Mano a mano con Enzo Trossero: los desplantes a Menotti y Bilardo, su leyenda en Independiente y el día que cuidó el Rolls-Royce de Maradona

En una charla íntima por el lanzamiento de su libro "La historia del Vikingo", el histórico defensor reveló detalles de su carrera: el calvario de su enfermedad, el rigor del servicio militar y el barro de Esmeralda donde nació el caudillo.
- 🏆 Enzo Trossero, apodado "Vikingo", fue un capitán defensor central de gran liderazgo y una personalidad arrolladora en Independiente.
- 🚲 Orígenes humildes en Esmeralda (Santa Fe); de niño entrenaba en bicicleta y se fue de casa a los 12 años para forjar su carácter.
- ⚽ Debut y primeros años: debutó en Primera con Colón en 1972 tras sobrevivir a etapas de pensiones y sacrificio.
- 🇫🇷 Paso por Nantes (1979) en Francia, donde ganó títulos y compartió experiencias inolvidables, incluso jugando en giras con bandas como Bob Marley y The Police.
- 🏟️ En Independiente vivió dos etapas y consiguió grandes títulos: Torneos Nacionales 1977/78, Copa Interamericana 1975, Libertadores 1984 e Intercontinental 1984.
- ⚔️ Estilo y liderazgo: defensa con lectura de juego, duplas memorables (con Hugo Villaverde) y un liderazgo que marcó la época dorada del club.
- 💥 Momentos icónicos: la final de 1978 ante Talleres con polémica arbitral y la intervención de Pastoriza que avivó al equipo.
- 🧑⚖️ Travesía en la Selección: preselecciones en 1978 y 1982; fricciones con Menotti; llegada de Bilardo y eventual exclusión en 1986 pese a buen rendimiento.
- 🧰 Carrera como entrenador: Sion (Suiza) con doblete local; Municipal (Guatemala) pentacampeón; Liga y Copas en Suiza y roles en Suiza, Guatemala, Arabia y Argentina.
- 🇬🇹 Éxitos internacionales en Guatemala: pentacampeón con Municipal y campeón de la Copa UNCAF 2004; se convirtió en ídolo histórico del club.
- 📚 Biografía y legado: "La historia del Vikingo" de Nereo Magi y una memoria viva en Independiente, con homenajes y momentos de emoción.
- 🫂 Actualidad y visión: a los 72 años sigue vinculado al fútbol, quiere aportar como entrenador/asesor y critica ciertas gestiones de ex jugadores en el club.
- 🎖️ Reconocimientos y memoria reciente: en diciembre de 2025 Independiente homenajeó a Trossero y a Bochini, con cambios en las camisetas históricas del estadio.
- 🎗️ Legado en la afición: su historia persiste en Avellaneda, con camisetas, fotos y gestos que muestran que su nombre es parte de la memoria del club.
Ganador, frontal y apasionado. Tres palabras que definen la carrera de Enzo Trossero y que siguen intactas cada vez que se sienta a hablar de fútbol. Apodado el "Vikingo" por su largo cabello rubio y su porte imponente, también fue Fito, Enzo o simplemente el "Gringo". Distintos nombres para un mismo carácter. Capitán de estirpe, dueño de una zurda exquisita y una personalidad fuerte, dejó su huella en cada club que defendió.
En su memoria desfilan nombres propios de una época irrepetible: Ricardo Bochini, José Pastoriza, César Menotti, Carlos Bilardo y Diego Maradona, entre otros. Todos forman parte de la historia de este zaguero central de temperamento arrollador, símbolo de una generación que convirtió al fútbol argentino en una escuela de carácter y talento.
Nacido en Esmeralda, un pequeño pueblo de la provincia de Santa Fe que en su infancia apenas alcanzaba los 400 habitantes, con calles de tierra y sin pavimento, Trossero construyó su camino a base de esfuerzo y sacrificio. Cada día se subía a la bicicleta para ir a entrenar, alimentando un sueño que con el tiempo lo llevaría a lo más alto del fútbol mundial. "Irme de mi casa a los 12 años forjó mi carácter. Tenía personalidad, no era un tipo simple", recordó en diálogo con El Economista.
Hoy, ya lejos de las canchas pero nunca del fútbol, publicó "La historia del Vikingo", un libro escrito por Nereo Magi en el que repasa su trayectoria a través de varios capítulos cargados de anécdotas imperdibles. Allí revive grandes batallas deportivas, confidencias de vestuario y su amor incondicional por los clubes donde dejó su huella.
