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El Gobierno acelera en el Senado para aprobar su primer Presupuesto y enviar una señal de solvencia

El Gobierno acelera en el Senado para aprobar su primer Presupuesto y enviar una señal de solvencia
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La Casa Rosada afina la estrategia para sancionar la ley más relevante de su gestión, clave para el vínculo con los mercados y el FMI. Con un vencimiento de deuda inminente, el oficialismo busca cerrar el año con orden fiscal y respaldo político.

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  • 🗳️ El Presupuesto 2026 está en su tramo decisivo en el Senado: el Gobierno busca votos para evitar que vuelva a Diputados y lograr previsibilidad.
  • 💼 Es la primera ley presupuestaria elaborada íntegramente por la administración de Milei; antes hubo partidas prorrogadas y ajustes discrecionales.
  • 🏛️ Su sanción formalizaría un marco fiscal propio y respaldaría institucionalmente el rumbo económico.
  • 🌐 Se ve como una carta de presentación ante mercados y el FMI, fortaleciendo la credibilidad y la negociación con el organismo.
  • ⏳ Hay presión de tiempo: el 9 de enero vence una deuda importante, y un presupuesto aprobado facilitaría financiamiento y negociación.
  • 🤝 El oficialismo negocia principalmente en la Cámara alta, buscando apoyos de gobernadores para asegurar la mayoría.
  • 🧭 El grupo de negociación está encabezado por el Presidente y reúne a Karina Milei, Manuel Adorni, Diego Santilli, Santiago Caputo e Ignacio Devitt, con reuniones diarias.
  • 📈 Internamente quieren cerrar el año con una victoria legislativa para ordenar el gasto y reforzar la austeridad fiscal.
  • 🍽️ En Olivos, Milei lideró la cena de fin de año para ministros y entregó un libro como símbolo de respaldo al rumbo.
  • 🔎 Si se aprueba, enero comenzará con mayor respaldo; si no, el país enfrentaría la deuda sin la herramienta de planificación y la relación con mercados podría tensarse.

El debate por el Presupuesto 2026 ingresó en su tramo decisivo y se transformó en una de las principales prioridades del Gobierno en el cierre del año legislativo. En el Senado, el oficialismo trabaja contrarreloj para asegurar los votos necesarios y evitar modificaciones que obliguen a devolver el proyecto a Diputados. La urgencia no responde solo a la dinámica parlamentaria, sino a la necesidad de consolidar una señal de previsibilidad económica.

Se trata del primer presupuesto elaborado íntegramente por la administración de Javier Milei desde su llegada a la Casa Rosada. Durante su primer año de gestión, el Ejecutivo gobernó con partidas prorrogadas y ajustes administrados mediante decisiones discrecionales. La sanción de esta ley permitiría, por primera vez, formalizar un marco fiscal propio y respaldar institucionalmente el rumbo económico elegido.

En Balcarce 50 reconocen que el Presupuesto cumple una función central como carta de presentación ante los mercados financieros y los organismos internacionales. La aprobación del texto es vista como un paso necesario para reforzar la credibilidad del programa económico y sostener el diálogo con el Fondo Monetario Internacional, que sigue de cerca la evolución de las cuentas públicas y el cumplimiento de las metas fiscales.

Javier Milei junto al ministro de Economía, Luis Caputo.

El factor tiempo agrega presión al escenario. El próximo 9 de enero el Estado deberá afrontar un vencimiento de deuda significativo, lo que obliga al Gobierno a llegar a ese momento con un horizonte financiero más despejado. Contar con un presupuesto aprobado facilitaría las gestiones para obtener financiamiento y mejorar las condiciones de negociación en un contexto aún marcado por la fragilidad macroeconómica.

En ese marco, el oficialismo desplegó una estrategia de negociación focalizada en la Cámara alta. La mesa política trabaja sobre los bloques provinciales, conscientes de que el acompañamiento de los gobernadores resulta clave para alcanzar la mayoría necesaria. El objetivo es evitar sobresaltos y sostener el equilibrio entre disciplina fiscal y concesiones puntuales que permitan cerrar acuerdos. Dicho grupo, compuesto por el propio Presidente; la secretaria de Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro de Interior, Diego Santilli; el asesor Santiago Caputo y el nuevo secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, mantiene reuniones diarias desde el jueves.

Las conversaciones se desarrollan en paralelo a una fuerte expectativa interna por cerrar el año con un triunfo legislativo. Para el Gobierno, lograr la sanción del Presupuesto implicaría consolidar una etapa de mayor previsibilidad institucional tras meses de tensiones políticas y resistencias en el Congreso. También permitiría ordenar la ejecución del gasto y fortalecer el mensaje de austeridad fiscal.

Mientras se afinan los números y se miden los respaldos, el lunes por la noche el Presidente reunió a su Gabinete en la Quinta de Olivos para la cena de fin de año. El encuentro, que se extendió hasta las 23.45, tuvo un tono de balance y proyección, con agradecimientos a los ministros y un llamado a sostener el rumbo de cara a 2026. La reunión funcionó como una instancia de cierre político en un momento de definiciones.

Javier Milei encabezó un encuentro de fin de año junto a sus ministros en la residencia de Olivos.

Según pudo saber Ámbito, el menú elegido fue asado y tiramisú de postre. El mandatario hizo uso de la palabra y felicitó a cada ministro y secretario, a quienes les obsequió un ejemplar del libro “Defendiendo lo indefendible”, cuyo autor es el economista Walter Block.

Puertas adentro, el oficialismo interpreta que el Presupuesto es una herramienta indispensable para ordenar la gestión y reducir la incertidumbre. Puertas afuera, busca que la aprobación de la ley sea leída como una señal de estabilidad y compromiso fiscal, en un contexto en el que cada decisión económica es observada con atención por inversores y acreedores.

El resultado de la pulseada en el Senado marcará el inicio del próximo año. Si el Gobierno logra aprobar el Presupuesto, llegará a enero con un respaldo institucional que fortalezca su posición frente a los compromisos financieros. Si no, deberá enfrentar el vencimiento de deuda y el arranque de 2026 sin la principal herramienta de planificación económica, en un escenario que volvería a tensionar la relación entre política y mercados. Hasta ahora, prevalece el optimismo en los pasillos oficiales.

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