas estructurales: desindustrialización, caída de la productividad y crecimiento de la pobreza desde décadas atrás, con deuda externa como instrumento histórico.
  • 📉 La visión de The Economist sobre Milei es crítica: advierte estancamiento, caída de actividad y empleo, y riesgos para la recaudación fiscal.
  • 💬 Surge la pregunta: ¿este rumbo mejora efectivamente la productividad y la calidad de vida si no se promueve capital social?
  • 🌍 Se plantea la necesidad de un consenso estratégico para una “Economía Buena” que sirva como moral de Estado y distinga esa visión de Milei o Toto.
  • 🗳️ Se vislumbra una segunda vuelta (Milei vs. Kicillof); la clave es construir un acuerdo para revertir la actual dinámica.

Juzgar a la política requiere tanto evaluar al rumbo, el propósito de la sociedad a la que se aspira y también al tránsito, cualquiera sea la opinión que se tenga acerca del rumbo.

Detrás hay una moral. Valores. J. L. Aranguren -discípulo de Ortega- distinguía "Buena Vida" y "Vida Buena". Es importante distinguir entre "Buena Economía" y "Economía Buena". 

Importa. El presidente abrió el Congreso 2026 con la "moral como política de Estado". ¿Qué moral, qué política, qué Estado y cuándo?

En el "rumbo" está la "moral" que sostendrá el Estado. Y en el tránsito, cualquiera sea el rumbo, ya se define la diferencia entre una "Buena Economía" y una "Economía Buena" que es aquella donde vale la pena vivir. 

La política sabia es evitar discrepancias entre "Buena Economía" -sea la que Ud. crea que debe ser- y "Economía Buena" que no hace falta demasiada profundidad para comprender que es imposible sin "pleno empleo", progresiva distribución del ingreso y lo que Raúl Alfonsin sintetizó con "con la democracia se cura, se come, se educa". Es doloroso, escandaloso, postergarlo y fingir demencia para exculparnos. Vamos al grano. 

Quienes comparten el rumbo propuesto por Milei pueden tener una opinión crítica sobre las consecuencias inmediatas de la marcha del programa. Pensar que tal vez no sea el mejor camino. O pueden compartir la marcha del presente. O tal vez, reconociendo las dificultades palpables, pensar que se trata del único camino posible: la idea de "no hay alternativa". Un recurso discursivo exculpatorio y por cierto indemostrable porque cancela ab initio la discusión.

Entre aquellos que no comparten el rumbo habrá, por ejemplo, quienes tienen conformidad con el camino a pesar de discrepar con el destino. Hay quienes son críticos con el camino y además discrepan con el futuro propuesto. 

Reitero, respecto de la transición, como del destino, la frase "no hay alternativa", pretende "resignación científica" y sólo es cancelatoria. La respuesta es "hay alternativa", en el tránsito y en la meta. Pero si no hay estrategia diseñada, sólida, convincente, la "resignación científica" tiene la ventaja de invitar a no pensar, lo que acomoda al aire de los tiempos: la molicie confortable. 

Hoy el establishment, la mayor parte de los comunicadores y gran parte de la profesión, expresan consenso acerca del rumbo. Los menos lo hacen invocando "no hay alternativa" (detrás está la idea que Argentina es el raro animal que no puede ser un país con industria). Los más convencidos afirman que éste, el rumbeado, un futuro deseado.

¿Una síntesis del rumbo? Primer objetivo, retiro del Estado, renuncia a sus funciones, hasta ahora casi indiscutidas y un espacio mayor -dominante- para "el mercado", incluyendo la apertura plena de la economía, "amor sin barreras" y desregulación absoluta. Las cosas -cualesquiera sean ellas- se acomodarán en la marcha. 

No hay país desarrollado con "retiro del Estado": en Finlandia, Francia, Dinamarca y Noruega, el gasto público está entre 45% - 55% del PIB. Alemania, Austria o Bélgica, 45% - 50%. Estados Unidos, Australia, Canadá o Irlanda 30% - 40% del PIB. 

Segundo objetivo, el incentivo (fuerte y exclusiva acción del Estado:, el RIGI) a la explotación minera (incluyendo hidrocarburos) que serán fuente de financiamiento de las importaciones de aquello que dejaremos de producir y para resolver el problema de la deuda que nos ha gobernado desde 1976. Vamos por un nuevo RIGI, tal vez, lo cosecharía Peter Thiel.

El retiro del Estado (excepto para los beneficiarios del RIGI) y la liberación al mercado son los ejes del rumbo que concita la opinión dominante. Politólogos y economistas mediáticos, de mayor llegada, sostienen o bien "no hay alternativa" o ¡Aleluya, "llegamos a la Ciudad de los Césares"!

Un futuro mineral de abundancia: es el rumbo del Gobierno y el pensamiento dominante. 

La dictadura criminal de lesa humanidad, el menemismo, el macrismo, comulgaron con "achicar el Estado es agrandar la Nación" (R. Zinn). También apostaron a la primarización, renunciando expresamente a toda política industrial. Lo financiaron con deuda externa. 

El resultado de esta orientación básica ha sido desastroso: la productividad laboral entre 1950 y hasta 1977 creció vigorosa y sistemáticamente y desde entonces, en la desindustrialización, se derrumbó: en 2023 la productividad laboral fue similar a la de 1973. ("La transformación productiva", B. Kosacoff, 30/4/2026) y en esos mismos 50 años el número de las personas en la pobreza se multiplicó por 20. 