Enzo recordó sus inicios marcados por el esfuerzo y la vida de pueblo, donde jugaba "al fútbol, al básquet, a las bochas, a todo", sin imaginar que algún día llegaría a la AFA. "Fui a estudiar al colegio secundario San Francisco, y ahí apareció un equipo, Sportivo Belgrano, que jugaba en la liga cordobesa. Éramos cuatro muchachos de Esmeralda que fuimos a probarnos. Quedamos los cuatro, pero tres de ellos al poco tiempo dejaron. Yo seguí y ya a los 15 años debuté en Primera División, así que fue muy lindo, algo que lo busqué, porque yo iba al colegio San Martín, iba de la una de la tarde a las seis de la tarde y ahí cuando terminaba el colegio me agarraba la bicicleta e iba a entrenar. En ese momento me pagaban para pagar la pensión y la comida. Así que ahí comenzó un poco la historia, que fue bastante larga", recordó.
Con el paso del tiempo y ya consolidado como marcador central titular, Enzo empezó a destacarse como la gran joya de Sportivo Belgrano. Su rendimiento llamó la atención de varios clubes y, tras un amistoso, Colón quedó impactado con su nivel y presentó una oferta superior a la de Newell's para quedarse con su pase.
El histórico defensor también recordó los años de sacrificio en pensiones y casas de familia, compartiendo habitación con compañeros y viajando en colectivo o a pie para entrenar, una etapa que definió como "muy linda" pero también exigente y llena de esfuerzo.
"Desde los 12 hasta los 21 años siempre paré en pensiones. Dormía con un compañero, comía al mediodía y a la noche, no tenía auto, viajaba a bicicleta o a pie. Pero siempre viví durante nueve años en pensiones o en casa de familias. Cuando fui a Colón, la primera etapa paraba en la casa de Daniel Silguero, un ex jugador de Unión que lamentablemente ya no está más. Y después fui a parar a otro lugar donde yo dormía con el Negro Baley y Hugo Coscia y ahí para ir a los entrenamientos nos teníamos que tomar dos colectivos. Así que fue una etapa muy linda pero también bastante sacrificada", aseguró.
Su debut en Primera División llegó el viernes 21 de abril de 1972. En Colón competía por el puesto con Hugo Spadaro y Humberto Zucarelli, dos jugadores experimentados, por lo que le tocaba esperar su oportunidad desde el banco. La chance apareció cuando Zucarelli se lesionó y el joven defensor fue titular ante River en el Monumental, por la duodécima fecha del campeonato. En el equipo local brillaban figuras como Juan José López, Reinaldo Merlo, Norberto Alonso y Oscar "Pipino" Más.
El resultado fue un duro 4-0 en favor de River, una derrota catastrófica que marcó su estreno en la máxima categoría. Sin embargo, Trossero recuerda aquella experiencia como un punto de aprendizaje. "Había sido una experiencia bastante negativa, pero como siempre tuve personalidad, sabía que la historia tenía que cambiar. Y la historia cambió porque después con Colón de Santa Fe hicimos muy buena campaña", afirmó.
Hacia diciembre de 1972, Colón ya se había transformado en un equipo sólido y competitivo en el Torneo Nacional. Fuerte como local y respetado por sus rivales, finalizó segundo en su zona tras ganar ocho de los 13 partidos disputados.
Con apenas 20 años, Trossero empezó a consolidarse como uno de los líderes del plantel. Su temperamento y carácter sanguíneo se volvieron rasgos distintivos dentro del equipo, empujando a sus compañeros a mantener el orden defensivo. Ya todos sabían la defensa de memoria: Rubén Araos por derecha, Hugo Villaverde y Trossero como centrales, y Edgar Fernández sobre el lateral izquierdo.
Con parte de sus primeros salarios, Trossero pudo comprarse un Fiat 600, un símbolo de independencia que le permitió acortar los trayectos entre los entrenamientos y la pensión. El auto no solo hacía más rápido el recorrido, sino que representaba un paso importante en su crecimiento personal, en un momento en el que empezaba a consolidarse en Primera División.
