Crisis en el INDEC: 8 claves para entender la polémica por la nueva medición de inflación que canceló el Gobierno

El martes 10 se iba a conocer el primer índice con una canasta actualizada.Le daría más relevancia a consumos como tarifas, transporte y hasta servicios de streaming.Se sospechaba que podría dar un número más alto que el que tendría con el método actual. El Gobierno canceló su publicación.
- 🛑 La actualización del IPC fue suspendida una semana antes de su publicación, provocando la salida de Marco Lavagna como director del Indec.
- 🧭 La nueva canasta buscaba basarse en la ENGH 2017-2018 para reflejar gastos actuales, reemplazando la base de 2004.
- 🧩 El cambio habría hecho al IPC menos sensible a variaciones del tipo de cambio y precios de alimentos, pero más expuesto a subas de servicios como energía, transporte y comunicaciones.
- 🏘️ En la nueva versión, rubros como Vivienda y servicios (electricidad, gas y otros) pasarían a representar 14,5% de la canasta; Transporte 14,3%; y Comunicaciones 5,1%.
- 🍽️ Alimentos y bebidas seguiría siendo el mayor peso, pero caería de 27% a 22,7%.
- 🥤 Alcohol y tabaco reduciría su peso de 3,5% a 2%; Prendas de vestir y calzado bajarían de casi 10% a 6,8%; Restaurantes y hoteles de 9% a 6,6%.
- 🗳️ La Casa Rosada dio marcha atrás y Lavagna renunció; Pedro Lines asumirá como nuevo director técnico del Indec.
- 💬 FMI y Banco Central ya habían adelantado la consideración de esa reforma; el FMI apoyó la actualización y el BCRA señaló posibles impactos temporales en la inflación del primer trimestre.
- 📈 En enero, las estimaciones privadas variaron entre 2,2% y 3% (Equilibra 2,2%; EcoGo 2,4%; C&T 2,4%; Libertad y Progreso 2,6%; Ferreres 2,8%; PxQ 3%).
- ⏳ Se espera que el efecto del nuevo IPC se sienta en febrero; como quedó suspendido, el índice vigente sigue siendo el de enero.
- 🔗 Afecta contratos y ajustes: alquileres, salarios, tarifas, bonos indexados y la lógica de las bandas cambiarias que se ajustan por inflación (CER).
La fallida actualización del índice de inflación, que fue suspendida una semana antes de su publicación, desató una crisis que empujó la salida del director del Indec, Marco Lavagna. El reajuste en el modo en que se mide la suba de precios está en el foco de discusión en la vida económica: por qué era necesario una reforma y qué impacto iba a tener en la medición mensual.
El cambio en la manera en que se mide la variación de precios estaba anunciada por el Indec para el próximo 10 de febrero. La fecha se conocía desde octubre pasado. El Banco Central, hace pocos días, hizo un informe en el que explicó cuáles iban a ser los cambios y arriesgó qué efecto podía tener. Y hasta el FMI había planteado que la hoja de ruta del acuerdo con el Gobierno preveía esa reforma. ¿Qué pasó para que un reajuste técnico se convierta en una crisis política para la Casa Rosada?
[[a]]
El nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) que iba a comenzar a aplicarse a partir de este mes para medir la inflación de enero estaba basado en una canasta de bienes y servicios actualizada. Con la medición vigente, el Indec toma en consideración la estructura de gastos que había en los hogares en 2004. Eran relevante en ese momento, todavía, consumos como el teléfono fijo o las tarjetas prepagas para teléfonos celulares.
El Indec hizo una Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018 para reemplazar a la de 2004. Esa actualización buscaba que el número refleje de manera más precisa el gasto real de los hogares argentinos y el peso de algunos rubros que cambiaron en los últimos años, como servicios, transporte y comunicaciones.
En términos generales, el IPC actualizado hubiera sido menos sensible a variaciones en el tipo de cambio, en comparación con la medición actual. Los cambios bruscos de precios internacionales que impactan en los alimentos también habrían tenido un efecto más acotado.
