¿Gradualismo o shock? Dos miradas sobre los cambios impositivos que deberÃan realizarse en el paÃs

Mientras algunos consideran necesario ir paso a paso a la hora de pensar una reforma tributaria, otros son partidarios de realizar un cambio profundo con amplio consenso social.
- 💡 Existe consenso sobre la necesidad de un cambio profundo del sistema tributario en Argentina.
- 🧭 En la discusión hay dos posiciones sobre el ritmo: gradualismo (defendido por Giordano) vs shock (defendido por Rajmilovich).
- 🧱 Giordano propone eliminar impuestos distorsivos (derechos de exportación, débitos y créditos bancarios, Ingresos Brutos, Sellos y tasas municipales sobre ventas) y vincular esos cambios a una reducción del gasto público para no desequilibrar las cuentas.
- ⏳ Advierte que la eliminación de distorsivos podría tardar más de una década; propone un camino gradual que amplíe la base imponible, aumente la recaudación y mantenga estable el gasto para ir reduciendo impuestos distorsivos.
- 💼 Propone avanzar hacia un esquema tipo “Súper IVA” para recaudar de forma más neutral, transparente y fácil de controlar, con la idea de disminuir la evasión y simplificar la administración.
- ⚡ Rajmilovich sostiene que no debe hacerse por gradualismo: propone una reforma tributaria ambiciosa, profunda e integral, y considera que las reformas graduales suelen violar el consenso fiscal y terminar desvirtuándose por necesidades presupuestarias.
- 🌍 Sugiere discutir una reforma integral ahora y, una vez consensuada, implementarla de forma gradual condicionada a metas presupuestarias o a un plazo que puede exceder un mandato.
- 🗺️ Señala que grandes reformas en el mundo han sido de shock y comienzan al inicio de un gobierno; propone avanzar para que el próximo gobierno pueda completar la propuesta.
- 🏛️ Aboga por un acuerdo federal para evitar discusiones sobre la Coparticipación y lograr que la mayoría de jurisdicciones aplique un IVA a nivel federal; las provincias que no adhieran podrían seguir con Ingresos Brutos.
- 💸 Recomienda reformar Ganancias y el IVA para favorecer las exportaciones, con cambios que equilibren recaudación y competitividad, y explorar un acuerdo federal para Coparticipación.
- 🧾 Propone incorporar impuestos a servicios digitales del exterior, a rentas financieras y considerar un impuesto a la herencia; además, propone reducir fuertemente el Monotributo para evitar inequidades y crear esquemas para microemprendedores o profesiones emergentes.
- 📌 En resumen, la discusión está abierta y la pregunta central es si la reforma debe ser por shock o gradualismo; se requiere un diálogo amplio entre gobiernos, empresarios, sindicatos, academia y sociedad.
La reforma tributaria está hoy en dÃa en el radar de muchos actores sociales. El Gobierno nacional levantó la bandera de bajar los impuestos (a los que considera "un robo") mientras los empresarios llevan adelante reclamos constantes para potenciar su crecimiento y la generación de empleo.
Por su parte, los gremios reclaman mejoras salariales y protestan por la carga fiscal sobre el salario, al tiempo que muchos empleados en relación de dependencia miran con desaprobación las retenciones del Impuesto a las Ganancias de sus recibos de sueldo.
Pero la discusión también atañe a las provincias y municipios que imponen tributos que pueden impactar en los precios y terminan afectando la ecuación tributaria (inclinando, en la gran mayorÃa de las veces, la balanza hacia la inequidad).
Parece claro el consenso sobre la necesidad de llevar adelante un cambio profundo en el sistema tributario. Sin embargo, y en sintonÃa con un paÃs tan polarizado como la Argentina, existen dos posiciones sobre el ritmo que deberÃa llevar la reforma: gradualismo o shock.
En el primer grupo, se puede ubicar al presidente del IERAL de la Fundación Mediterránea, Osvaldo Giordano, mientras que en el segundo estarÃa el tributarista y profesor universitario DarÃo Rajmilovich.
En un reciente informe, el presidente del IERAL hizo un análisis sobre la necesidad de poner en marcha una reforma, pero advirtió que la eliminación de impuestos distorsivos puede llevar más de una década.
