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Israel: Eisenkot se alía con los partidos árabes financiados por Qatar para intentar desplazar a Netanyahu

Israel: Eisenkot se alía con los partidos árabes financiados por Qatar para intentar desplazar a Netanyahu
Dufume
internacionales

El opositor Gadi Eisenkot recibió el respaldo de 67 diputados, aunque los apoyos árabes y los vetos internos complican su llegada al poder.

AI
  • 🗳️ Tras las consultas, Eisenkot tiene 67 recomendaciones para formar gobierno frente a 46 para Netanyahu, pero eso no garantiza una mayoría.
  • 🤝 Parte clave del apoyo de Eisenkot proviene de las formaciones árabes (Lista Conjunta y Ra'am), que suman 19 escaños.
  • ⚖️ Aun con esas recomendaciones, Eisenkot no tiene un acuerdo claro para coalición con los árabes y debe evitar comprometer a otros socios.
  • 🏛️ Netanyahu mantiene el liderazgo del Likud y un bloque de 53 escaños (27 Likud + 26 aliados); sigue en funciones.
  • 🗓️ Herzog anunciará el domingo 8 de noviembre a quién encomienda la primera oportunidad de formar el Ejecutivo.
  • 🗳️ Siete parlamentarios no respaldaron a ninguno de los dos candidatos.
  • 🧩 El bloque opositor de Eisenkot (cuatro formaciones judías) tiene 48 escaños y necesita 61 para la mayoría, por lo que debe negociar con otros espacios.
  • 🧱 Existen vetos mutuos y tensiones internas entre los bloques que pueden dificultar una coalición estable.
  • 🔍 Las diferencias clave incluyen servicio militar para ultraortodoxos, participación de los partidos árabes y distribución de cargos en el próximo Ejecutivo.
  • 🕒 Hay 28 días para negociar la coalición (con posible extensión de 14 días); si no hay acuerdo, pueden designar a otro parlamentario y, si fracasan las negociaciones, podría haber bloqueo político.
  • 🏛️ La nueva Knéset debe constituirse el 10 de noviembre; Netanyahu seguirá al frente del Gobierno en funciones hasta entonces.
  • 🧭 La diferencia entre los 53 escaños del bloque de Netanyahu y las 46 recomendaciones se explica en gran parte por UTJ (7 escaños) que no respaldó a nadie.

La disputa por el futuro político de Israel entró en una etapa decisiva después de que el presidente Isaac Herzog concluyera las consultas con los partidos que integrarán la nueva Knéset. El opositor Gadi Eisenkot consiguió 67 recomendaciones parlamentarias para intentar formar Gobierno, frente a las 46 que respaldaron al actual primer ministro, Benjamin Netanyahu. Sin embargo, la ventaja numérica todavía no se traduce en una mayoría política capaz de garantizar un nuevo Ejecutivo.

El resultado dejó una particularidad que condiciona las aspiraciones de Eisenkot: buena parte de su ventaja proviene del respaldo de las formaciones árabes, que buscan impedir la continuidad de Netanyahu en el poder. Aunque el dirigente opositor todavía no tiene un acuerdo para compartir Gobierno con ellas, sus recomendaciones fueron determinantes para superar al actual primer ministro en las consultas presidenciales.

Por su parte, Netanyahu conserva el liderazgo del Likud, la fuerza individual más votada en las elecciones del 27 de octubre, y continúa al frente del Gobierno en funciones mientras avanzan las negociaciones. Herzog anunciará el domingo 8 de noviembre a quién le encomienda la primera oportunidad de formar el próximo Ejecutivo.

Las consultas presidenciales concluyeron con 67 diputados recomendando a Eisenkot y 46 respaldando a Netanyahu, mientras que otros siete parlamentarios decidieron no apoyar a ninguno de los dos candidatos.

El resultado representa una ventaja de 21 recomendaciones para el antiguo jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel. Sin embargo, alcanzar ese número no significa que Eisenkot tenga garantizados los votos necesarios para una investidura ni que todas las formaciones que lo respaldaron estén dispuestas a integrar su Gobierno.

Una parte determinante de esos apoyos llegó de los partidos árabes, que sumaron 19 escaños en las elecciones. Tanto la Lista Conjunta como Ra'am recomendaron a Eisenkot ante Herzog, en una decisión que busca impedir la continuidad de Netanyahu en el poder.