Por el contrario, el IPC iba a estar más expuesto a subas de servicios. Acá se incluyen desde los precios de servicios públicos como energía eléctrica, gas y agua hasta el precio de boletos de colectivo, tren o subte. También habría ganado relevancia el valor de la nafta.
[[a]]
En la nueva versión del IPC, varios rubros iban a tener un mayor peso relativo en la canasta. Según estimó la consultora Equilibra, Vivienda, electricidad, gas y otros, que incluye boletas de servicios públicos, ganaba 5,1 puntos porcentuales e iba a representar el 14,5% de la canasta que refleja el consumo de las familias.
Los gastos de Transporte (un rubro que contempla vehículos y tarifas de colectivo, tren o subte, y también precio de los combustibles) hubiese pasado a representar el 14,3% del total. Su peso iba a ser 3,3 puntos más alto que el IPC vigente.
Comunicaciones también era más relevante. A diferencia de hace 20 años, las familias gastan mucho más en servicios como Internet en el hogar y aparecieron otros inexistentes en ese momento como streaming de películas, series o música. Mientras en el IPC vigente ese rubro representa el 2,8% del total, el índice suspendido iba a tener una relevancia de 5,1%.
[[a]]
El rubro de alimentos y bebidas seguiría siendo el de mayor peso, aunque con un retroceso: hubiese pasado de ser el 27% del total del índice a 22,7%, también según Equilibra.
Bebidas alcohólicas y tabaco pasaría de representar 3,5% a 2% del total de la canasta. Prendas de vestir y calzado pesaba casi 10% de la medición y desde enero iba a ser 6,8% del total. Restaurantes y hoteles también iban a caer desde 9% al 6,6% de la canasta.
[[a]]
Con la marcha atrás del Gobierno, la inflación seguirá midiéndose como hasta ahora, sin cambios. Todos los reajustes en las ponderaciones que estaban previstas para el IPC de enero no tendrán efecto concreto.
Pocas horas antes de que Marco Lavagna diera un portazo como director del Indec, el ministro de Economía Luis Caputo había adelantado que la inflación de enero iba a ser más baja que en diciembre y llegó a arriesgar un número aproximado en la zona del 2,5%, aunque evitó presentarlo como una proyección puntual.
Ahora bien, ¿qué tan distinto hubiese sido el número si se seguía adelante con la actualización de la canasta? No hay una respuesta clara, pero las consultoras estiman para enero un IPC no muy lejano al que arriesgó el ministro y tampoco observan que con el cambio de metodología la cifra hubiese sido muy distinta. Más relevante parece ser el índice de febrero, cuando ya hubieran tenido impacto las subas de tarifas con mayor claridad.
Para enero hay números variopintos de estimaciones privadas. Equilibra midió 2,2%, EcoGo, 2,4%, mismo número de C&T Asesores Económicos; Libertad y Progreso observó 2,6%, Orlando Ferreres recogió 2,8% y PxQ, un 3%.
[[a]]
El efecto sorpresa de la salida de Lavagna y la marcha atrás de la Casa Rosada con el nuevo índice está alimentado por dos cuestiones particulares: tanto el Banco Central, la entidad encargada de tomar decisiones de política monetaria en base a la inflación, como el FMI, el principal acreedor argentino, venían anticipando el cambio de metodología.
La actualización metodológica del IPC era una recomendación que el Fondo Monetario propició, que formó parte de la letra chica del acuerdo e incluso prestó asistencia técnica al Indec para su puesta en marcha. En agosto pasado llegó a anticipar, antes de que lo hiciera el Gobierno, que el índice nuevo estaría listo para su publicación a fines de 2025.
Más acá en el tiempo, fue el propio BCRA el que hizo referencia al nuevo IPC. El Central reconoció que en el primer trimestre de este año el sendero de desinflación afrontaría riesgos temporales, y que "la magnitud de estos impactos transitorios sobre la inflación también se verá afectada por los ponderadores de la canasta de consumo del nuevo IPC anunciado por el Indec".
