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Lula vs. Bolsonaro: un país dividido en “tres Brasiles” y una puja voto a voto por los indecisos

Lula vs. Bolsonaro: un país dividido en “tres Brasiles” y una puja voto a voto por los indecisos
Dufume
mundo

Ambos se reparten un tercio, cada uno, del universo electoral y queda como factor dominante otra gran fracción similar de independientes.El escenario es difuso. Dos encuestas dieron el lunes un avance ligero de Lula, pero otra este martes detectó lo contrario a favor de Flávio.Al revés que en la elección anterior la gente en la calle prefiere no definirse y se alza de hombros como si el voto no les perteneciera.

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  • 🗺️ Mapa de la primera vuelta: Lula da Silva lidera en 10 estados (Noreste y Amapá); Flávio Bolsonaro lidera en 8 (Río de Janeiro, Paraná, Santa Catarina, Mato Grosso do Sul, Mato Grosso, Acre, Rondônia y Roraima); 9 estados están empatados dentro del margen de error, entre ellos San Pablo, Minas Gerais y Rio Grande do Sul.
  • 📊 La mirada de las encuestas señala similitudes con 2022: la correlación entre la intención de voto por estado y el resultado de ese año es de 0,98 para Lula y 0,95 para Bolsonaro, según el análisis de Nunes.
  • 🧭 Tendencias regionales: Lula gana terreno en el Nordeste; Bolsonaro avanza en partes del Norte y el Centro-Oeste, con mejor llegada que la que tuvo su padre.
  • 🤔 Aún no hay definición clara: la gente evita definirse y no hay la claridad de 2022, cuando Lula ganó por una diferencia mínima en segunda vuelta.
  • 💬 Voto cruzado y miedo al retorno de un rival: el electorado tiende a votar para evitar el peor de los dos; el miedo influye de forma variable por región (60% en el Nordeste, 64% en Norte y Sur).
  • 🧭 Independientes como factor clave: el 24% al 36% del electorado en estados corresponde a independientes, con máximos en Río de Janeiro, Amazonas, Tocantins, Rio Grande do Sul y Goiás; pueden definir la elección.
  • 🚫 Influencia de los candidatos menores: Lula y Bolsonaro piden a otros postulantes que se retiren para concentrar el voto en los dos candidatos principales.
  • 🔍 Resultados de encuestas relevantes: AtlasIntel/Bloomberg señalan una paridad para la segunda vuelta (Bolsonaro 47,7% vs Lula 47,6%), con el panorama estable y sin cambios radicales; en primera vuelta, Lula obtendría 45,3% y Bolsonaro 42,2%.
  • 🗳️ Situación de los terceros: Augusto Cury cae a 2% (tras haber llegado a 11%); Caiado se mantiene en torno al 2%; los colonos de votos de terceros se estrechan.
  • ⚖️ Debates y controversias: la polémica sobre la posible cancelación del patronato de la Virgen de Aparecida por parte del bolsonarismo genera tensión, incluso en la Corte Suprema, y algunos sondeos mantienen la paridad entre candidatos.
  • 🏛️ Contexto histórico y posible resultado: Lula busca su cuarto mandato; en 2022 ganó por 2,14 millones de votos; hoy el electorado de más de 158 millones sigue muy dividido y todo puede cambiar.

El mapa electoral de la primera vuelta de las elecciones presidenciales muestra tres “Brasiles”. Lula da Silva está por delante en 10 estados (todo el Nordeste y Amapá). Flávio Bolsonaro está por delante en 8 (Río de Janeiro, Paraná, Santa Catarina, Mato Grosso do Sul, Mato Grosso, Acre, Rondônia y Roraima). Y 9 están empatados dentro del margen de error, entre ellos San Pablo, Minas Gerais y Rio Grande do Sul.

Felipe Nunes, director de la encuestadora Quaest y profesor de la Fundación Getulio Vargas, afirma que el panorama de Lula hoy es casi una copia del de octubre de 2022, cuando le ganó al entonces presidente Jair Bolsonaro.

La correlación entre la intención de voto en cada estado y el resultado de la primera vuelta de aquel año es de 0,98, afirma en un texto en O Globo. Es una constatación estadística, afirma. “Lo mismo ocurre en el otro bando. Un voto por Flávio equivale a un voto por Jair, su padre, en 2022, con una correlación de 0,95. El nombre cambió, pero el electorado se mantuvo”.

El especialista afirma que Lula está ganando terreno en el Nordeste, donde ya es muy fuerte. Su rival lo hace en partes del Norte y el Centro-Oeste, con mejor llegada que la que tuvo su padre.

El escenario sigue, de todas maneras, sin una definición clara, y aquí las especulaciones son múltiples. Cuando se le pregunta a la gente de la calle, algunos se encogen de hombros. No hay la claridad que existía en las elecciones anteriores, en las que Lula se impuso, aunque con una mínima diferencia de 1,8% en la segunda vuelta.

