Súper Niño: ¿puede complicar las vacaciones de verano en la Costa Atlántica?

No existen pronósticos tan a largo plazo, pero el evento climático ya se catalogó como "muy fuerte".El fenómeno genera más precipitaciones, con lo cual la temporada estival será más lluviosa.Qué va a pasar en Brasil y el pedido de "emergencia preventiva" en Mar del Plata.
- 🌍 El fenómeno El Niño, y especialmente el Súper Niño, podría ser muy intenso y aumentar el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos hasta 2027.
- 🌬️ En la Costa Atlántica pueden coincidir vientos intensos, oleaje, lluvias abundantes, mareas altas y sudestadas, aumentando el riesgo de inundaciones y erosión.
- 🧭 Aunque El Niño favorece más precipitaciones, no garantiza tormentas o inundaciones; el impacto depende de la región y de la época.
- 💧 Se prevé un verano más lluvioso en Argentina, con lluvias más probables en el centro-este y posibles anegamientos en el noreste y litoral.
- 📈 El NOAA proyecta un 81% de probabilidad de que entre oct-dic el fenómeno alcance fuerte a muy fuerte, con mayor influencia en la cuenca del Plata.
- 🛡️ En Mar del Plata se propuso declarar una emergencia climática preventiva por 180 días para activar medidas de limpieza, monitoreo y obras en zonas vulnerables.
- 🏖️ La temporada turística está condicionada por el clima: un mal verano podría afectar hotelería, gastronomía y comercio, incluso con balnearios preparados.
- ⚠️ El Niño no permite predecir con exactitud cuándo habrá inundaciones o cuánto subirá el mar; la gestión se basa en escenarios y probabilidades.
- 🗺️ La mayor vigilancia debe centrarse en episodios extremos que combinen viento, oleaje, lluvias y mareas, para evitar daños mayores.
- 🌊 Brasil también se ve afectado y podría competir por turistas si el sur brasileño experimenta lluvias intensas; cambios en el turismo podrían moverse entre Brasil y la Costa Argentina.
- 📅 Aún es temprano para definir enero y febrero en la costa argentina; la clave está en la gestión del riesgo y en estar preparados.
La Costa Atlántica suele generar incertidumbre a la hora de anticiparse a concretar las reservas del verano. La causa es la “desconfianza” en el clima, que lleva incluso a que muchos turistas decidan sus vacaciones sólo unos días antes según el pronóstico. Pero a esta incógnita habitual se le suma este año el Súper Niño, un fenómeno que ya está demostrando lo que los especialistas anticiparon: que podría ser particularmente intenso.
La Organización Meteorológica Mundial confirmó que El Niño alcanzará una intensidad "muy fuerte" y que aumentará el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos hasta 2027. El calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial ya modifica los patrones de lluvias y temperaturas en buena parte del planeta, y la Argentina no queda al margen de esa dinámica. Las inundaciones en el Litoral son una muestra.
¿Qué se estima en cuanto a lluvias, cielos y vientos en la temporada de playa argentina?
El meteorólogo Mauricio Saldívar explica Clarín que El Niño "es un fenómeno de escala global que modifica los patrones de circulación atmosférica" y que, en la región, "puede favorecer determinadas condiciones de precipitación y temperatura".
Aclara que sus efectos sobre la Costa Atlántica "dependen también de otros factores meteorológicos y oceánicos", por lo que no alcanza con mirar solo la intensidad del evento en sí.
Saldívar pide evitar una asociación directa entre un El Niño muy fuerte (el Super Niño) y una mayor frecuencia de tormentas, lluvias abundantes y vientos fuertes en primavera y verano. Aunque en el país este fenómeno suele favorecer mayores precipitaciones y temperaturas por encima de lo normal, insiste, "la respuesta varía según la región y la época del año".
Para la Costa, puntúa, el mayor riesgo pasa por la coincidencia de factores en un mismo episodio: vientos intensos, oleaje, lluvias abundantes, mareas astronómicas y, eventualmente, una sudestada. Cuando se combinan, pueden producirse subas temporarias del nivel del agua, erosión de playas, daños en infraestructura y anegamientos. "Estos eventos pueden ocurrir aún sin El Niño", marca.