"Es esperable que, en el corto plazo, aquellos shocks que influyan más directamente sobre el precio de los bienes, como por ejemplo las fluctuaciones de los precios internacionales de commodities agrícolas o las correcciones del tipo de cambio, tiendan a incidir menos en la inflación de corto plazo en relación con el IPC anterior (compuesto en mayor medida por bienes)", explicó la autoridad monetaria.
A pesar de eso, desde el Central esperan que la tendencia de desaceleración de la inflación continúe. "Si bien el conjunto de las modificaciones en las ponderaciones del IPC tendrá efectos sobre la sensibilidad de la inflación a distintos shocks de corto plazo, ello no debería afectar significativamente la tendencia inflacionaria esperada".
[[a]]
La decisión de postergar la nueva metodología se produjo en medio de tensiones internas que se tornaron irrecuperables. La secuencia del lunes pasado fue de algunas pocas horas: Caputo habló sobre la inflación de enero, Lavagna renunció después del mediodía y por la tarde el ministro anunció a su sucesor y dijo que se suspendería de manera indefinida la nueva medición.
El jefe del Palacio de Hacienda blanqueó que hubo una diferencia clara de criterio con la conducción del Indec: Lavagna quería seguir adelante con la publicación del nuevo IPC para el próximo 10 de febrero (algo que se conoce desde mediados de octubre) y tanto el ministro como el Presidente opinaban lo contrario: que la vieja medición debería sostenerse, sin una fecha precisa, hasta que el proceso de desinflación "se consolide". Ese choque, a una semana de la publicación del índice, derivó en la salida de Lavagna.
La inflación es un dato sensible para la marcha del plan económico. En términos anuales, el 2025 terminó con un IPC de 31,5%, y enhebró dos desplomes consecutivos con relación a 211,4% de 2023 y 117,8% de 2024. La última secuencia del 2025 mostró un estancamiento en esa desinflación. De hecho, hubo una aceleración desde el piso de 1,5% que marcó mayo.
[[a]]
La renuncia del director del Indec fue el hecho más visible de la crisis interna. Sin hacer declaraciones en público, solo escribió una carta de despedida que envió por mail a los trabajadores del instituto.
"Fueron 6 años de mucho trabajo y de enormes desafíos, en los que logramos avanzar en la mejora de las estadísticas públicas y el sistema estadístico nacional”, dijo el economista.
“Sabemos que la realidad económica y social cambia permanentemente y que el sistema estadístico nacional necesita seguir adaptándose y fortaleciéndose. En ese camino, quedan proyectos con un alto nivel de desarrollo y otros en proceso, que estoy seguro podrán completarse y ser implementados próximamente”, planteó.
En su reemplazo asumirá Pedro Lines, actual director técnico, es decir, el segundo en el escalafón de funcionarios del organismo. Lines tuvo un paso entre 2007 y 2010, y regresó en 2016 en el equipo técnico del Indec.
[[a]]
Más de un indicador depende de la marcha de la inflación y está atado directamente a su evolución: hay contratos de alquiler, aumentos salariales y de tarifas, bonos que cotizan en el mercado y hasta las bandas de flotación del tipo de cambio.
Las jubilaciones, por ejemplo, replican al mes siguiente el dato del IPC. Este mes de febrero, por ejemplo, aumentan según el 2,8% de inflación que marcó diciembre.
Algunas tarifas como las de colectivos en la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires también siguen a la inflación pasada pero le agregan un porcentaje adicional. En ambos casos, los boletos se incrementan según IPC más 2% más.
En términos financieros también tiene relevancia: hay bonos y letras denominadas según el índice CER, que es un indicador que replica a la inflación. Su cotización suele depender de la marcha de los precios en la economía. Y la última implementación fue la de la indexación de las bandas de flotación del dólar según inflación, con un rezago de dos meses.
