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Pablo Avelluto: "Lo único que tiene para ofrecer hoy el Pro es antikirchnerismo rabioso"

Pablo Avelluto: "Lo único que tiene para ofrecer hoy el Pro es antikirchnerismo rabioso"
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El exministro de Cultura señaló que el Pro se fue transformando de un liberalismo moderno y progresista hacia una derecha conservadora, tras la derrota electoral de 2019. Además, advirtió sobre la presencia de un "fascismo diferente", que nace desde dentro de la democracia y amenaza las bases democráticas que, desde los 80, "pensábamos que nunca iban a estar en peligro".

"Nos enfrentamos a un fascismo diferente, que ya no es con botas y tanques, como el que lamentablemente conocimos en el pasado, sino que viene de adentro de la democracia" dijo el exministro de Cultura Pablo Avelluto en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio JAI (FM 96.3).

Pablo Avelluto es periodista, exsecretario de Cultura del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación (2018-2019) y exministro de Cultura (2015-2018). Además, fue coordinador general del Sistema de Medios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires en 2014. Actualmente es secretario general de Movimiento al Desarrollo, sector político que orienta el exjefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta.

Pasamos nosotros un anuncio de 1984 de Mackintosh, haciendo una crítica al fascismo, y hoy nos encontramos al CEO de Apple siendo absolutamente funcional a el presidente Trump. Y me pregunto: vos tuviste de compañera de ministro a la ministra Bullrich, ¿era distinta esa persona en aquel momento? ¿Vos eras distinto en aquel momento? ¿Cómo te explicas esas contradicciones que vemos en la vida?

Patricia Bullrich encarnaba en aquel momento del gobierno de Macri, representaba un sector muy minoritario del gobierno. La conducción estratégica, intelectual, ideológica del proyecto del PRO, desde antes y durante el gobierno nacional, fue Marcos Peña, Jaime Durán Barba, y un grupo de personas que estábamos alrededor de ellos. Y estábamos muy en las antípodas del pensamiento de Patricia, que seguramente interpela en alguna medida el pensamiento del propio Macri. Pero el problema vino después, cuando, a partir de la derrota electoral del 19, Marcos Peña se aleja del gobierno y Patricia toma su cargo, la conducción del partido.

Y ahí el PRO, que había sido ser, había querido ser, cada uno tendrá sus impresiones sobre eso, pero había querido ser un liberalismo moderno, representaba un liberalismo que tomaba temas de las agendas progresistas, como las cuestiones de género, las cuestiones ambientales, respetuosa de la libertad de expresión, que se despojaba por fin de aquella tradición autoritaria del liberalismo argentino, que Mariano Grondona, con quien trabajé muchos años en la radio y haber sido su editor, él decía, después de la dictadura, que el liberalismo argentino estuvo más preocupado por la libre flotación del dólar que por la libre flotación de los cuerpos en el río. Ese intento de despojar al liberalismo de esa enfermedad autoritaria que lo había acompañado en la historia argentina durante tantas décadas, después se obturó, después del 19. El PRO se fue convirtiendo cada vez más en un partido de derecha conservador y con la irrupción de Milei, eso lo llevó a su extinción definitivamente.

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Y en ese sentido, me pasa como imagino que te pasa a vos y le pasa a mucha gente que nos escucha, sobre todo. Bueno, yo sé que has leído y has entrevistado al autor de un pequeño libro, extraordinario, que es 'Síndrome 1933'. Ayer, cuando vi ese cartel, pensaba mucho en ese libro, como de Sigmund Ginsberg, que evoca a partir de la propia desconfianza de su deja vu, sobre cómo puede ser que el fascismo esté volviendo o que esto se parezca tanto al fascismo. Y entonces empieza a investigar cómo era el fascismo cuando empezaba. Y uno no puede dejar de sentirse perplejo por las similitudes, las analogías, las semejanzas, aún cuando muchos amigos historiadores son bastante reacios a llamar fascismo a esto. Y yo los respeto, creo que un poco de razón tienen, pero también quienes trabajamos con el lenguaje sabemos de la contundencia de las palabras.

Y aun cuando el significante sea el mismo y el significado tenga algunos cambios, creo que efectivamente nos enfrentamos a un fascismo diferente, que ya no es con botas y tanques, como el que lamentablemente conocimos en el pasado, sino que viene de adentro de la democracia. Es un producto de la propia democracia y es un producto que, al mismo tiempo, va aniquilando la democracia que vos, yo y tantos otros de nuestra generación pensábamos a mediados de los 80 que era para siempre, que nunca más, que había venido para quedarse, que ya casi ni teníamos que cuidarla. Y ahora nos damos cuenta que está acá y en otros lugares del mundo bajo amenaza.

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