Sin embargo, en medio de ese proceso de afianzamiento deportivo, recibió el llamado para realizar el servicio militar, en una etapa compleja para la Argentina. Aquella experiencia dejó recuerdos difíciles. "Un principal me había dado un arresto y era muy malo en esa época, tal es así que ahí mataron a un teniente primero, un capitán e hirieron a un soldado de un tacazo en la pierna y para hacerme daño muchas veces me marcaban un cuadrado en el piso, me ponían hormigas y estaba con un palito donde no tenía que dejarle escapar, era muy malo, muy malo", recordó. Por entonces, jugaba en Colón y debía trasladarse constantemente para cumplir con sus obligaciones.
A ese contexto se sumó un fuerte problema de salud: una hepatitis severa que lo obligó a permanecer 98 días en cama. La situación dejó también un sabor amargo en su vínculo con el club. "Colón de Santa Fe no se comportó bien conmigo porque estuve cuatro meses sin que me pagaran el sueldo. No me pagaba ni los remedios y no me fueron a visitar nunca", señaló.
En contraste, destacó la actitud del doctor Antonio Pizzi, el papá del histórico delantero número 9 de Rosario Central, Barcelona y la Selección de España y ahora director técnico, a quien recordó con gratitud: "El que se comportó muy bien conmigo fue Pizzi, que él sí realmente viajaba de Santa Fe a Esmeralda a verme, a seguirme cómo estaba con respecto a la hepatitis".
La historia de Trossero en Independiente empezó casi como un rumor. Venía de recuperarse de una hepatitis cuando Miguel "Gitano" Juárez, cercano al "Flaco" Menotti, le ofreció una decisión inesperada: volver a Colón o sumarse a la selección del interior para una gira por México y Venezuela. Eligió viajar. Fue allí, lejos de Argentina, donde escuchó la frase que cambiaría su carrera: un equipo grande de Buenos Aires lo había comprado.
"Nunca imaginé que era Independiente, porque en ese momento tenía a Francisco Sá, Luis Garisto, Alejandro "Polaco" Semenewicz, tenía jugadores de una calidad extraordinaria, pero cuando llegué a ese examen, estaba esperando los dirigentes de Independiente, y ahí es donde me dijeron que, conjuntamente con César "Patito" Brítez, me había comprado Independiente", recordó.
Después de 101 partidos en Colón, Trossero llegó al "Rojo" en 1975 y rápidamente se transformó en un referente de la defensa. Compartió la zaga con "Pancho" Sá y absorbió la experiencia de aquellos caudillos que habían marcado una época en Avellaneda. Con el tiempo, no solo se consolidó como titular, sino que se transformó en una referencia silenciosa dentro del equipo, un defensor con lectura de juego, personalidad y liderazgo natural.
Un año más tarde se sumaría Villaverde, su compañero en Colón, recomendado por el propio Trossero. La dupla sería considerada una de las mejores del fútbol argentino, logrando un equilibrio perfecto entre elegancia y solidez. "Con Hugo nos entendíamos, jugábamos de memoria. Concentramos toda la vida juntos, donde discutíamos, divertíamos. Tenía una calidad enorme. Yo salía más jugando con la pelota y él era más rápido para cerrar en la parte de atrás. Hugo era bastante callado, pero los jugadores lo escuchaban con atención porque tenía su personalidad y yo era el más verborrágico, el que realmente hablaba mucho más en la cancha. Fuimos grandes amigos, también con la familia", destacó.
En diciembre de 2025, Independiente homenajeó a ambos ídolos. La garganta número 2 del estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini pasó a llamarse Hugo Villaverde, mientras que la número 1 lleva el nombre de Enzo Trossero. "Fue algo magnífico, muy emocionante. Aparte se dio que saqué un libro y lo fui a presentar a Independiente, donde realmente resultó una cosa muy buena", enfatizó.
Ese mismo día se viralizó un video que conmovió a los hinchas. Una familia logró recuperar y devolverle una camiseta original utilizada por Trossero en 1984, el año en que Independiente conquistó la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental. El ex defensor sorprendió al confesar que no conservaba ninguna camiseta de aquella época y no pudo contener las lágrimas al recibirla.
"Me robaron muchas camisetas, prácticamente todas o todas, porque la verdad que no tenía ninguna de Independiente y ahí se presentó el padre con el hijo, por lo que me comentó hacía más de 35 años, donde yo le había regalado la camiseta al abuelo y ahora me la trajo y realmente fue muy emocionante así que la tengo en un cuadro. Y después aparecieron otras personas donde dicen que tienen camiseta Independiente y que me la quieren donar, pero yo le comenté que esa camiseta que me había donado el hijo por intermedio de su abuelo era suficiente y que si ellos la tenían como recuerdo que se queden con la camiseta pues no hay ningún problema", expresó el "Vikingo".
