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El kirchnerismo esperaba un triunfo contundente de Lula y debió acotar sus festejos

El kirchnerismo esperaba un triunfo contundente de Lula y debió acotar sus festejos

Alberto Fernández fue uno de los primeros en felicitar al expresidente después de los resultados de la primera vuelta

El kirchnerismo esperaba un triunfo contundente de Lula y una derrota irremontable de Jair Bolsonaro. Pero el resultado, más ajustado de lo esperado, lo obligó a contener sus celebraciones después del apoyo indisimulado que había dado a la campaña electoral del PT. Este domingo por la noche se extendía el sinsabor en el oficialismo, que ansiaba un resultado arrasador para trazar un paralelo político con el futuro de Cristina Kirchner.

A lo largo de la mayor parte de la jornada, el kirchnerismo hizo silencio frente a los números sorpresivos que mostraba la primera vuelta de Brasil.

Uno de los primeros en romper el mutismo fue el presidente Alberto Fernández, quien poco después de las 22 tuiteó: “Felicito a mi querido @Lula Oficial por su triunfo en primera vuelta y hago llegar mi sincero respeto al pueblo de Brasil por su profunda expresión democrática”. Nada dijo de Bolsonaro.

Para el kirchnerismo, un eventual regreso de Da Silva a la cúspide del poder político brasileño anticiparía un escenario proclive a la postulación de Cristina Kirchner como candidata presidencial en 2023.

El gobernador Axel Kicillof, que había hecho campaña con un cartel de cartón de Lula, tuiteó con moderación: “Felicitaciones al pueblo de Brasil por la jornada democrática”. No era el desenlace más anhelado

En el Instituto Patria, que está asociado a la Fundación Lula, vinculan los problemas judiciales del caudillo paulista con los procesos judiciales que afronta la vicepresidenta. De todas formas, las diferencias son amplias si se compara la cantidad de causas que enfrenta Cristina Kirchner y los acotados planteos judiciales que enfrentó Lula.

El hecho de que Lula haya logrado reinventarse tras su paso por la prisión es lo que más alienta al kirchnerismo. “Para algunos dirigentes, el proceso político sigue 20 años después”, dijo este fin de semana Máximo Kirchner.

La indefinición en primera vuelta dejó a Alberto Fernández sin poder exhibir la cucarda de haber visitado a Lula en la prisión de Curitiba, durante la campaña electoral de 2019, un antecedente que le valió una pésima relación con el actual ocupante del palacio del Planalto, que no vaciló en agitar el sentimiento antiargentino que tiene una porción de la sociedad brasileña.

Sobre la idea de que Brasil anticipa escenarios políticos y económicos también se mueve Sergio Massa. El hombre fuerte del Gobierno mantiene una relación cercana con Lula y anota que el líder del PT puede estar emparentado con la izquierda sudamericana, pero siempre concibió un manejo ordenado de la economía. De hecho, su alianza con Fernando Henrique Cardoso, el intelectual brasileño que pasó del ministerio de Economía a la Presidencia en la década del 90, refleja el camino político que ilusiona al massismo.

“Felicitaciones compañero Lula por este esperado triunfo: el pueblo de Brasil y toda la región necesitaba esperanza para seguir militando una victoria popular”, escribió Jorge Ferraresi, ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat.

En la vereda de enfrente, sobre todo entre los dirigentes de Juntos por el Cambio, hay miradas divergentes sobre lo que podría pasar si Lula finalmente vuelve presidencia. Algunos referentes, como Miguel Ángel Pichetto (Peronismo Republicano) aún lamentan la “oportunidad perdida” por Bolsonaro, a raíz de sus defectos de personalidad.

En la misma línea podría ubicarse a Patricia Bullrich (Pro), que siempre se identificó más con el actual presidente de Brasil que con el líder del Partido de los Trabajadores.

Con ironía, el diputado de Juntos por el Cambio, Fernando Iglesias, escribió este domingo: “No me gusta ninguno de los dos candidatos a la presidencia de Brasil pero me alegra la vida la decepción del kirchnerismo. Tristeza nao tem fim. Que haya ballotage y equilibrio parlamentario entre las dos fuerzas me parece una buena noticia para Brasil y para la región”.

En Juntos por el Cambio, una visión más pragmática de la relación parece tener el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, uno de los anotados en la carrera por el recambio presidencial argentino en 2023.

“La relación con Brasil es la primera prioridad de la política exterior argentina. Por eso, importa y mucho que Brasil transite estas elecciones mostrando la robustez de sus instituciones democráticas. Una vez que haya un nuevo gobierno, con independencia de quien resulte electo, desde Juntos por el Cambio buscaremos relanzar el vínculo bilateral, retomar iniciativas regionales y mostrarle al resto del mundo que Brasil y Argentina tienen capacidad de coordinar sus estrategias de desarrollo. La relación no puede depender de una afinidad política circunstancial entre quienes gobiernan en uno u otro país”, advierte Fernando Straface, el hombre de Larreta en el área de las Relaciones Internacionales de la ciudad de Buenos Aires.

El exembajador Andrés Cisneros, referente diplomático de Pichetto, piensa que Lula, junto al presidente de Chile, Gabriel Boric, podrían tener “la oportunidad histórica de fundar una izquierda post-castrista” en América Latina.

En cuanto a la relación bilateral entre la Argentina y Brasil, Cisneros pide que se “reinaugure” el clima dominante “de la época de (Raúl) Alfonsín y (Carlos) Menem, basado en los intereses nacionales y no en el ideologismo personal de los presidentes”.

Más allá de que líderes como Mauricio Macri no comulguen naturalmente con Lula, en Juntos por el Cambio sostienen que “la postura del próximo gobierno no kirchnerista va a coincidir mucho” con el jefe del PT en caso de que llegue a ser presidente y descartan que Argentina y Brasil vayan a contramano en términos políticos y económicos.

“Durante mucho tiempo, Brasil va a ser el conductor de la región. Tiene cinco veces el producto bruto argentino, un sistema empresario más fuerte y un sindicalismo no tan politizado. Y ya tiene resuelto problemas como el de las jubilaciones o la cuestión laboral, con más integración al mundo”, analizan en la principal coalición opositora.

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