Karina llamó a Macri, Máximo a Kicillof y apareció Hadad. Nada raro: volvió la política

En un país normal, el que ordena a la tropa es el Presidente. Pero no somos un país normal y Milei no está para eso
- 🧭 Contexto y protagonistas: Sturzenegger es visto como un personaje dogmático-ingenuo que se autoproclama custodio de la pureza liberal; su relación con Milei genera tensiones, y otros lo cargan por fijar líneas que complican la política.
- 📜 Propuesta y Ley de Tierras: el proyecto vinculado a Sturzenegger estuvo tres meses frenado por Adorni; dependía de que Milei soltara la mano; la discusión llega en un momento de ola nacionalista que traspola beneficios para extranjeros a traición a las Malvinas; el Gobierno emite un decreto contra extranjeros que hablan mal del país.
- ⚖️ Límites reales y coherencia: se mantiene un límite del 25% para la compra de tierras por extranjeros (frente al 15% anterior); se comparan enfoques en Brasil, Uruguay, Chile y Paraguay; el debate cuestiona si la apertura a extranjeros favorece empleo y crecimiento o vulnera la soberanía.
- 💬 Comunicación y relato: la batalla cultural no estuvo bien sostenida; faltó un vocero de Milei y una red digital fuerte; el canciller Quirno defendió públicamente la postura, pero la narrativa dejó dudas sobre coherencia y eficacia.
- 🔄 Autocrítica y coordinación: en la Mesa Política hubo reconocimiento de la falta de coordinación entre Bullrich, Karina y Santilli; Milei no ejerce un mando claro; se reabren los diálogos, pero persisten tensiones sobre leyes y alianzas, incluida la discusión de las Paso.
- 🗳️ Paso y estrategia electoral: el tema de las Paso es relevante para el peronismo; Massa convoca y afirma avances con la ley, pero solo dialoga con tres gobernadores; acuerdan mantener las Paso para evitar capitalizar la derrota.
- 🧩 Hadad y la escena política: Daniel Hadad, dueño de Infobae, reaparece organizando un acto y mostrando una película sobre San Martín y Sarmiento con IA; dice no ser candidato; Milei dice que no le interesa; participan Macri, La Cámpora, gobernadores y jueces; Borinsky se desplaza para acercarse a una eventual Corte.
No es para defender a Sturzenegger pero esta vez no tuvo nada que ver. El tipo es como es: mitad dogmático, que es la parte que lo conecta con Milei, y mitad ingenuo, que es lo que lo desconecta con la política. Se ha comprado el papel de custodio de la pureza liberal. Arregla directo con Milei y puentea a todo el mundo y todo el mundo lo odia por eso y porque no mide las consecuencias de lo que hace y mete al Gobierno en callejones sin salida como con la pelea contra los prácticos de ríos. Pero acá, con la ley de Tierras, nada. Los que metieron la pata hasta el cuadril fueron otros, que ahora quieren arreglarla fácil tirándole el fardo.
El de Sturzenegger era un buen proyecto que estuvo tres meses frenado por culpa de Adorni. A la espera de que Milei le soltara la mano a Adorni. Eso ya es historia, pero aún paga las consecuencias. El proyecto entró al Senado en el peor momento, cuando la ola nacionalista que nos envolvió después del Mundial convirtió cualquier beneficio a los extranjeros en traición a las Malvinas. La Patria no se Vende, compañeros. Lo curioso es que el mismo Gobierno que proponía aumentar la cantidad de tierras que pueden comprar los extranjeros sacó un decreto para perseguir a los extranjeros que hablan mal de nuestro país. A eso se llama coherencia.
La comunicación sobre el proyecto también fue pésima. ¿Dónde estaba el vocero de Milei y dónde la tropa digital de Santiago Caputo para defender las acusaciones de antipatrias? El Gobierno perdió por abandono esa batalla cultural y la perdió hasta en su propia base de votantes. No apareció nadie para argumentar. Mejor dicho, apareció uno que ahora aparece seguido, sin que lo llamen y que busca, sobre todo, quedar bien con Milei. Es el canciller Pablo Quirno, que viene de una familia de dinero, estudió en colegios caros y habla un correcto inglés. Una de esas personas que se siente superior. Lean esto breve de una nota con Eduardo Feinmann.
-Feinmann: ¿No le están entregando a los extranjeros nuestra tierra, nuestro territorio, nuestra soberanía?