El especialista detalla que en las ciudades de la Costa no se debería interpretar un Super Niño, por ejemplo, como una predicción de inundación. "El Niño aumenta o modifica determinadas probabilidades climáticas, pero no permite anticipar por sí solo cuándo habrá una sudestada, una inundación, cuánto subirá el mar o qué playa sufrirá erosión", señala.
En gestión del riesgo se trabaja con escenarios, y el que merece especial atención es el de esos eventos extremos coincidentes que enumeró más arriba.
Una tormenta intensa con vientos persistentes del sudeste puede generar una elevación temporal del nivel del mar. Si coincide con una pleamar (cuando el nivel del agua alcanza su mayor altura) y con una costa ya erosionada, "el impacto puede ser considerablemente mayor", advierte Saldívar.
Por eso, justifica "elevar la vigilancia durante la temporada".
“Sabemos que el comportamiento de la atmósfera está relacionado con muchas variables y una de ellas es la corriente del Niño o, por el contrario, la de la Niña”, explica a Clarín el meteorólogo Marcelo Madelón. Y agrega una definición que sirve para bajar la ansiedad: cada vez que aparece El Niño, “tenemos más precipitaciones”, por lo que, en consecuencia, sí estima "un verano más lluvioso”.
La frase clave es esa. Más lluvioso no significa necesariamente un verano sin playa. Madelón lo aclara: “Esto no significa que haya momentos en los cuales no se pueda disfrutar en la Costa Argentina de días cálidos y soleados”. La diferencia estaría en la cantidad total de lluvias, que podría ubicarse por encima de lo habitual.
Respecto del impacto en los meses cálidos en Argentina, dice que, principalmente en verano, ese tipo de lluvias suele producir inundaciones del centro hacia el este del país, y "con la posibilidad de que este Súper Niño derive en anegamientos incluso más profundos que en episodios anteriores".
Ubica el foco de mayor sensibilidad en el Noreste, el Litoral y el este de la región pampeana, con Misiones, Corrientes, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires como las provincias más expuestas. Ese mapa incluye a la franja costera bonaerense, aunque con una señal menos marcada que en el Litoral, y proyecta que el fenómeno se intensificará justo en la temporada alta de la Costa.
Más allá del nombre, los escenarios climáticos pronostican un El Niño marcadamente potente este año.
A comienzos de julio, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) estimó un 81% de probabilidades de que, entre octubre y diciembre, el fenómeno alcance una categoría de "fuerte" a "muy fuerte". Pero El Niño no afecta por igual a todo el país. Su mayor influencia se concentra en el centro-este, en la Cuenca del Plata entre los ríos Paraná y Uruguay.
El fenómeno ya impacta en las cuencas de los ríos Iguazú y Uruguay, con crecidas registradas desde hace semanas.
Hace unas semanas, los martilleros marplatenses dieron a conocer los precios sugeridos de los alquileres, con un aumento inferior a la inflación, del 25%. Cuando se los consulta sobre un determinado período de vacaciones o un fin de semana largo, suelen terminar sus consideraciones con una frase que lo dice todo: "Siempre, claro, que el tiempo acompañe". Es que aquí, como en el resto de las localidades de la Costa Atlántica, la afluencia turística está íntimamente relacionada con las condiciones climáticas.
Pero este año, la preocupación de los operadores se tradujo formalmente en un proyecto de ordenanza para declarar la emergencia climática preventiva por 180 días en el partido de General Pueyrredón ante la llegada del fenómeno El Niño. Vilma Baragiola, de la UCR, se apoyó en los informes del Servicio Meteorológico Nacional y el INTA que prevén justamente lluvias superiores a lo normal para la primavera y el próximo verano.