Y agregó: "Un gesto muy bueno de parte de hincha Independiente diciéndome que este tipo jugó 350 partidos, salió siete veces campeón, como no tiene ninguna camiseta Independiente de su época, pero bueno también por el otro lado al recuperar ya con una es suficiente, porque voy a tener ocho o diez camisetas si en definitiva no las voy a usar más que lo tengan también como algo muy lindo".
En Independiente, Trossero construyó un vínculo eterno con los hinchas gracias a su entrega y a una carrera llena de títulos. Tuvo dos etapas en el club de Avellaneda: en la primera conquistó los Torneos Nacionales de 1977 y 1978 y la Copa Interamericana 1975; en la segunda, tras su regreso en 1981, ganó el Torneo Metropolitano 1983, la Copa Libertadores 1984 y la histórica Copa Intercontinental de ese mismo año en Japón frente a Liverpool. Su último partido con la camiseta roja fue el 6 de julio de 1985, ante Instituto de Córdoba.
Una familia roja le regaló a Enzo Trossero una camiseta que usó él mismo y nos entregaron uno de los momentos más emocionantes de la noche 🫂#TodoRojo 🔴 pic.twitter.com/hCrPoTeuVE
Trossero fue protagonista central de uno de los partidos más increíbles de la historia del fútbol argentino. El 25 de enero de 1978, en la cancha de Talleres de Córdoba, se disputó la segunda final del Torneo Nacional entre el conjunto local e Independiente. Un muy cuestionado arbitraje de Roberto Barreiro inclinó la balanza a favor del local y el punto máximo llegó a los 74 minutos, cuando convalidó un gol convertido con la mano por el delantero Bocanelli.
La decisión desató la furia de los jugadores de Independiente, que se lanzaron sobre el árbitro. En medio del caos, Barreiro expulsó a tres futbolistas en pocos segundos: Trossero, Rubén Galván y Omar Larrosa. Con apenas ocho jugadores en cancha, algunos pensaron en retirarse ante la sensación de injusticia.
Fue entonces cuando apareció la voz de Pastoriza, el entrenador, el único que mantuvo la calma en medio del descontrol. "Vayan. Sean hombres. Jueguen y ganen", les dijo. Un puñado de palabras que sacudió a un equipo que parecía perdido.
"Era un partido donde Talleres tenía un gran equipo, Independiente también, pero lamentablemente la decisión del arbitraje fue nefasta, muy mala, nos entregaron el partido. Por suerte Independiente con ocho jugadores pudo empatar sobre la hora con gol del Bocha y yo creo que fue uno de los partidos más extraordinarios, no solamente en la Argentina sino en el mundo entero, que un equipo con ocho jugadores, con toda la gente en contra, con todo el arbitraje en contra, pudo haber empatado y ganado un campeonato magnífico. Creo que realmente eso va a quedar en la historia del mundo, que un equipo como Independiente haya ganado con ocho jugadores".
Pastoriza calmó a su tropa e hizo dos cambios ofensivos que terminaron siendo decisivos: Bochini marcó el antológico gol del título y selló una de las mayores hazañas del fútbol argentino. "Esos recuerdos son imborrables. Lo que dijo el Pato fue real. Era un tipo que tenía mucha personalidad", recordó Trossero.
El "Pato" Pastoriza falleció el 2 de agosto de 2004, a los 62 años, tras sufrir un infarto. Fue una figura imprescindible en la historia del fútbol argentino, tanto por su calidad como futbolista como por su capacidad como entrenador. Más allá de lo deportivo, muchos de sus jugadores lo recordaron como una especie de segundo padre.
"Lo más importante es que nacimos los dos el 23 de mayo. Así que los dos éramos geminianos y teníamos los dos un carácter bastante fuerte. Me quería mucho y yo también lo quería mucho. Por lo tanto, cuando ocurrió esa desgracia de su partida, realmente me emocionó mucho", recordó Trossero.