Giordano plantea que es imposible crecer de manera sostenida con el esquema tributario actual y propone eliminar los derechos de exportación, impuesto sobre los débitos y créditos bancarios, Ingresos Brutos, Sellos y tasas municipales sobre ventas (que son los más distorsivos).
Sin embargo, cree que las modificaciones no pueden poner en riesgo el equilibrio fiscal. Con este punto en la mira, considera que la eliminación de estos gravámenes quedan atados a la reducción del gasto público para evitar el desequilibrio.
También es consciente de que "es muy difÃcil y poco probable concretar nuevas bajas que alcancen las dimensiones necesarias para generar el espacio que permita compensar las pérdidas de ingresos derivadas de la eliminación de los impuestos distorsivos".
Esto impone una estrategia de "gradualismo tributario". Para ello, agrega, es necesario "apelar a que el crecimiento económico amplÃe la base imponible, aumente la recaudación total y, si el gasto público se mantiene estable, se vaya generando el espacio para ir reduciendo gradualmente los impuestos más distorsivos sin comprometer el equilibrio fiscal".
En su análisis, no obstante, reconoce que llevando adelante un esquema de este estilo, la eliminación de los impuestos distorsivos puede llevar más de una década en el mejor de los casos (ver gráfico).
Giordano asegura que "no alcanza para eliminar en plazos razonables los impuestos que más dañan la competitividad" y añade que "a la austeridad en la administración del gasto hay que sumarle audacia y creatividad en la reforma tributaria".
Por eso, propone avanzar hacia un esquema tipo "Súper IVA" que "permitirÃa recaudar lo mismo con un impuesto más neutral, transparente y fácil de controlar". Y concluyó: "Un IVA bien diseñado ayuda a reducir la evasión, simplificar la administración y evitar daños sobre la competitividad".
En la vereda de enfrente, el profesor de carrera y posgrados en impuestos Rajmilovich aseguró a El Economista que no está "de acuerdo con el gradualismo tributario" y planteó que es "partÃcipe del efecto shock".
Desde su perspectiva, deberÃa plantearse una reforma tributaria ambiciosa, profunda e integral, ya que "las reformas gradualistas no llevan a nada, porque en general se termina violando el consenso fiscal y se terminan auto anulando por necesidad presupuestaria".
Considera que "es necesario discutir una reforma integral y, una vez que esté consensuada, se puede pensar en una ejecución gradual, como condicionar la eliminación de un impuesto al cumplimiento de una meta presupuestaria o a través de la fijación de un plazo de tiempo que hasta puede exceder el mandato de un gobierno".
El tributarista explicó que esa es la experiencia de las grandes reformas tributarias en el mundo: desde Irlanda, hasta los Estados Unidos y Suecia. "En todos se puede encontrar un patrón: se trata de medidas de shock que analizan y consideran su impacto en términos económicos a mediano y largo plazo", añadió.
Otra de las caracterÃsticas que se presentó en los procesos de modificaciones profundas es que fueron llevados adelante al comienzo de un gobierno y no al final. No obstante, Rajmilovich cree que serÃa bueno que se plantee ahora para que el próximo gobierno termine de llevar adelante la propuesta.
"Esta debe ser una tarea del próximo gobierno -sin importar si se trata de uno que tiene la misma bandera polÃtica o una diferente-, ya que requiere de una discusión con todos los sectores de la sociedad (profesionales, la academia, los sindicatos, los empresarios, los partidos polÃticos, etc.)", argumentó.
El especialista en tributación internacional también apuntó contra algunas situaciones que son consideradas como verdades absolutas, como la imposibilidad de practicar reformas en contextos de fuerte presión impositiva.
"Es un mito que, dada una situación en la que la carga tributaria es alta, no se puedan crear nuevos impuestos que sean justos (o sea, que cumplan con el criterio de justicia en términos tributarios)", lanzó.
Y explicó que "en materia de impuestos directos, la alÃcuota marginal para grandes rentas es del 50% (o más) en el Impuesto a las Ganancias de personas fÃsicas en muchos lugares del mundo (hablamos de más de 20 paÃses)".
