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Petróleo, inflación y un pantano militar y electoral: las razones de Trump para frenar la escalada en Irán

Petróleo, inflación y un pantano militar y electoral: las razones de Trump para frenar la escalada en Irán
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El presidente pospuso ataques y abre una tregua de cinco días bajo fuerte presión interna."Está bajo mucha presión. Está tratando todo para disminuirla", dicen analistas a "Clarín".

Donald Trump decidió bajar el tono de sus fuertes amenazas del fin de semana y anunció en la mañana de este lunes que pospuso posibles ataques contra la infraestructura energética iraní por 5 días, luego de haber tenido lo que describió como “conversaciones muy buenas y productivas” con Irán sobre una “resolución completa y total” de las hostilidades.

No es claro aún si realmente está hablando o no con los iraníes, ya que el jefe de la Casa Blanca no dijo con quién estaba conversando exactamente y el régimen de los ayatollahs desmintió que hubiera contactos o negociaciones. Pero ¿qué pasó este fin de semana para que el jefe de la Casa Blanca suavizara su posición?

Sucedió que Irán no se intimidó ante las amenazas de Trump y le subió la apuesta llevando la situación a un límite demasiado riesgoso para el mundo, pero también para el propio republicano que está bajo una fuerte presión interna y externa.

El posteo en la cuenta de Trump en Truth Social fue cuidadosamente planeado para publicarse un par de horas antes de que abrieran los mercados en Estados Unidos, en una jornada que amenazaba con ser muy negativa, con los precios del petróleo escalando a límites impensados, luego de que la peligrosa escalada el fin de semana. Los mercados, como era de esperar, reaccionaron con alivio.

Trump había amenazado con “arrasar” la infraestructura eléctrica iraní y el régimen persa respondió con un lanzamiento de misiles balísticos a una base de EE.UU. y Gran Bretaña en el Indico a 4.000 kilómetros de distancia (que mostró que tienen poder de fuego para llegar a capitales europeas) y con ataques a dos ciudades israelíes, Arad y Dimona, con al menos decenas de heridos.

“Trump está bajo mucha presión. Está tratando todo para disminuirla”, dijo a Clarín Alex Crowhter, profesor de Estudios de Seguridad Nacional en el Instituto de Estudios Estratégicos. “Es posible que esté hablando con alguien del gobierno de Irán, pero los iraníes piensan que están ganando la guerra, entonces ellos van a continuar sus operaciones para poner más presión”.

Según Crowhter, Trump busca aminorar la presión desde dos frentes. “Primero en los Estados Unidos, donde 62% de los estadounidenses dicen que Trump no ha explicado porqué el país está atacando a Irán y segundo, a nivel mundial, donde los países están sufriendo la falta de petróleo y también necesitan una explicación de por qué se lanzó la guerra y cuáles son los objetivos”.

En su libro “El Arte del Acuerdo”, publicado a fines de los 80, Trump muestra que su estrategia para negociar es golpear fuerte primero para concretar un acuerdo luego desde una posición de fuerza y lograr más beneficios. Pero en este caso su fórmula no estaría funcionando porque el régimen iraní le subió la apuesta y jugó a prolongar y expandir el conflicto mucho más de lo que el jefe de la Casa Blanca imaginaba.

Envalentonado con su rápida ofensiva en Venezuela y su anterior incursión en territorio iraní, Trump no calculó esta vez las complejidades del régimen persa y de Oriente Medio en general. Aunque fue profusamente atacado, Irán resistió, ahogó el suministro mundial de petróleo a través del estrecho clave de Ormuz y luego de tres semanas escaló con misiles en sitios donde no se esperaba que llegaría.

El Pentágono está evaluando incursiones con tropas estadounidenses en el terreno y solicitó 200.000 millones de dólares adicionales para la guerra. No son señales de que la guerra esté terminando, precisamente.

Además, Trump se encontró ante un firme rechazo de sus aliados de la OTAN –que no fueron informados de la ofensiva-- a sumarse a la custodia del estrecho y la guerra en general. En la misma noche del domingo, tuvo una llamada con el primer ministro Keir Starmer, en la que el británico le dejó en claro que el Reino Unido no se sumará a una escalada militar más amplia. Son muchas las voces que le vienen pidiendo que busque una pronta salida a este conflicto.

Mientras tanto, los expertos pronosticaban un escenario con un petróleo a 150 dólares o más el barril, que dispararía no solo la inflación global sino la de Estados Unidos, más allá de un freno a la economía. Los estadounidenses ya empiezan a molestarse al ver en los surtidores que el combustible ha subido un dólar el galón desde que comenzó la guerra. En un país donde el promedio de habitantes recorre en auto entre 1600 y 1900 kilómetros por mes, es un dato de pesadilla.

Y también es una pesadilla para Trump, cuando en noviembre hay elecciones legislativas y la inflación es la principal preocupación electoral, según las encuestas. Los republicanos corren el riesgo de perder la cámara de representantes, lo que dejaría golpeado a presidente en el último tramo de su mandato.

En las tres semanas que lleva la guerra, Trump dijo varias veces que no iba a negociar porque estaban ganando. Algunos recuerdan este lunes en Washington el apodo que conquistó el presidente con su guerra de tarifas: TACO (Trump always chickens out), algo así como que Trump amenaza, pero siempre se acobarda o achica.

El anuncio de este lunes por parte del presidente fue el primer dato del giro. Más allá de que estén negociando o no, es una señal de que el jefe de la Casa Banca advierte que EE.UU. se ha metido en un pantano de difícil salida.

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