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Vacuna contra el cáncer: avance histórico, euforia en Wall Street y las acciones de Moderna se dispararon

Vacuna contra el cáncer: avance histórico, euforia en Wall Street y las acciones de Moderna se dispararon
Dufume
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La combinación experimental con Keytruda redujo la recurrencia en pacientes con melanoma y abre la puerta al primer tratamiento oncológico basado en ARNm en llegar a fase 3. Qué mostraron los resultados, cómo funciona la vacuna personalizada y por qué el avance podría extenderse a otros tumores.

AI
  • 🧬 Vacuna personalizada de ARNm para melanoma: cada dosis se fabrica específicamente para cada paciente tras secuenciar su tumor y seleccionar hasta 34 proteínas anómalas.
  • 🔗 Se administra en combinación con Keytruda, la inmunoterapia de Merck, para potenciar la respuesta inmunitaria contra el cáncer.
  • 🎯 En fase 3, la combinación mostró una mejora en la supervivencia libre de recurrencia y señales favorables frente a la metástasis; aún faltan datos completos revisados de forma independiente.
  • 🗺️ Este avance podría ser la primera vacuna contra el cáncer basada en ARNm en superar una fase 3, abriendo la posibilidad de una plataforma de tratamiento oncológico.
  • 📈 El anuncio provocó una fuerte subida de las acciones de Moderna (y también de Merck), con optimismo sobre un nuevo crecimiento más allá de las vacunas de COVID.
  • ⏳ En materia de seguridad, el perfil fue consistente con estudios anteriores: fatiga, dolor en el lugar de inyección y escalofríos; las reacciones graves fueron comparables a Keytruda sola.
  • 🧪 En fase 2, la combinación ya había mostrado una reducción de riesgo de recurrencia o muerte de casi la mitad tras cinco años.
  • 🧬 Cómo funciona: se secuencia el tumor, identifica mutaciones y, mediante un algoritmo, elige hasta 34 proteínas que podrían activar una respuesta inmunitaria; el ARNm codifica estas instrucciones para enseñar al sistema inmunitario a atacar el tumor.
  • 🌍 Potencial para otros tumores: ya se estudia en cáncer de pulmón de células no pequeñas, riñón, vejiga y otras enfermedades oncológicas, ampliando el mercado potencial si la plataforma demuestra más éxitos.
  • 💰 Desafíos de producción: cada vacuna personalizada requiere analizar el tumor y puede tardar unas seis semanas para producirse, lo que plantea costos y escalabilidad.
  • 🎙️ Citas clave: Stephen Hoge (Moderna) y Karen Knudsen (Instituto Parker) destacan que esto representa la “próxima frontera” de la inmunoterapia, aunque se necesita seguimiento a largo plazo.

Una vacuna personalizada contra el cáncer desarrollada con tecnología de ARN mensajero (ARNm) logró un avance prometedor en un ensayo clínico de fase 3 con pacientes con melanoma. El tratamiento experimental, creado por Moderna y Merck, mostró una reducción en la recurrencia de la enfermedad cuando se combinó con la inmunoterapia Keytruda, según informaron las compañías.

El medicamento, denominado intismeran autogene, fue diseñado para tratar el melanoma, una de las formas más agresivas de cáncer de piel. El resultado cobra especial relevancia porque, de confirmarse, se trataría del primer tratamiento contra el cáncer basado en ARNm en superar con éxito una fase 3, paso decisivo antes de una eventual aprobación regulatoria.

"Era una idea hace 10 años, todavía era un sueño hace tres o cuatro años, y ahora se siente como una realidad", afirmó Stephen Hoge, presidente de Moderna. El avance podría abrir el camino para que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) evalúe una plataforma que podría convertirse en el primer tratamiento oncológico basado en ARNm.

El ensayo incluyó a 1.137 pacientes con melanoma resecado, es decir, personas a las que se les había extirpado completamente el tumor mediante cirugía. Según las compañías, la combinación de intismeran con Keytruda alcanzó el objetivo principal del estudio al mejorar la supervivencia libre de recurrencia y también mostró resultados favorables frente a la metástasis. Sin embargo, todavía no fueron difundidos los datos completos, que deberán presentarse y someterse a revisión independiente.

A diferencia de una vacuna uniforme para todos los pacientes, cada dosis de intismeran se fabrica de manera personalizada. Primero se secuencia genéticamente el tumor y se lo compara con células sanas para detectar las mutaciones exclusivas del cáncer. Luego, un algoritmo selecciona hasta 34 proteínas anormales con mayor capacidad potencial para desencadenar una respuesta inmunitaria.

