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Incendio en una hoguera de vanidades con miras a 2023

Incendio en una hoguera de vanidades con miras a 2023
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Sin negocios en Wall Street, la renuncia de Guzmán y el reemplazo por Batakis terminó provocando un cimbronazo en el mercado local

Después de un fin de semana muy intenso, con la renuncia del ministro Martín Guzmán cortándole el pulso a varios integrantes del Frente de Todos, el mercado argentino tuvo ayer (con ausencia de Wall Street por feriado del Día de la Independencia) un día sumergido en un gran desconcierto, con precios de miedo, vertical suba de entre $20 y $30 en los dólares libres y con títulos públicos y acciones hundiéndose, los bonos al menor precio en años y la Bolsa al menor valor en dólares de los últimos catorce meses.

Todo esto sucedió antes de que la flamante ministra de Economía, Silvina Batakis, fuera nombrada en Casa Rosada, con dos frases que fueron música para muchos inversores. La reemplazante de Guzmán dijo de manera contundente: "Vamos a seguir el programa económico de Alberto" y "creo en el equilibrio fiscal y vamos a avanzar en ese sentido".

En el acto de asunción de Batakis la cabezas giraban de un lado al otro, mirando con atención presencias y ausencias, enterándose de quiénes habían sido invitados, quiénes no, quiénes habían asistido, y quiénes no se habían presentado.

Las miradas en torno al nombramiento tuvieron que ver con los rumores sobre quién le puso el cascabel a esta crisis que plantó Guzmán con su intempestiva renuncia, harto de que desde el kirchnerismo duro le fueran bloqueando cada una de las medidas económicas que intentaba implementar. 

El ministro de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli (ganador del fin de semana, sobre todo frente al titular de la Cámara de Diputados Sergio Massa), se encargó de repetir hacia todas las latitudes que el nombre de Batakis (que iba a ser su ministra de Economía si le hubiera ganado a Macri en 2015) fue plantado ante Alberto desde su órbita, antes de que Estela de Carlotto lo convenciera a Alberto que llamara a Cristina, y que buscaran un consenso.

También trascendió, o dejaron trascender, que en la charla telefónica que le hizo Alberto a Cristina durante unos 45 minutos hubo un enojo renovado de la vicepresidente contra los movimientos sociales que no la apoyan (el Movimiento Evita y Barrios de Pie), incluso pidiéndole que eche del Gobierno a Emilio Pérsico, Chino Navarro y Daniel Menéndez. 

Y también hubo una catarata de reproches de Cristina contra varios funcionarios, como por ejemplo el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, que por ahora sigue en pie, sin caer como Guzmán o como Matías Kulfas, pero esta vez aparentemente no hubo embestida contra el titular del BCRA Miguel Angel Pesce.

Esta estratégica posición de Cristina Kirchner sonó en políticos, inversores y argentinos en general como una jugada política más, de las que están realizando todos los que sueñan con encabezar listas en una hoguera de vanidades para posicionarse hacia la elección presidencial de 2023. 

Y frente a esta realidad, en el mundo financiero se recordó con gran precisión esa clara advertencia que planteó hace unas semanas el analista Nery Persychini (de GMA Capital) quién harto de relatos aseguró que  Argentina tendrá que hacer muchas cosas para que los inversores regresen al país: y su frase fue bien contundente, "para que el interés por los bonos argentinos regrese, esta vez definitivamente no es un pago y después veo, sino un veo y después pago".

O sea, Batakis, al asumir dijo lo que todos querían escuchar, que se va a seguir con el acuerdo con el FMI y que avanzará hacia un equilibrio fiscal, que sería lo que determinó que Cristina le bajara el pulgar a Cristina. 

Y lo que levantó un poco la presión de los que miraban el acto por televisión fue cómo dijo esas dos cosas: "Vamos a seguir el programa de Alberto". Ese "vamos", sonó de manera contundente a que ella no pertenece de ninguna manera al albertismo, si es que existiera o existiese. Y, de igual modo, el silencio de radio de Cristina retumbó como se guardara una cara bajo el poncho: "Si a Batakis le va bien, Cristina va a decir es mi pollo. Pero si a Batakis le va mal Cristina va a decir ponés funcionarios que no funcionan", remataron los que miran la política con varias décadas en el lomo.

La gran cuestión es que todos los números de ayer fueron bastante teóricos, porque no hubo negocios en Wall Street, un lugar donde se operan volúmenes en titulos argentinos que muchas veces quintuplican los volúmenes del escuálido mercado local. Por ejemplo, debe decirse que el contado con liquidación fue absolutamente teórico, porque se opera fundamentalmente con cuentas de Nueva York como contraparte. Pero, de todos modos, la salida de Guzmán generó tal nerviosismo que hizo explotar los dólares, con subas en un día que la tasa de interés no paga en varios meses.

