Inflación sin freno y suba del dólar: alerta de los bancos

Informes de bancos extranjeros alertan por inflación persistente, dólar en alza y crecimiento desigual, mientras crecen las dudas sobre la estrategia económica oficial.
Los principales bancos internacionales advierten que el proceso de desinflación en la Argentina será más lento de lo previsto, con un dólar que acompañará la suba de precios y una recuperación económica desigual.
El BBVA remarcó que la baja de la inflación desde el pico de 2024 "no ha sido lineal" y anticipó que, tras algunos meses de aceleración, retomaría una trayectoria descendente. Aun así, proyecta una inflación anual del 24% en 2026, con riesgos al alza por factores como la indexación salarial o el impacto del conflicto con Irán. En paralelo, el propio ministro Luis Caputo reconoció que la inflación mensual podría volver a ubicarse por encima del 3%, lo que tensiona las metas oficiales.
Desde el Citi, en tanto, calificaron el último dato como "peor de lo esperado", alertando sobre una persistencia inflacionaria elevada en un contexto de desaceleración económica. En ese escenario, advirtieron sobre el riesgo de "estanflación" y proyectaron una inflación cercana al 26% anual. También señalaron que la corrección de precios relativos —como tarifas y márgenes empresariales— seguirá presionando sobre los índices.
En cuanto al tipo de cambio, ambos bancos estiman una suba cercana al 26%-27% hacia fin de año, con el dólar en torno a los $1.760-$1.776. El BBVA sostuvo que "el peso no puede seguir apreciándose de forma persistente en términos reales", mientras que el Citi destacó que la actual estabilidad cambiaria —apuntalada por ingresos de capital y carry trade— abre una ventana para levantar controles y acumular reservas. Sin embargo, advierten que esto será clave para reducir la incertidumbre de cara a las elecciones de 2027.
Por último, los informes coinciden en que el crecimiento será moderado y desigual. Proyectan una expansión de entre 3% y 3,2% en 2026, por debajo del 4,4% del año pasado, con un desempeño dispar entre sectores: fuerte en actividades ligadas a commodities, pero débil en industria, construcción y consumo. En ese marco, el Gobierno enfrenta un dilema con las tasas de interés: mantenerlas altas para contener la inflación y el dólar, o bajarlas para no profundizar la debilidad de la actividad y el crédito.



