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Milei, Macri, Bullrich y la fragmentación del centroderecha; el péndulo Kicillof

Milei, Macri, Bullrich y la fragmentación del centroderecha; el péndulo Kicillof
Dufume
opinion

Macri tiene en sus manos la llave para que Diputados interpele a Adorni.El peronismo ha decidido no intervenir demasiado en los errores del Gobierno.

El Gobierno se aferra a los logros -baja de la inflación, equilibrio fiscal, relación con Trump- y los contrasta con lo que ocurría en épocas anteriores para exhibir el éxito de su gestión. Debe admitir que alcanzarlos le dio un rédito importante, pero también le generó una deuda social con reclamos cada vez más ruidosos y masivos. El universitario, al incumplir una ley, por ejemplo, ha sido la demostración de un estado de ánimo más extendido. Milei declara comprender la magnitud del sacrificio de la sociedad ante el ajuste pero la demostración de empatía no es lo que mejor le sale.

La transición sistémica que propone la actual gestión libertaria necesita tiempo y poder político.

Entrado ya el tercer año de gobierno, el recurso de culpar al anterior para excusarse por las angustias del presente es una coartada que ya no le es eficaz. Está estudiado: lo que antes se justificaba con cualquier argumento, aun con groserías de viva voz, ahora fastidia mucho. Como además ha comenzado a correr el reloj electoral, se añade la influencia de ese factor a las dificultades evidentes por las que atraviesa el Gobierno.

En síntesis, hasta las elecciones de octubre del año próximo queda relativamente poco tiempo y ese tiempo estará impregnado de aprestos y campaña electoral.

El poder político está atravesado por conflictos internos irresueltos, y de sospechas de cuentas opacas del jefe de Gabinete, a cuya suerte se ha atado Milei. Al clásico enfrentamiento entre Karina Milei y los primos Menem, por un lado, y Santiago Caputo, por el otro, se ha sumado Patricia Bullrich, cuyas ambiciones políticas no descansan. Esa tensión interna no puede ser disimulada por los infantiles apoyos de los ministros, escritos por disciplina y pensados para que los lea un solo destinatario, ni por los ataques cada vez más insólitos y peligrosos al periodismo. Necesita una muñeca política que ordene ese escenario.

La sangría que ha sufrido el Gobierno por el caso Adorni ha contribuido al derrumbe de su imagen, fenómeno que es extensivo a gobernadores que, por necesidad u oportunismo, han exhibido una conducta ubicua y ahora tienen que remar para tratar de revertir la situación.

El asesor Caputo apareció en Washington para mostrarse más aquí que allá y enviar mensajes domésticos a sus enemigos.

Esto ocurre cuando las placas tectónicas del centroderecha están en tensión y provocan temblores. Mauricio Macri ha vuelto al ruedo con energías renovadas y con advertencias a Milei. ¿Es el prólogo de su lanzamiento como candidato o, como dice el oficialismo, una presión para que se le reconozca al PRO el derecho a conservar la Ciudad?

En todo caso, es un llamado de atención serio a Milei: el ex Presidente puede convertirse en el receptáculo de una parte del malestar del centro derecha.

Otro detalle no menor: Macri tiene en sus manos la llave para que la Cámara de Diputados interpele a Adorni. El ex presidente sería partidario de la moción de censura al jefe de Gabinete, mecanismo contemplado en la Constitución, pero quiere evitar que el bloque de 12 diputados termine fracturándose. Ritondo, otro lesionado por los libertarios porque no le cumplieron la promesa de elegirlo al frente de la Comisión de Inteligencia en el Congreso, ha pedido un poco más de tiempo. Esta semana, el tema volvería al recinto.

Además de Macri, hay otros actores con ganas de jugar. Bullrich ya se ha distinguido en la manada y su conducta política histórica debe ser estudiada con atención. Por ahora mantiene una nebulosa sobre sus planes futuros: ¿candidata porteña o a la Casa Rosada? La senadora también tiene que considerarlo seriamente porque el salto con garrocha tiene también sus costos y la sociedad puede penalizarlo.

El rival de este conglomerado -en el que los radicales buscan distinguirse y planean un debate interno el 29 de este mes- es el peronismo que no tendrá un candidato que sintetice el amplio espectro de este movimiento. Las PASO, que el Gobierno quiere eliminar pero no le alcanzan los votos en el Congreso, podría ser el ordenador de un espacio en el que el kirchnerismo está perdiendo influencia.

Axel Kicillof es el mejor ubicado en la grilla y, a la vez, es el que mejor representa hoy el péndulo en la política argentina. Es una desventaja porque se adapta como un guante a las necesidades de contraste extremo con Milei. El gobernador bonaerense se da cuenta de esa funcionalidad pero no puede -ni quiere- transformarse en lo que no es. Está distanciado de Cristina pero atento a sus gestos, sobre todo a los guiños que la ex presidente le hace a Sergio Uñac, el sanjuanino que quiere probarse en las ligas mayores.

¿Puede Kicillof sustraerse de los prejuicios y susceptibilidades de su corriente? Es decir, romper su ensimismamiento y abrirse a nuevas ideas sobre las necesidades argentinas. Es uno de sus mayores desafíos. Y se duda de que se anime a enfrentarlo.

El peronismo ha decidido no interferir demasiado en lo que considera errores políticos consecutivos del Gobierno. La permanencia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete es, para los justicialistas, un ejemplo de que Milei no cambiará y eso, paradójicamente, los alegra porque creen que les abre una ventana de oportunidad. Los 40 puntos de la primera vuelta electoral no son una colina inexpugnable: Sergio Massa casi llega en 2023.

Esta actitud “contemplativa” del peronismo se extenderá hasta que termine el Mundial de Estados Unidos. Después, aseguran, comenzará a moverse.

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