Pero entonces era fácil hallar testimonios firmes hacia uno y otro candidato, no porque se los prefiriera, sino por el profundo rechazo que producía el otro. Era la coronación del voto cruzado: “Elijo a quien no quiero porque quiero menos al otro”, le comenta a este enviado, con gesto resignado, un veterano diplomático de Itamaraty recordando aquella elección.

Esta vez la gente se encoge de hombros y, en general, elude definirse. Un mozo y un taxista coincidieron en afirmar que no sabían quién podría ganar, Bolsonaro o Lula, como si la decisión perteneciera a un mundo ajeno y diera igual quién se imponga.

Al mismo tiempo, hay un evidente corrimiento del voto hacia los dos principales candidatos desde los jugadores alternativos. Lula les ha pedido a los otros postulantes que se retiren porque, ciertamente, no tienen oportunidad, y ha coincidido en eso con Bolsonaro, que hizo lo mismo con los candidatos de la vereda más definida de la derecha.

Como ya ha informado Clarín, dos encuestas mejoraron las perspectivas del presidente, que buscará su cuarto mandato en la segunda economía del hemisferio.

El cambio, por cierto ligero, que detectaron BTG/Nexus y Quaest se debería a las medidas de último momento que ordenó Lula aupado en su doble función de presidente y candidato: la prohibición de las apuestas en línea y mejoras en los subsidios familiares.

También, estaría pesando en los sectores más atrasados, la estridente polémica sobre la supuesta intención del bolsonarismo de cancelar, a favor del evangelismo, el patronazgo nacional de la Virgen de Aparecida, una polémica que ya trepó a la Corte Suprema. Pero esos matices fueron discutidos de inmediato con otro sondeo publicado ese martes que incrementa la paridad entre los dos candidatos, incluso con mejoras para el líder opositor.

El sondeo de AtlasIntel/Bloomberg, realizado entre el 23 y el 28 de setiembre, detecta que Bolsonaro reúne el 47,7 % de los votos para la segunda vuelta y Lula da Silva, ligeramente menos: 47,6 %. Según el seguimiento de esta empresa, el panorama no ha sufrido mayores cambios, pero se redujo la ventaja mínima del mandatario.

En la primera vuelta, la encuestadora coincide con otros estudios. Este domingo el jefe de Estado lograría ganar con 45,3 % sobre su rival, 42,2 %, lo que haría inevitable la segunda vuelta. El resto de los jugadores, efectivamente, se han disuelto.

El independiente Augusto Cury, que sorprendió avanzando hasta 11 puntos en los primeros sondeos, ahora reúne solo 2 %, casi igual que figuras de mayor renombre como Ronaldo Caiado, del PSD, una estructura política que fundó el exalcalde de San Pablo, Gilberto Kassab, y ha sido un interesante aliado en distintas escalas del actual gobernante petista. No todo es lo que parece.

Felipe Nunes, de la Fundación Getulio Vargas y de Quaest, analiza que, en una mirada más amplia, la partida está en manos de los independientes. “Representan entre el 24 % y el 36 % del electorado en los estados, alcanzando su máximo en Río de Janeiro (36 %), Amazonas (35 %) y Tocantins, Rio Grande do Sul y Goiás (33 %)”.

Atento al fenómeno del voto cruzado, el especialista afirma que, efectivamente, el miedo influye en los electores. De acuerdo con sus investigaciones, en el Nordeste casi el 60 % de los consultados teme el regreso de la familia Bolsonaro. Pero en regiones del Norte y el Sur especialmente, ese número trepa al 64 % respecto de una reelección de Lula. Son los altos niveles de rechazo.

“El temor a ambos, en cambio, alcanza el 8 % en Minas Gerais, San Pablo, Río de Janeiro, el Distrito Federal y Goiás: ahí es donde reside el electorado en disputa”, dice.

Como ya hemos señalado, hay un voto vertical en el norte del país hacia el oficialista PT, y de seguimiento incondicional a Lula a despecho de su marcado giro centrista.

En el sur, por el contrario, el bolsonarismo es dueño del espacio y, en estados como Santa Catarina, es donde se lo nota con más intensidad en la publicidad y hasta en marchas callejeras. El resto de un electorado de más de 158 millones de votantes, de los cuales casi el 53 por ciento lo ocupa el electorado femenino, son los independientes.

Es aproximadamente un tercio del total. Los especialistas descuentan que la mitad de esa enorme fracción no votará. El resto se divide en indecisos y quienes no apoyan a ninguno de los dos principales, lo que deja alrededor de un diez por ciento o poco más con el poder de definir la elección. De modo que todo vale.

Solo hay que recordar que, en la elección anterior de 2022, Lula derrotó al entonces presidente Bolsonaro por una diferencia de apenas 2,14 millones de votos, una gota en el enorme universo de votantes del país continente.

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