El problema es que el propio dirigente de Yashar ha descartado hasta ahora formar una coalición con esas agrupaciones. Por lo tanto, deberá encontrar una fórmula parlamentaria que le permita aprovechar sus recomendaciones sin comprometer los acuerdos con los demás partidos de su espacio.

De esta manera, Netanyahu enfrenta dificultades para recuperar los apoyos de todos sus antiguos aliados, aunque mantiene una base parlamentaria de 53 escaños y continúa ejerciendo como primer ministro hasta que se constituya un nuevo Ejecutivo.

Uno de los principales problemas para Eisenkot es que su bloque opositor tampoco cuenta con una estrategia común para conformar una coalición de Gobierno.

Las cuatro formaciones judías que integran su alianza consiguieron 48 escaños en las elecciones. Para alcanzar los 61 necesarios, el dirigente necesita negociar con otros espacios parlamentarios y resolver las diferencias entre sus potenciales socios.

El respaldo de las formaciones árabes le permitió superar ese umbral en las recomendaciones presidenciales, pero no resolvió el problema de fondo. Eisenkot todavía debe demostrar que puede construir una mayoría que funcione más allá de la votación inicial.

El propio Herzog reconoció las dificultades durante su comparecencia del jueves. El presidente advirtió sobre la existencia de vetos mutuos entre los bloques y también dentro de cada espacio político, una situación que impide determinar con claridad quién tiene mayores posibilidades de formar un Gobierno estable.

Las diferencias sobre el servicio militar obligatorio para los ultraortodoxos, la participación de los partidos árabes y la distribución de responsabilidades dentro del próximo Ejecutivo serán determinantes durante las negociaciones.

El presidente israelí tiene previsto comunicar su decisión el domingo 8 de noviembre, después de mantener conversaciones adicionales con los dirigentes políticos para evaluar las posibilidades reales de cada candidato.

La legislación israelí no establece que el mandatario deba elegir automáticamente al dirigente que haya recibido más recomendaciones. Su responsabilidad es designar al parlamentario que considere con mayores posibilidades de conseguir una mayoría en la Knéset.

Una vez recibido el encargo, el candidato tendrá inicialmente 28 días para negociar una coalición, con la posibilidad de solicitar una extensión de otros 14 días.

Si no consigue reunir los apoyos necesarios, el procedimiento contempla nuevas instancias para intentar designar a otro parlamentario. En caso de que las negociaciones fracasen, Israel podría volver a enfrentarse a un escenario de bloqueo político.

La nueva Knéset tiene previsto constituirse el martes 10 de noviembre. Mientras tanto, Netanyahu continuará al frente del Gobierno en funciones.

Así, aunque Eisenkot consiguió una ventaja considerable en las consultas presidenciales, todavía debe resolver las contradicciones de su propio espacio y convertir las recomendaciones recibidas en acuerdos parlamentarios concretos. Netanyahu conserva el liderazgo del Likud y una base de 53 diputados, mientras su principal rival depende de una alianza opositora que todavía no consiguió demostrar que puede gobernar unida.

La oposición consiguió reunir más recomendaciones que Netanyahu, pero todavía debe explicar cómo pretende transformar el respaldo de los partidos árabes en una mayoría parlamentaria efectiva.

A pesar de las dificultades para alcanzar una mayoría, Netanyahu sigue siendo el dirigente de la fuerza política individual más votada en las elecciones del 27 de octubre. El Likud obtuvo 27 escaños en la nueva Knéset, mientras que sus aliados religiosos y nacionalistas consiguieron otros 26, alcanzando un total de 53 parlamentarios.

La diferencia entre los 53 escaños de su bloque y las 46 recomendaciones recibidas durante las consultas se explica principalmente por la decisión de Judaísmo Unido de la Torá, una formación ultraortodoxa que cuenta con siete diputados y que optó por no recomendar a ningún candidato.

La ruptura está relacionada con las diferencias sobre la legislación que regula las exenciones del servicio militar para los estudiantes ultraortodoxos. La cuestión generó fuertes tensiones durante el anterior Gobierno y continúa siendo uno de los principales obstáculos para reconstruir los acuerdos parlamentarios.

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