Sobre Bochini, Enzo también dejó una reflexión cargada de admiración: "El Bocha fue un grande, fue algo fabuloso. Algo que verlo jugar, uno tenía admiración. Tenía un físico chico, pero que realmente jugaba de una manera extraordinaria. Tenía un liderazgo muy parecido al de Messi. Hablaba muy poco, pero era un tipo respetado. Lógicamente, al poder jugar más de 350, 380 partidos con él, fue un privilegio muy grande". Y agregó: "Que Maradona diga que su ídolo era Bochini fue algo extraordinario".
Trossero fue el último capitán de Independiente que levantó la Copa Libertadores -la séptima del club- y la Copa Intercontinental de 1984 -segunda en su historia-, dos trofeos que aún brillan en las vitrinas del "Rojo" y que todavía siguen emocionando a generaciones de hinchas.
"Levantar la Libertadores fue algo extraordinario contra el Gremio de Brasil, sobre todo cuando decían que si ellos le habían ganado a Estudiantes de La Plata el año anterior, nosotros éramos menos, pero bueno, realmente jugamos gran partido de visitante, un poco menos de local, pero le ganamos muy bien", recordó el ex defensor.
Luego llegó la gran cita en Tokio: la Intercontinental frente a Liverpool, el primer cruce entre un equipo argentino y uno inglés después de la Guerra de Malvinas. La prensa británica lo había catalogado como un duelo "extremadamente difícil" para los sudamericanos.
El conjunto inglés tenía figuras de enorme jerarquía como Phil Neal, Kenny Dalglish, Ian Rush y Craig Johnston, quien alguna vez definió a ese plantel como "los Beatles del fútbol". No era para menos: Liverpool había ganado cuatro de las últimas seis Copas de Europa y venía de consagrarse ante Roma en la final disputada en Italia.
"Esta consagración fue algo especial porque también como el partido contra Gremio, ellos decían que los equipos europeos eran muy superiores a los sudamericanos; sin embargo terminamos ganándole a Liverpool, que tenía un equipo espectacular, pero nosotros también", explicó Trossero. Y dejó una comparación que refleja cómo cambió el fútbol: "Por salir campeón nos dieron un premio de US$ 800", una cifra mínima frente a los millones que reparte hoy la FIFA.
En aquel partido le tocó marcar a Rush, máximo goleador histórico del club inglés, autor de 346 goles en 660 partidos. Fue un duelo físico permanente. "En un momento determinado me pegó una cachetada porque yo saltaba a cabecear y le golpeaba la espalda porque medía como 2 metros y no lo alcanzaba. Hasta que un momento se dio vuelta y me pegó una cachetada", recordó entre risas. El marcador central resistió hasta el final y celebró el triunfo 1-0 gracias al recordado gol de José Percudani, quien picó sutilmente la pelota con la punta de su zurda luego de la salida del arquero Bruce Grobbelaar.
Aquellas conquistas consolidaron a Trossero como una de las grandes referencias de la época más gloriosa de Independiente. Con la camiseta del club convirtió 55 goles, una cifra extraordinaria para un defensor central, y se transformó en símbolo de una década dorada.
Hoy, su figura permanece viva en Avellaneda. "En la parte de atrás de la cancha de Independiente, donde entran los autos, hay un paredón donde hay muchas historias de ex jugadores y hay una foto emblemática entre el Pato Pastoriza y Enzo Trossero pintado en el paredón...", contó. Y aunque asegura que no se la cree, admite que el cariño sigue intacto: "Yo voy bastante a Avellaneda y me pasan cosas que me sorprenden. La gente viene, me abraza, me pide un autógrafo, se quiere sacar una foto. Ya pasaron muchísimos años, pero se ve que realmente pasó de los abuelos a los hijos... creo que nos recuerdan con mucho cariño. Sobre todo que Independiente últimamente gana muy pocos títulos".
Antes de iniciar su segunda etapa en Independiente, Trossero vivió una experiencia clave en Europa. En 1979 fue transferido al Nantes de Francia, en una operación que nació casi por casualidad.
"Los dirigentes del Nantes estaban en Argentina porque habían venido a buscar al Beto Outes, que era nuestro goleador, pero me vieron jugar a mí un partido en cancha de Atlanta y cambiaron de opinión. En un primer momento Independiente no me quería vender, pero lo hablé con Julio Grondona, que era el presidente, y me respondió que si subían la oferta de US$ 200.000 a US$ 400.000 se hacía. Los franceses no tuvieron problemas y me fui para allá. Tuve mucha suerte porque salí campeón enseguida y me fue muy bien", recordó.