Derrumbe de productividad y explosión de la pobreza, consecuencia estructural de la desindustrialización deliberada. En ese período la deuda externa fue el instrumento financiero de "la transición": la deuda cumplió la función de la "enfermedad holandesa" de una economía "para la deuda" en la que estamos instalados.

El rumbo actual es una repetición de la desindustrialización, que pretende no ser financiado por la deuda externa sino, a futuro, por recursos minerales y energéticos que financiaran las importaciones de lo que dejaremos de producir por la política de desindustrialización en curso y el impacto destructivo de una genuina "enfermedad holandesa" consecuencia del éxito "cordillerano", si es que el rumbo se mantiene pese a los problemas de "la transición". 

El presente, la transición hacia el rumbo, según la revista liberal "The Economist" no puede ser peor: "Hasta ahora, las políticas del Sr. Milei han empeorado la situación". Tituló: "Javier Milei en serios problemas". Ese combo lo identificó en caída de la actividad y empleo y "estancamiento en la inflación". Todo leído en clave de "escándalos de corrupción y una economía en dificultades". Recordó al caso $LIBRA, que el fiscal E. Taiano oculta debajo de sus nalgas, del que diceque generó pérdidas  por US$ 250 millones. De las ganancias, sabemos que unos US$ 100millones, dice Hayden Davis, están en una billetera electrónica de Argentina. ¿Quiénes serán los "afortunados" estafadores?

Adorni suma -como libertario- a problemas éticos, según Carlos Pagni, problemas estéticos. "Moral y estética" del menemismo, kirchnerismo, macrismo, en versión anarco. Gobierno de la vulgaridad: la nueva moral. 

Dice "The Economist": la marcha de la economía "estanflacionaria" amenaza a la recaudación fiscal. Es que, inevitablemente, el estancamiento, como instrumento de la lucha contra la inflación, genera impacto fiscal y arriesga la amenaza de un tirabuzón. La revista pondera adecuadamente el escaso impacto positivo que, sobre la vida colectiva, tienen el auge del petróleo, la minería y el agro, mientras la manufactura, comercio y construcción contraen las condiciones de vida de la mayoría. Aviso: "Más de 6000 personas hicieron hasta 12 cuadras de fila bajo la lluvia en Moreno (Buenos Aires) para postularse a solo 60 puestos de trabajo", cierre de empresas, no olvidar que Indec considera "ocupado" a quien haya trabajado una hora en la semana de referencia y aunque su paga haya sido en especie. 

"Los emprendedores" de Toto y Federico reparten pizza en bicicleta  y reflejan la descomunal caída de la productividad laboral que Beni Kosacoff graficó. 

¿Este rumbo de profundización de primarización y desindustrialización podrá mejorar la productividad y la calidad de vida de la inmensa mayoría? ¿Puede aumentar la calidad de vida de la inmensa mayoría si el Estado no promueve (sostiene) el aumento del capital social?

A esta altura corresponde la pregunta de cuál es la moral que Milei pone en marcha como "política de Estado". Escuchemos los valores que rigen la vida social según las afirmaciones de Javier: "El Estado es una organización criminal, los evasores son héroes, los impuestos y la justicia social son un robo". En la Universidad de Stanford (2024) dijo: "Va a llegar un momento donde la gente se va a morir de hambre. De alguna manera va a decidir algo para no morirse. No necesito que alguien intervenga para resolverme la externalidad del consumo, porque alguien lo va a resolver". En la Expo. Rural (2024) afirmó: "Si la gente no llegara a fin de mes ya se hubiera muerto". Y en Perfil (2022): "Vos también podés elegir si querés morirte de hambre".

¿La moral de Estado de Milei -más allá los tropiezos, de la realmente aplicada, tal vez delictiva, de sus amigos como el financiado por los narcos de apellido Espert ("cárcel o bala") o de la "cascada" de Adorni (o) con una DDJJ que no llega, o de Noveli y sus amigos cripto- procura resolver los problemas que se han ido acumulando desde 1975 y a los que esta gestión le ha impreso aceleración y dureza? ¿Podrá ser "el mejor gobierno de la historia" el inspirado en estas aberraciones morales ? 

El diagnóstico de "The Economist", cuando estamos con el agua al cuello, recién ahora es acompañado por la mayoría de la profesión que, rezagada, no supo, no quiso, no pudo, advertir la evidencia del error del tránsito. Aunque se comparta el rumbo. 

En realidad desde el principio fue un camino a la conversión de las riquezas de nuestra cordillera en una en que, la ausencia de una verdadera moral de Estado que haga con ellas una "Economía Buena", de hecho surja, como en la cordillera griega, el espíritu del Monte Taigeto que descargará los millones sobrantes.

Ha habido demasiado silencio, demasiada tolerancia, tal vez miedo al disenso y al escarnio de las redes maléficas. 

Llega la hora de la decisión. Habrá segunda vuelta. Todo indica que Milei será de esa partida. Y -dicen las encuestas- que en la lid estaría A. Kicillof. En ese caso el resultado más probable es el triunfo de Milei. 

Para que los argentinos podamos escapar no sólo del tránsito espantoso en el que estamos sino del rumbo al Taigeto es imprescindible construir un consenso estratégico para una "Economía Buena" como moral que rija la política de Estado que, por cierto, no es la de Milei ni la de Toto, que son la segunda versión (50 años después) de aquellos "revolucionarios estúpidos" ya no socialistas sino anarcocapitalistas y con barba. 

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