Esas instrucciones se codifican en una vacuna de ARNm que busca enseñar al sistema inmunitario a reconocer las características específicas del tumor y atacarlo. El tratamiento se combina con Keytruda, una inmunoterapia de Merck que ayuda a liberar un "freno" que utiliza el cáncer para limitar la respuesta de defensa del organismo y permite que las células inmunitarias actúen con mayor eficacia.

"Esto representa la próxima frontera de la inmunoterapia contra el cáncer", sostuvo Karen Knudsen, directora ejecutiva del Instituto Parker para la Inmunoterapia del Cáncer. La especialista advirtió, no obstante, que será necesario un seguimiento más prolongado para confirmar si la protección contra la recurrencia se mantiene en el tiempo.

Los resultados de fase 3 refuerzan las señales observadas en estudios previos. En un ensayo de fase 2 con pacientes con melanoma resecado, la combinación de la vacuna personalizada y Keytruda había logrado reducir casi a la mitad el riesgo de recurrencia o muerte después de cinco años, en comparación con quienes recibieron únicamente Keytruda.

En materia de seguridad, Moderna y Merck señalaron que el perfil de la combinación se mantuvo consistente con estudios anteriores. Entre los efectos secundarios asociados con intismeran se registraron principalmente fatiga, dolor en el lugar de la inyección y escalofríos. Las compañías indicaron además que las reacciones graves fueron comparables a las observadas entre pacientes tratados solo con Keytruda.

El impacto de este avance podría extenderse a otros tumores. La tecnología de vacunas personalizadas de ARNm ya se está estudiando para cáncer de pulmón, cáncer de riñón, cáncer de vejiga y otras enfermedades oncológicas, por lo que un eventual éxito regulatorio en melanoma podría consolidar una nueva plataforma terapéutica.

Moderna y Merck llevan más de una década invirtiendo en este campo. De hecho, Hoge señaló que gran parte de la investigación que luego permitió desarrollar con rapidez las vacunas de ARNm contra el coronavirus nació originalmente de los trabajos en oncología. "En muchos sentidos, las vacunas contra la COVID-19 dependieron de nuestras inversiones y estrategia en oncología para poder existir", afirmó. Y agregó: "Esto es como volver a casa y ver que toda esa inversión en la tecnología de ARN mensajero realmente cumple su propósito original". Moderna todavía no informó cuándo solicitará la aprobación de la FDA, aunque Hoge aseguró que avanzarán "lo más rápido posible".

Sí, con este dato conviene que el bloque financiero tenga más impacto y números concretos, porque el movimiento de Moderna es extraordinario. Lo reformularía así:

El resultado del ensayo provocó una reacción explosiva en Wall Street. Las acciones de Moderna (MRNA) llegaron a subir más de 100% durante las primeras operaciones previas a la apertura y luego moderaron el avance a alrededor del 95%, un movimiento que anticipaba una de las mejores jornadas bursátiles de la historia de la biotecnológica. El mercado interpreta el éxito de la fase 3 como una señal de que la tecnología de ARNm podría darle a la compañía una segunda gran etapa de crecimiento después del boom de las vacunas contra el Covid-19.

La recuperación de Moderna ya venía siendo contundente: sus acciones habían tocado un piso de US$29,81 el 2 de enero de 2026 y, con el salto posterior al anuncio, llegaron a acumular una recuperación cercana al 300% desde aquel mínimo. Wall Street esperaba especialmente estos resultados porque el mercado considera que la vacuna contra el melanoma puede convertirse en una prueba decisiva para una plataforma con potencial de extenderse a otros tumores. Moderna y Merck ya estudian la tecnología en cáncer de pulmón de células no pequeñas y cáncer de vejiga, entre otras indicaciones, lo que amplía considerablemente el mercado potencial si los próximos ensayos también resultan exitosos.

Para Merck, cuyas acciones también reaccionaron al alza, el avance tiene otra dimensión estratégica: la compañía necesita construir nuevas fuentes de crecimiento ante la futura pérdida de exclusividad de Keytruda, su medicamento estrella. La combinación con una vacuna personalizada podría prolongar el valor comercial de esa franquicia y abrir un nuevo negocio en oncología. Sin embargo, todavía quedan interrogantes financieros importantes, especialmente cuánto costará producir cada tratamiento personalizado y si será posible fabricarlo a gran escala, ya que actualmente cada vacuna requiere analizar el tumor de cada paciente y demora aproximadamente seis semanas en producirse.

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