En el club francés fue dirigido por Jean Vincent, un entrenador con métodos poco convencionales. Durante las giras musicales por Europa, invitaba a bandas de rock a participar de entrenamientos y partidos informales. Así, el "Vikingo" compartió cancha con figuras inesperadas: Bob Marley, uno de los principales exponentes del reggae y del movimiento rastafari, y The Police, la banda británica de rock formada por el compositor principal Sting, Andy Summers y Stewart Copeland.
"Bob Marley era un jugador muy mediocre. No le pegué una patada (risas). Estaba con el hijo y con el grupo de músicos. Jugamos un picado mezclado de 20 minutos. Los que mejor jugaban eran los The Police, los ingleses, pero Marley no, no era bueno", contó.
𝗕𝗼𝗯 𝗠𝗮𝗿𝗹𝗲𝘆 🤝 𝗛𝗲𝗻𝗿𝗶 𝗠𝗶𝗰𝗵𝗲𝗹Quand la légende du reggae, décédée il y a 𝟜𝟘 ans, disputait un match à la Jonelière, le 2 juillet 1980. 🇯🇲📸 pic.twitter.com/59UXQxuzZX
Trossero es considerado uno de los grandes defensores del fútbol argentino. Con un marcado perfil ofensivo, convirtió 89 goles en 534 partidos, una cifra poco habitual para un zaguero central. Ese rendimiento lo llevó a la Selección Argentina, aunque su relación con la camiseta albiceleste quedó marcada por varias frustraciones.
En 1978 integró la preselección de 40 jugadores, pero quedó afuera antes del Mundial. En 1982 fue convocado por Menotti y viajó a España, aunque no sumó minutos porque el titular era Daniel Passarella. Cuatro años más tarde, tras ser titular en toda la Eliminatoria rumbo a México 1986, Bilardo decidió excluirlo de la lista final.
"Antes del 82 pensé que había tres jugadores que tenían que ser titulares: Julio Olarticoechea, Patricio Hernández y Enzo Trossero, porque estábamos en un momento excepcional y Menotti se quedó con los jugadores del 78. Lo respeto pero creo que no actuó bien", afirmó.
El desencuentro con Menotti fue definitivo: "Una vez quiso hablar conmigo, yo estaba con mi señora y mi cuñado, y le mandaron a decir que quería hablar. La realidad es que le dije que no me interesaba hablar con él. Así terminó la historia".
Con la llegada de Bilardo en 1983, volvió a ser considerado y tuvo un rol clave en el inicio del ciclo. "En las Eliminatorias jugué muy bien, estuve entre los de mejor rendimiento y sentía que iba a México 86", recordó. Sin embargo, la charla final cambió todo.
"Un día Carlos me citó en un bar que quedaba en Juan B. Justo y Corrientes, que ahora hay una estación de servicio. Me tuvo media hora hablando y después me limpió. Me dijo: 'Bueno, Enzo, no te voy a llevar como jugador, pero si querés te llevo como amigo o como ayudante'. Y bueno, ahí agarré el café, se lo tiré y me fui. Fue un momento difícil porque yo había jugado todas las Eliminatorias. Hasta el último partido contra Perú, que hay una foto ahí que estoy sangrando porque me rompieron todo el ojo. Fue una injusticia muy grande para mí. Pero bueno, fue así lamentablemente", contó, entre risas.
Tras quedar afuera del Mundial 86, Trossero regresó desde México, donde estaba jugando para el Toluca, y protagonizó un episodio poco recordado. River lo convocó para disputar un torneo internacional en el Monumental.
"River tenía que disputar un torneo internacional en su estadio y el presidente Hugo Santilli me llamó para que jugara para ellos. Jugué muy bien y pensé que me iba a quedar, pero el técnico, que era el Bambino Veira, me limpió", comentó. Luego llegó el llamado de Eduardo Manera para jugar en Estudiantes de La Plata, donde finalmente puso punto final a su carrera debido a una lesión en el tendón de Aquiles.
Trossero colgó los botines en 1986, mientras jugaba para Estudiantes, y rápidamente empezó a construir su camino como entrenador. A diferencia de otros ex futbolistas que se volcaron al mundo empresarial, él tenía claro su objetivo.