En el exterior, sin negocios en EE.UU., el dólar subió 0,4% contra el yen y 0,2% contra el mexicano, no cambió contra el euro y la libra y bajó 0,1% en Brasil y 0,6% en Chile.

Mientras que en Argentina Batakis se reunió con el titular del BCRA Miguel Pesce, quien aceleró el crawling peg de los dólares oficiales. El dólar turista subió $2,28 hasta $217,92 (con masiva compra de los que intentan llevarse los US$ 200 mensuales, poniendo los homebanking al rojo vivo, en espera). 

El dólar oficial subió $1,38 hasta $132,07. Y el dólar mayorista subió 50 centavos hasta $125,95. Esto, con Pesce gastando US$ 100 millones en el MULC intentando frenar la estampida cambiaria, aunque al final del día, gracias a liquidaciones de exportaciones el Central terminó con una mínima suba de US$ 9 millones en las reservas, con las importaciones aún bloqueadas.

Mientras tanto, los dólares libres generaron tortícolis: el dólar blue saltó $21 hasta $260 pesos, el Senebi saltó $30 hasta $282,25, el MEP saltó $23,84  hasta $271,74 y el contado con liquidación brincó $28,78 hasta $281. 

Por lo que la brecha entre el dólar oficial y el bue fue del 96,9% y la del CCL con el mayorista fue del 123%. Y, medidos en pesos, la libra subió 83 centavos hasta $152,43, el euro subió 43 centavos hasta $131,28 y el real subió 14 centavos hasta $23,67.

Del lado de los títulos la situación fue muy comprometida. Con gran intervención oficial, para sostener los papeles en pesos (en BCRA compra bonos CER y los cambia por leliq, un negocio absolutamente redondo para el Estado), hubo un panorama muy selectivo con los titulos estatales, muchos de los cuales anotaron subas de hasta el 7%, como el CO26, con derrumbes de hasta el 15% (dramático para un solo día) en papeles con gran intervención para frenar al dólar: GD35Y, BB7DD, GD30Y, GD35C, GD35Z, GD41Z y GD30C.

El camino de las acciones aparentó no ser tan malo si las cosas se miden en pesos, una moneda que está en vías de extinción, pero la caída en dólares fue tan fuerte que el índice Merval medido en moneda dura cayó al menor valor en catorce meses. Con $1.109 millones operados en acciones y $1.522 millones en Cedear, la Bolsa de Buenos Aires bajó 1% en pesos pero se hundió 9% en dólares.

En el mundo, incluso sin negocios en EE.UU. todo sigue muy inquieto por la marcha de la tensión en Ucrania. Así, hubo una suba del 2% para el petróleo, los metales tanto preciosos como básicos estuvieron mixtos. Las criptomonedas anotaron un repunte, buscando un piso que sea el final del pozo, con suba del 2,5% para el Bitcoin y repunte del 4% para el Ethereum. Y otro mal dato del día surgió de la Bolsa de Rosario, ya que allí los granos volvieron a caer: el maíz bajó 2,3%, la soja cedió 1,8% y el trigo achicó 1,6%.

¿Ratificará Wall Street hoy todas las bajas que tuvo Buenos Aires ayer? Se buscaba un encuentro en persona de Cristina con Alberto, para que dieran una señal política que se presentara como una verdadera tregua. 

Pero, así y todo, hay vallas muy complejas para Batakis. El sábado próximo tiene que pagar los cupones de los bonos del canje de deuda en dólares que hizo Guzmán en agosto de 2020: son unos US$ 700 millones, en un BCRA que está con muy pocas reservas. 

Y eso no es todo: el miércoles próximo tiene que comenzar a enfrentar vencimientos de este mes por medio billón de pesos de bonos en pesos. El mercado local ya le bajó la persiana. Si no confirma sus palabras con hechos, recortes de gastos concretos, será bastante complejo conseguir esos fondos, y si no los consigue el BCRA deberá seguir emitiendo.

Ayer, con gran parte de la importación bloqueada, sin que muchos sepan cuáles serán los valores de reposición de las cosas, los comercios recibieron ayer nuevas listas de precios con aumentos muy importantes. Lácteos, bebidas, fiambres y carnes mandaron listas con aumentos del 8%, y algunas empresas suspendieron ventas hasta que se defina como sigue. 

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