En este sentido, recordó que en la Argentina es del 35%, "por lo que existe un margen importante para crecer". Además, manifestó que en vez de cobrar el denominado Impuesto Cedular, "habrÃa que aplicar un gravamen que sea progresivo con el pago a cuenta del impuesto societario, es decir, integración parcial pero detrás del sistema de crédito".
Por otra parte, reconoció que deberÃa existir un impuesto a la herencia. Aunque aclaró que es más difÃcil, ya que requiere de una modificación en la Ley de Coparticipación Federal, aseguró que debe estar planteado como objetivo.
"No puede ser que en un paÃs como la Argentina no haya impuesto a la herencia o a los incrementos gratuitos, cuando se cobra un IVA del 21% a sectores pobres, que es la mitad o más de la mitad de la población", razonó.
Por otro lado, a la hora de pensar una modificación en sentido amplio, sostuvo que tendrÃa que haber impuestos a los servicios digitales del exterior, que existen en muchos paÃses, como en los europeos o en Canadá.
"En la Argentina los gigantes tecnológicos no pagan impuestos: el IVA lo trasladan y no abonan Ganancias. Eso es una absoluta inequidad, por lo que deberÃa haber un impuesto a los servicios digitales como existe en otros paÃses".
Asimismo, consideró que deberÃa haber un impuesto a las rentas financieras. "Están todas exentas y, para las que no lo están, se le aplica al Impuesto Celular, que es un disparate ya que se impone una alÃcuota que no es a la ganancia de capital del 15%", afirmó.
Para este caso, el especialista se inclina por cobrar un impuesto presunto, como existe en Holanda, que, según explicó, "toma las posiciones monetarias promedio del año y se aplica una tasa de interés promedio mundial".
Por último, apuntó contra el Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes. "HabrÃa que reducir fuertemente el Monotributo, que es un abuso", resaltó Rajmilovich sin pelos en la lengua.
"No puede ser que haya millones de contribuyentes, algunos que pagan Bienes Personales, tienen incluso altas rentas o patrimonios, o ingresos que provienen del exterior y que paguen el equivalente a la cuota del club. Eso viola los principios de equidad", indicó.
Y añadió que "deberÃa haber un esquema para pequeños contribuyentes, realmente pequeños, como ser nuevas actividades o profesionales recién recibidos, o sectores muy puntuales, pero no para los millones que hoy están inscriptos".
Para finalizar, Rajmilovich puso en la mira a Ganancias. Es que, por lo general, todos miran al gravamen como uno de los más progresivos. Sin embargo, el tributarista aseguró que "es un impuesto antiguo, es distorsivo, y no favorece ni la inversión ni la innovación".
El especialista recordó que la ley actual -que dista de ser la de un impuesto justo- está redactada en base a una norma escrita en la década del 40 y que después sufrió modificaciones menores en varias oportunidades.
"Es decir, hay que reformar fuertemente el Impuesto de las Ganancias, para lo cual hay que introducir principios y esquemas", sostuvo y explicó que "deberÃa reorganizarse, modernizarse de modo que permita favorecer la innovación".
Entre las modificaciones que consideró necesarias, se encuentra la de "establecer alÃcuotas competitivas para las sociedades, que podrÃan ser del 20% para las PyME y del 25% para el resto, con un sistema de integración con los dividendos".
El otro gran tributo que hay que modificar desde la perspectiva del tributarista es el Impuesto al Valor Agregado (IVA), ya que "hay posibilidades de mejorarlo para favorecer las exportaciones".
Se manifestó a favor de un acuerdo federal que permita evitar una discusión para modificar la Ley de Coparticipación y lograr que una gran mayorÃa de jurisdicciones aplique un IVA a nivel federal.
"Aquellas provincias que no adhieran, podrán continuar cobrando Ingresos Brutos. Pero, posiblemente, si las empresas deciden instalarse en los lugares en los que puedan trasladar y no tenga efectos negativos como Ingresos Brutos, los jefes provinciales terminen optando por adherir en el futuro", concluyó.
La discusión está abierta y las posibilidades son muchas. Sin embargo, es necesario que las partes se sienten a discutir cuál es el sistema tributario que pueda ayudar a que la Argentina crezca de manera sostenida. La pegunta que queda abierta es si hay que aplicar una polÃtica de shock o gradualismo.