"Muchos jugadores se fueron para el lado de empresario y yo quería ser director técnico", recordó. En una época en la que los futbolistas se retiraban alrededor de los 32 o 33 años, el paso hacia la dirección técnica llegaba mucho antes que en la actualidad. Durante sus últimos años como jugador ya imaginaba ese futuro y lo comentaba con Ricardo Giusti, con quien compartía viajes: "Yo le decía que iba a ser entrenador y él que sería representante. Y pasó exactamente eso".
Mientras realizaba el curso de entrenador en la AFA, cuando todavía se dictaba de manera presencial y con figuras de peso como Menotti, Bilardo, Pachamé y el doctor Madero, llegó el llamado que cambiaría su carrera. Bilardo, a través de Julio Grondona, lo convocó para sumarse al cuerpo técnico de la Selección Argentina.
"Grondona me comentó que Bilardo quería hablar conmigo. Fui a su casa y me dijo: 'Pachamé y el profe sostienen que yo me equivoqué con vos en la lista de México, pero para mí no. Ahora quiero proponerte si querés venir de ayudante nuestro, pero sin hablar de aquel tema que ya pasó'", le dijo el DT campeón del mundo.
Tras pensarlo y recibir el consejo de su familia, aceptó. La experiencia se extendió durante casi tres años y lo llevó a participar como ayudante en la Copa América 1989 y en el Mundial de Italia 1990. "Para mí fue una biblia", afirmó sobre Bilardo, destacando también el aprendizaje junto a Pachamé.
Finalizada la experiencia con la Selección Argentina, llegó una propuesta inesperada desde Europa. El Sion de Suiza lo contrató como entrenador gracias a la gestión de Néstor Clausen, compañero suyo en una de las defensas más recordadas del fútbol argentino de los '80.
Su debut como técnico de clubes fue inmediato y exitoso: ganó la liga y la Copa de Suiza en la misma temporada, un doblete histórico para el club. En poco tiempo se convirtió en ídolo local y llevó a un equipo modesto a ocupar las portadas de los diarios del país.
La experiencia suiza también dejó anécdotas inolvidables. Durante una estadía en Sion, junto a Clausen y su amigo Carlos Gilios, terminó custodiando durante unos días el Rolls-Royce blanco de Maradona, que debía permanecer fuera de Italia por un conflicto fiscal.
"Nos pidieron si lo podíamos guardar una semana. Lo sacábamos a pasear y después se lo vinieron a buscar", recordó entre risas. El auto llamaba la atención de todos en la ciudad y los tres argentinos lo disfrutaban como chicos frente a una juguetería, mientras recorrían las calles suizas bajo la mirada sorprendida de los vecinos.
Como director técnico, extendió su prestigio más allá de las fronteras argentinas y se convirtió en un ídolo histórico en Guatemala tras conquistar un pentacampeonato con el club Municipal. También dirigió a la Selección de Suiza y al FC Lugano de ese país europeo.
En Municipal alcanzó un hito sin precedentes: fue el primer entrenador en ganar cinco títulos de liga consecutivos en la historia del fútbol guatemalteco. Además, se consagró campeón de la Copa UNCAF en 2004 y es considerado el técnico más exitoso en la historia del club. Por ese motivo, fue invitado a participar de los festejos por los 90 años de la institución, que se celebrarán el 17 de mayo.
"El presidente de Municipal me invitó para que viaje a Guatemala, lleve algunos libros y los firme porque hay un capítulo que habla expresamente del país. Lo increíble es que un amigo mío buscó quién era el máximo ídolo del club y aparezco yo, por haber ganado tantos campeonatos consecutivos. Es algo increíble", contó.
Otro destino clave en su carrera fue Arabia Saudita. En enero de 2010 asumió como entrenador de Al-Ittihad, donde ganó la Copa del Rey por tercera vez consecutiva. Más tarde, en Al-Shabab, conquistó en dos oportunidades la misma competencia, disputó la Champions League de Asia y obtuvo la Faisal Cup, un título que el club no ganaba desde hacía años.
Más allá del aspecto deportivo, recordó con humor su proceso de adaptación a la vida en Medio Oriente. "Una vez había un señor que nos seguía por todas partes y nosotros pensábamos que nos conocía, pero en realidad era porque a mi mujer se le veían los pies y eso les molestaba", contó. Con el tiempo, aseguró que logró acostumbrarse: "Me adapté de una manera increíble a Arabia Saudita. Una de las principales impulsoras para ir fue mi mujer".