-Quirno: No, para nada. Los extranjeros que vienen a trabajar a la Argentina y quieren comprar tierras o quieren comprar departamentos o edificios o hacer negocios.
-F: O sea, si un extranjero viene a comprar un pueblo entero o una provincia entera ¿tranquilamente podría hacerlo?
- Q: Y sí. Eso va a producir beneficios para la Argentina. Si no, entramos de vuelta en el tema de “se llevan los glaciares”.
¿Cómo no iba a terminar en un desastre la batalla por la ley? Quirno no sabía que la falta de límites a la compra de tierras había sido eliminada. Se le puso un 25% en lugar del 15% actual. Es lo que rige en Brasil. En Uruguay no existe un porcentaje máximo. Sólo que los compradores deben estar identificados. Chile tampoco tiene un límite, sí restricciones en las zonas fronterizas: los vecinos como nosotros no podemos tener ni una hectárea. En Paraguay hay impedimentos en una zona de hasta 50 kilómetros de la frontera pero ninguno en el resto. La soja está en manos de brasileños y argentinos y gracias a eso es el cuarto exportador mundial.
Aquí quedó todo como estaba ¿Es bueno o malo permitir la compra por extranjeros? ¿Contribuye al desarrollo y a generar empleo la inversión productiva? El argumento oficial es: la tierra no produce por la nacionalidad de su dueño sino por el capital, la tecnología y la gestión que se le incorpora. Y existen inversiones forestales, ganaderas, agrícolas y turísticas que requieren grandes superficies. Para un país escaso de capital y de crédito, cerrarles la puerta puede significar menos empleo, infraestructura, exportaciones y crecimiento.
De la derrota se habló el martes en la Mesa Política, a la que fue invitado Sturzenegger. Hubo autocrítica por la falta de coordinación entre Patricia Bullrich, Karina y el jefe de gabinete Santilli. En un país normal, el que ordena a la tropa es el Presidente. Pero no somos un país normal y Milei no está para eso. Ojalá la derrota disminuya la soberbia. Por de pronto, Karina llamó a Macri para reunirse y Macri prefirió que sea con los suyos. Volvió el diálogo, el malestar sigue. Hasta ahora, el mileismo plantea: acordemos las leyes y después las alianzas electorales. El Pro, lo contrario. Esa es la discusión y la de bajar o no las Paso.
El tema de las Paso lo es, sobre todo, para el peronismo, que se juntó después de mucho tiempo. Convocó Massa, que se atribuyó el éxito con la ley aunque habló sólo con tres gobernadores amigos: el salteño Sáenz, el de Río Negro Weretilneck y el misionero Passalacqua. Llamaron los jefes de diputados y senadores para que nadie capitalizara la reunión. Así están. Se comprometieron a una cosa: mantener las Paso.
Reapareció la política y Daniel Hadad, el dueño de Infobae que dice que no es candidato pero habla y hace como un candidato, juntó todo lo que pudo en la Facultad de Derecho para compartir una película sobre un encuentro de San Martín y Sarmiento, hecha con Inteligencia Artificial .
El fin de semana, Hadad estuvo con Milei, y le dijo que no piensa presentarse en las elecciones. Milei dice que le dijo: a mi no me interesa. En el acto, Hadad recordó que Sarmiento fue un periodista que llegó a presidente. Otras postales: no hubo gente del Gobierno y seguramente lo único en común de los asistentes es la búsqueda de un plan B para el 2027. El banquero Jorge Brito, que venía candidateándose, pasó a la categoría de esponsor, según aparece en los créditos de la película.
Muchos empresarios y Marcos Bulgheroni a la cabeza de todos. Las mayores sorpresas: Mauricio Macri y una delegación de La Campora. Un puñado de gobernadores, otro de intendentes y otro de jueces como Lorenzetti, Lijo y Borinsky, que se cambió de silla para acercarse al escenario. Después de recibir la promesa del ministro Mahiques de que lo empujarán para llegar a la Corte, Borinsky cambió de posición sobre el escándalo de corrupción en la AFA. ¿Hay jueces que hacen estas cosas? Sí . Volvamos a Hadad. Hacer política no es fácil. El último periodista importante que lo intentó fue Julio Ramos, dueño y editor de Ámbito Financiero. Fue en 1985. Se candidateó a diputado nacional en Buenos Aires. Sacó apenas el 0,39 % No entró.


