Los bonos argentinos se recuperan, pero el riesgo país cerrará el mes con una suba de más de 100 puntos

El indicador del JP Morgan empeoró casi 19% en septiembre y borró toda la mejora que había alcanzado este año.Las acciones argentinas en Wall Street llegaron a desplomarse más de 20%, mientras que la bolsa porteña pierde más de 9% en dólares.
- ⚠️ El mercado argentino cierra un mes desafiante por volatilidad externa e incertidumbre local.
- 📈 El riesgo país sube a 609 puntos básicos y se espera una alza de alrededor del 19% en septiembre (100 puntos básicos).
- 🏦 Las acciones argentinas en Wall Street cerraron septiembre con resultados mixtos; el sector bancario sufrió pérdidas cercanas al 20%.
- 🌐 La aversión global al riesgo impulsó un flight to quality, desarmando posiciones en activos de mayor riesgo y dejando vulnerables la deuda y las acciones argentinas.
- 📉 En Estados Unidos, los rendimientos de bonos ceden tras las subidas recientes; el bono a 30 años alcanza máximos desde 2002 y los futuros de Wall Street muestran movimientos mixtos.
- 💱 En Argentina, la atención se centra en la dinámica cambiaria y en la acumulación de reservas por parte del Banco Central.
- 💰 El Banco Central compró US$ 70 millones en la sesión y acumula US$ 330 millones en el mes, el total más bajo desde que inició el programa de recompra en enero.
- 🏛️ Las tensiones políticas y legislativas elevan la toma de ganancias y dificultan sostener la agenda de reformas.
- 🏦 El sector bancario fue el más afectado por el desarme de carteras, con inversores buscando utilidades y exigiendo mayor prima de riesgo ante un horizonte corto sin catalizadores positivos.
El mercado argentino se aproxima a cerrar un mes desafiante, en el que los activos sufrieron producto de la volatilidad externa y una renovada incertidumbre local. En la apertura de la última rueda de septiembre, el riesgo país avanza dos puntos básicos hasta las 609 unidades, a pesar de un leve rebote de los bonos soberanos en dólares, que suben hasta 0,6% en Nueva York. Así, cerrará el mes con un alza de 19% o 100 puntos básicos.
En tanto, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street operan con resultados mixtos, pero cierran un mes particularmente negativo: los papeles de los bancos acumulan pérdidas cercanas al 20%.
La suba del riesgo país complica los planes del Gobierno en el frente financiero. En septiembre se conjugaron distintas razones. En primer lugar, el frente externo aportó una fuerte dosis de aversión al riesgo global que castigó con dureza a los mercados emergentes.
La persistencia de tasas elevadas en los bonos del Tesoro de Estados Unidos, sumada a la volatilidad en las principales plazas internacionales y a la caída en las cotizaciones de materias primas clave como el petróleo, activó un clásico movimiento de flight to quality. En este contexto, los inversores globales desarmaron posiciones en activos de mayor riesgo y redujeron su exposición en plazas periféricas, dejando a la deuda y a las acciones argentinas en una posición de extrema vulnerabilidad.
Este miércoles, las tasas en Estados Unidos parecen intentar normalizarse. "Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos ceden levemente después del fuerte aumento en los últimos días, que llevó al rendimiento del título a 30 años a un máximo desde el 2002. Los futuros de las acciones estadounidenses cotizan con pocos cambios: los contratos del S&P 500 y los del Dow Jones operan estables, y los del Nasdaq 100 caen 0,1%", comentaron al inicio de la rueda analistas de Max Capital.
A nivel doméstico, la atención del mercado viró hacia la dinámica cambiaria y la acumulación de reservas del Banco Central. En un trimestre con menor liquidación estacional del agro, las dudas sobre la capacidad del Gobierno para engrosar las arcas en moneda dura y la cercanía de los compromisos de deuda reavivaron la cautela de los operadores.
El organismo compró este martes US$ 70 millones en el mercado, con lo que elevó el acumulado del mes a los US$ 330 millones, el más bajo desde que empezó su programa de recompra de reservas en enero.
Por último, el plano político y legislativo sumó rispideces que profundizaron la toma de ganancias tras los máximos alcanzados en meses previos. Las crecientes dificultades del oficialismo para sostener sin sobresaltos su agenda de reformas en el Congreso, junto a las señales de desaceleración en la actividad económica y el consumo, llevaron a los fondos institucionales a adoptar una postura defensiva.
El sector bancario absorbió el mayor impacto de este desarme de carteras, en tanto los inversores optaron por tomar utilidades y exigir un mayor premio por riesgo ante un horizonte de corto plazo con menos catalizadores positivos a la vista.
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