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La “autonomía” de Bullrich, Adorni está en jaque a pesar de Milei, y hay ruidos radicales

La “autonomía” de Bullrich, Adorni está en jaque a pesar de Milei, y hay ruidos radicales
Dufume
opinion

La senadora vio su oportunidad y comenzó a jugar sus cartas. Karina Milei pidió que no se embarcaran periodistas en la visita del portaaviones.

AI
  • 🗳️ La oposición plantea una moción de censura contra el jefe de Gabinete Adorni, una maniobra inédita desde la restauración democrática.
  • 🔎 Una encuesta reservada indica que el 78,7% opinan que Adorni debe renunciar (55,1%) o pedir licencia (23,6%), y el respaldo al gobierno se sitúa en torno a un 60% de rechazo.
  • 💼 Patricia Bullrich adopta una postura de autonomía y empieza a jugar sus cartas sin alinearse al coro de defensores del gobierno.
  • 💬 La intervención de Caputo en una conferencia fue mal recibida y debilita la defensa de Adorni; se señala a Caputo como causante del malestar económico doméstico.
  • 🧭 En las alianzas, Milei exige sumisión para sus aliados; de lo contrario, podría haber traiciones, según la visión interna del bloque.
  • 🇦🇷 Mauricio Macri busca liderar una alternativa moderada que conserve reformas de Milei y evite el regreso peronista, asumiendo un papel clave si Milei no resulta reelegido.
  • 🔄 Los radicales debaten su futuro y la posibilidad de reactivar una opción de centro similar a Cambiemos, frente a un panorama político difícil.
  • 👧 Karina Milei, considerada estratega, toma partido en la crisis y aparece en disputas internas con Caputo, mientras Milei se posiciona públicamente.
  • 🚢 En lo internacional y mediático, Karina pidió no embarcar a periodistas en la visita de un portaaviones; el canciller Quirno y el embajador Lamelas buscan gestionar la agenda.
  • ⚖️ En Justicia hay tensiones en la Corte; Lorenzetti declara que sería un “sacrificio personal” ser Presidente, reflejando un clima de intrigas en el poder.

Los Milei se aferran a Adorni como a un peluche de apego y esa obstinación en negar lo que políticamente es evidente les hace perder de vista que han atado una parte de su suerte a un personaje que está jaque mate. Por primera vez, la oposición se está planteando una moción de censura contra el jefe de Gabinete, lo que sería inédito desde la restauración democrática.

Estos largos días que el gobierno vive como una larga agonía han conseguido que versiones dispersas se hagan verosímiles. Adorni no está allí solo por el temor de que la ruptura de ese dique inunde al corazón del poder y Karina Milei y los primos Menem queden a merced de los enemigos, sino por el conocimiento del jefe de Gabinete de lo que allí se ha cocinado. Las explicaciones dadas para la resistencia, aún las más metafóricamente soeces, se derrumban ante la evidencia de cómo este caso ha golpeado a la administración. Una encuesta que circula con mucha reserva entre los que deciden es esclarecedora. El 78,7 % opinan que el jefe de Gabinete debe: renunciar (55,1) o pedir licencia (23,6). El impacto no solo pega sobre Adorni sino que es extensivo a Milei y su gobierno (60% de rechazo, algo más de 30% de aprobación).

El gesto de autonomía de Patricia Bullrich viene a subrayar esta situación. La senadora ha visto su oportunidad y ha comenzado a jugar sus cartas sin sumarse al coro de ministros que defienden por disciplina la estrategia opaca de su presunto jefe, como el balbuceo de Luis Caputo en ese remedo de conferencia de prensa en la que Adorni era el bastonero y los temas, impuestos por el poder. Bastó una pregunta inteligente sobre el impacto del caso Adorni sobre el riesgo país o sobre la existencia de sobresueldos, que no fue respondida, para que la puesta en escena pierda todo efecto. Caputo es responsable, también, del malestar de la sociedad por su economía doméstica.

