Arriazu anticipó una corrida cambiaria y advirtió por "bolsones de desempleo y pobreza" en una zona clave

Ricardo Arriazu anticipó presión sobre el dólar para el tramo final del año electoral, advirtió por los efectos de la apertura económica en el Gran Buenos Aires y remarcó que el Gobierno todavÃa tiene margen para acumular. Sus definiciones sobre corrida, superávit y los cambios que pueden reordenar la economÃa argentina.
- 💵 Demanda de dólares sigue siendo la variable central para entender la economía argentina; en el último año los argentinos compraron US$40.000 millones y se espera que la demanda vuelva a ser elevada en 2027 en un contexto electoral.
- 🗳️ El economista estima que la corrida cambiaria podría ser tardía, no temprana, lo que daría una ventana al Gobierno para acumular reservas.
- 🪙 Argentina continúa siendo bimonetaria: el dólar es unidad de cuenta y reserva de valor; la tasa que importa es la de interés en dólares, no la real en pesos.
- 🏗️ La apertura económica modificará el mapa productivo: los sectores vinculados a recursos naturales ganarán protagonismo, mientras parte de la industria concentrada en el Gran Buenos Aires perderá peso relativo.
- 🧭 El traslado de actividad no ocurre de inmediato en la población; podría generar bolsones de descontento, desempleo y pobreza en la zona políticamente más intensa (Gran Buenos Aires).
- 💬 Sobre si el plan podría tener un desenlace distinto, Arriazu dice que no tiene certeza; lo único distinto, según él, es que se eliminó el déficit fiscal.
- 💰 Se espera terminar el año con superávit fiscal y superávit externo, una combinación excepcional según su análisis.
- 📈 Proyección de crecimiento del PIB de alrededor de 3,5% este año; admite que aún no entiende por qué el EMAE cayó en abril y mayo.
- 🧭 Siete shocks que podrían definir el crecimiento de largo plazo: estabilización macro, Vaca Muerta, minería, posible cambio en el agro, industria del conocimiento, apertura comercial y una baja permanente del tipo de cambio real.
- ⛏️ La minería tiene potencial para tomar protagonismo similar al de Vaca Muerta en 2013, aunque requerirá resolver cuellos de botella de infraestructura.
- 📝 Para evitar problemas a corto plazo, destaca la necesidad de políticas específicas que acompañen la apertura y mitiguen bolsones de descontento, desempleo y pobreza, especialmente en el Gran Buenos Aires.
El economista Ricardo Arriazu, uno de los asesores más escuchados por el presidente Javier Milei, advirtió que el próximo año podrÃa haber presión sobre el dólar, aunque estimó que ese movimiento llegarÃa recién en el tramo final del calendario electoral. Además, alertó que la apertura económica puede generar "bolsones de descontento, bolsones de desempleo y de pobreza" en el Gran Buenos Aires si no se acompaña con polÃticas especÃficas.
Durante un webinar organizado por BlackTORO, Arriazu sostuvo que la demanda de dólares seguirá siendo la variable central para entender el comportamiento de la economÃa de Argentina. Recordó que durante el último año los argentinos compraron US$ 40.000 millones y estimó que en 2027 la demanda volverá a ser elevada, en un contexto atravesado por las elecciones.
El economista insistió en que Argentina continúa siendo una economÃa bimonetaria. "El dólar es unidad de cuenta y reserva de valor. Por eso, la tasa que importa es la tasa de interés en dólares y no la tasa real en pesos", explicó. En ese marco, dejó una definición contundente sobre el proceso electoral: "Yo creo que la corrida va a existir, va a ser tardÃa, no va a ser temprana, y eso le da una enorme oportunidad al Gobierno para acumular".
Arriazu también alertó que la apertura comercial impulsada por el Gobierno modificará el mapa productivo del paÃs. Según explicó, los sectores vinculados a los recursos naturales ganarán protagonismo, mientras que parte de la industria concentrada en el Gran Buenos Aires perderá peso relativo.
Sin embargo, remarcó que el traslado de la actividad económica no implica que la población se mueva con la misma velocidad. "La gente no se mueve, tarda mucho en moverse, lo cual te plantea un desafÃo", afirmó. Y recordó que viene planteando esa preocupación desde hace un año: "Esto va a generar bolsones de descontento, bolsones de desempleo y de pobreza, justo en la zona polÃticamente más intensa. Hay que pensar cómo se resuelve el problema. Hay que pensarlo".
Consultado sobre por qué considera que esta vez el programa económico podrÃa tener un desenlace distinto al de otros planes de estabilización, Arriazu respondió sin rodeos: "No tengo la menor idea. Lo único que es distinto es que hemos eliminado el déficit fiscal".
A partir de ese cambio, sostuvo que Argentina terminará el año con superávit fiscal y superávit externo, una combinación que calificó como excepcional y que, según su análisis, no tiene antecedentes recientes en el paÃs ni en la mayorÃa de las economÃas de América Latina.
En la parte final de su exposición, Arriazu identificó siete shocks que, a su juicio, definirán el crecimiento de largo plazo: la estabilización macroeconómica, Vaca Muerta, la minerÃa, un eventual cambio en el agro, la industria del conocimiento, la apertura comercial y una baja permanente del tipo de cambio real.
También destacó el potencial de la minerÃa, comparándola con el momento que atravesaba Vaca Muerta en 2013, aunque advirtió que ese desarrollo requerirá resolver importantes cuellos de botella de infraestructura. Finalmente, proyectó un crecimiento del PBI cercano al 3,5% este año, aunque admitió que todavÃa no encuentra una explicación para la caÃda del EMAE en abril y mayo: "TodavÃa no puedo explicar por qué cayó el EMAE en abril y mayo. No puedo. Miro todo el razonamiento económico, miro todos los flujos, miro todo. No logro entenderlo".