La medida busca facultar al Ejecutivo municipal a adoptar acciones administrativas, presupuestarias y operativas inmediatas. Esto incluye acelerar obras de limpieza, mantenimiento y monitoreo en zonas vulnerables, articulando el trabajo entre Defensa Civil, Bomberos, fuerzas de seguridad y organismos de salud para mitigar posibles daños en viviendas, comercios e infraestructura urbana.
La iniciativa es determinante para Mar del Plata, cuya afluencia turística y actividad económica durante la temporada alta dependen fuertemente de las condiciones meteorológicas favorables. Un clima adverso y sin la infraestructura preparada no solo ahuyenta a los visitantes, sino que genera anegamientos y complicaciones operativas que afectan de forma directa a la hotelería, la gastronomía y al comercio local.
Además del impacto directo que el clima tiene sobre la llegada de visitantes, en Mar del Plata crece la preocupación por los destrozos materiales y la erosión que El Niño puede causar en la costa antes del verano.
Nelson Díaz Aguirre, presidente de la Cámara Empresaria de Balnearios (CEBRA), advirtió sobre la vulnerabilidad de las playas tras la fuerte ciclogénesis de mayo, que dejó importantes pérdidas de arena y estructuras dañadas.
Ante la previsión de precipitaciones superiores a lo normal, los concesionarios avanzan a contrarreloj en el armado de los balnearios para diciembre, implementando estrategias de contingencia, como generar reservas de arena mediante la formación de médanos para mitigar nuevos temporales y resguardar la infraestructura frente al mar.
La pregunta importa también desde el punto de vista turístico. Brasil compite cada verano con la Costa Argentina por una parte de los viajeros que buscan temperaturas cálidas y vacaciones frente al mar. Si el comportamiento del clima cambia en ambos destinos, el factor meteorológico puede entrar en la decisión de dónde pasar el verano.
El principal riesgo en esa zona son las inundaciones. A diferencia del episodio de El Niño de 2023, cuando el sur brasileño arrancaba con un fuerte déficit hídrico, este nuevo ciclo comienza con la humedad ya elevada, lo que agrava el escenario. Las cuencas de los ríos Caí, Taquari, Uruguay y Sinos, en Río Grande do Sul, ya muestran niveles de agua altos y anegamientos puntuales.
Ese dato es importante para la Argentina, porque buena parte de las lluvias que caen sobre el sur de Brasil drenan en la cuenca del Plata a través del río Uruguay, la misma vía fluvial que limita con Misiones y Corrientes, por lo que los especialistas siguen de cerca su evolución.
Los medios especializados de Brasil coinciden en que hay que esperar hasta finales de octubre para "tener una idea más clara de cómo será el resto de la temporada de lluvias" en el noreste de ese país.
Desde que comienza un El Niño intenso, ya se sabe que existe un patrón clásico: sequía en el Noreste e inundaciones en el Sur. Pero esto también dependerá, en el caso del Noreste, del Atlántico. Donde hay mucha incertidumbre es en relación con el este (la costa) hasta el interior", publica marcozero.org.
"El problema en el noreste no se limita a la escasez de lluvias. De hecho, la región semiárida del noreste registra un volumen de precipitaciones superior al de muchas otras regiones semiáridas. El problema radica en la evaporación, debido a las altas temperaturas", detallan.
En materia turística, Brasil viene de consolidarse como alternativa cada vez más elegida por los argentinos, sobre todo el Noreste, con Porto de Galinhas, Maragogi y Maceió ganando terreno frente a los clásicos Río de Janeiro o Florianópolis. Un verano más lluvioso en el sur brasileño podría reordenar parte de esa demanda hacia otras regiones del país vecino o de regreso a la Costa Atlántica.
Más allá de los matices entre los especialistas, hay un punto en el que todos coinciden, y es que todavía es prematuro anticipar cómo será enero o febrero en Mar del Plata, Pinamar o Villa Gesell. La gestión del riesgo, más que la etiqueta "Súper Niño", como describió Saldívar, será la que determine el verdadero impacto del fenómeno en el verano de la Costa.
Colaboró: Guillermo Villarreal (Corresponsal en Mar del Plata)
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