Se podrá esgrimir que Bullrich es oportunista pero también hay que decir que no en vano ha transitado los últimos 50 años de política argentina. La senadora observó que la concurrencia de Adorni a la Cámara de Diputados era un error que arrastraría a Milei a otro peor: meterse en el barro del jefe de Gabinete quien no tiene los papeles en orden porque si los tuviera, ya los habría mostrado.

No fue escuchada por el presidente ni por Karina Milei, que ha sido ungida como la estratega política del gobierno por su propio hermano.

Bullrich recorre la Ciudad pero hasta ahora niega ser la candidata a jefa de Gobierno por el oficialismo nacional. Seguramente la senadora sabe que el PRO puede negociar su apoyo a Milei con la condición de que el gobierno porteño siga en sus manos: ¿Para qué anticiparse? se preguntará la ex ministra. Antes de estos gestos, tuvo otros que pasaron bajo el radar como por ejemplo su participación en el bochazo del ascenso de 16 diplomáticos propuestos por el oficialismo.

Existe otro punto crucial -además de la guerra sin cuartel que se libra en el otrora llamado “triángulo de hierro”- que afecta la estrategia de los libertarios: el concepto que tienen sobre las alianzas. Para los Milei, debe ser sumisión. De lo contrario, el aliado es un traidor emboscado.

Mauricio Macri lo sabe. El expresidente, que no será candidato, quiere ser protagonista del armado de una alternativa superadora de los libertarios que no reniegue de muchas de las reformas de Milei y que sea lo suficientemente poderosa como para impedir que el peronismo pueda regresar a la Casa Rosada. Es una apuesta arriesgada: se basa en la hipótesis de que Milei no sea reelecto. Algunos interlocutores radicales lo escucharon de su propia boca.

Bullrich cree, en cambio, que la reelección de este gobierno será la evidencia de que se rompió el maleficio de los gobiernos no peronistas que no terminan -Alfonsín, De la Rúa- o que llegan agónicos al final del mandato (Macri). Pero para conseguir este objetivo hay que terminar con el slogan de la lucha contra “la casta”. Algunos la han escuchado decir que ya se perdió “la virginidad” y que Adorni es el ejemplo imbatible de esa nueva condición. Como siempre, Bullrich deja abierta la interpretación sobre su futuro.

No en sintonía pero si simultáneamente, los radicales comenzarán a debatir su futuro. El partido está en su peor momento histórico a pesar de que cuenta con cinco gobernadores y varios centenares de intendentes. Ernesto Sanz, Jesús Rodríguez, Mario Negri, Maxi Abad, entre otros, impulsan un debate clásico de la política: qué hacer. Otra vez la ilusión de una alternativa de centro vuelve a pesar de que hoy, en el mundo, el centro político es un agujero negro. Pero la idea de reflotar algo parecido a Cambiemos ha comenzado a ser considerada, incluyendo obviamente al macrismo y a los restos de la Coalición Cívica.

Milei ya tomó partido en la crisis de Adorni ratificándolo de todas las formas posibles. Y, desde otro punto de vista, también tomó partido por su hermana en la disputa con Santiago Caputo. ¿Algún ingenuo pensaba que el resultado de esta disputa iba ser distinto?

Sin embargo, que tome partido no significa que resuelva los problemas que se expanden y evitan ser ventilados. Karina Milei pidió que no se embarcaran periodistas en la visita del portaaviones norteamericano que vino a estas aguas, a pesar de que Peter Lamelas, el embajador, se inclinaba por llevarlos. Y el canciller Quirno, que parece tener entre ceja y ceja conducir el Banco Interamericano de Desarrollo, trató ser el único ministro acompañante de Karina en esa experiencia náutica pero no lo logró.

Minucias en comparación con los forcejeos que hay en la Justicia, donde la disputa parece haber cambiado hasta las alianzas en la Corte. Y uno de los ministros, Ricardo Lorenzetti declarando en la tapa de una revista: “Sería un sacrificio personal ser Presidente de la Nación”.

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