En la Argentina, su recorrido como entrenador incluyó pasos por Huracán, Estudiantes, Colón, San Martín de Tucumán, Independiente, Talleres de Córdoba, Olimpo de Bahía Blanca y Godoy Cruz de Mendoza. Si bien no logró consagrarse campeón a nivel local, estuvo muy cerca con el "Rojo" en el Torneo Apertura 2000.
"Lamentablemente no salí campeón en la Argentina como entrenador. Salí segundo en un torneo en el que nos entregaron, pero ya está", recordó. Aquel equipo del club de Avellaneda realizó una gran campaña y finalizó subcampeón, igualado en puntos con River, detrás del Boca de Carlos Bianchi, que ese año alcanzó la triple corona con la Copa Libertadores, la Intercontinental y el Apertura.
Hoy, a sus 72 años, Trossero se mantiene alejado de la actividad profesional, aunque no del fútbol. Sigue de cerca a Independiente y lamenta que los ex jugadores históricos no tengan un rol más activo dentro del club.
"Hace ya siete u ocho años que no trabajo. No quise viajar al extranjero porque estuve mucho tiempo. Y acá en Argentina me llamaron un par de veces de Independiente, pero lo que me ofrecían no me interesaba. El rol no tenía autoridad, era simplemente un acompañamiento, y ese acompañamiento lo tengo con mis amigos", explicó. Y agregó: "Si voy a Independiente después de tantos años como jugador y entrenador, pienso que podía haber tenido otra situación".
También fue crítico con el trato hacia otras glorias del club: "Con los ex jugadores que hicieron historia con Independiente no se comportaron bien. El último fue Burruchaga. No lo dejaron trabajar".
Trossero dejó en claro que todavía siente que puede aportar desde lo futbolístico: "Me gusta el fútbol y creo que algo sé. Me gustaría estar cerca de los jugadores y hablar con la autorización del entrenador, como hace Pepé Santoro con los arqueros. Puedo hablar un poco de defensa y de mediocampo, sin faltarle el respeto al entrenador".
Su mirada sobre el torneo local va a contramano de las críticas habituales. Para él, la competencia local sigue siendo una de las más atractivas del mundo, justamente por su paridad. "Acá pueden salir campeones muchos equipos; en Europa ganan siempre los mismos", sostiene. Según su visión, en la Argentina hay entre 12 y 14 clubes con chances reales de pelear el título, algo que -afirma- no ocurre en las principales ligas europeas, dominadas por gigantes como el Real Madrid, el Paris Saint-Germain, el Bayern Múnich, el Benfica, la Juventus o el Inter. "El fútbol europeo es muy aburrido", sostuvo.
Como ejemplo, destacó la paridad del torneo local y el crecimiento de equipos que antes eran cuestionados: "Salió campeón Platense el año pasado y Riestra, que muchos decían que era un desastre, juega muy bien. El fútbol argentino es completo, distinto al resto y por eso es uno de los mejores".
Su legado volvió a quedar en evidencia con la presentación de su biografía, realizada en el estadio de Independiente y acompañada por numerosos ex compañeros y figuras del club, entre ellos Ricardo Pavoni, Daniel Bertoni, Carlos Enrique, Santoro, "Pancho" Sá, Outes, Larrosa, Percudani, Goyén, Enrique Sánchez, Rigante y Olivera, así como dirigentes y amigos personales.
"Gringo" Giusti, fiel amigo de Enzo, lo recordó con afecto y destacó el vínculo que mantuvieron durante años. "Enzo es extraordinario. Tengo un recuerdo bárbaro de él. Cuando vivía acá, yo ahora hace como 20 años vivo en Rosario, pero antes nos veíamos bastante", señaló durante el Tour del Trofeo Original de la Copa del Mundo, en un evento realizado en La Rural. Además, contó que fue invitado para participar en la presentación de un libro, aunque no pudo asistir por encontrarse en el exterior: "Me invitó para el tema del libro. No pude venir porque estaba en el exterior. Pero tengo un gran recuerdo de él".
"La historia del Vikingo" ya está disponible en las tiendas oficiales de Independiente en Avenida Mitre 470, Boyacá 470 y Alsina 1058, ofreciendo a los hinchas la posibilidad de conocer en profundidad la vida de uno de los grandes referentes del club. El legado de Trossero permanece intacto: un defensor que convirtió el carácter en bandera, la camiseta en identidad y la historia en memoria viva del fútbol argentino.
