Se disparó la inflación en EE.UU.: alcanza su nivel más alto en casi un año y crece la presión sobre la Fed

El índice PCE subió 0,7% en marzo y alcanzó el 3,5% interanual, impulsado por el alza de la gasolina. El dato refuerza la idea de que la Reserva Federal mantendrá las tasas altas por más tiempo.
La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse en marzo, impulsada por el fuerte aumento de los precios de la gasolina en medio de la guerra con Irán. Este escenario reforzó las expectativas de los mercados de que la Reserva Federal mantendrá sin cambios las tasas de interés durante un período prolongado.
El índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE) —la medida preferida por la Fed— subió 0,7% en marzo, el mayor incremento desde junio de 2022, tras avanzar 0,4% en febrero. En términos interanuales, la inflación alcanzó el 3,5%, el nivel más alto desde mayo de 2023, según datos oficiales publicados junto al informe preliminar del PIB del primer trimestre.
El alza de los precios estuvo fuertemente influida por la energía: el precio promedio de la gasolina se disparó 24,1% en el mes, y continuó subiendo hasta alcanzar su valor más alto en casi cuatro años. Sin embargo, la inflación ya mostraba presión previa al conflicto, en parte por los aranceles generalizados impulsados por Donald Trump.
Si se excluyen alimentos y energía, la inflación subyacente del PCE creció 0,3% mensual y 3,2% interanual, manteniéndose elevada y por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal. En este contexto, el banco central decidió sostener su tasa de referencia en el rango de 3,5% a 3,75%, ante la creciente preocupación por la persistencia inflacionaria.
Por su parte, el consumo —motor clave de la economía estadounidense— aumentó 0,9% en marzo, aunque en términos reales el avance fue de apenas 0,2%. Este dato sugiere una desaceleración del crecimiento hacia el segundo trimestre, en un escenario marcado por inflación elevada y menor dinamismo económico.


