La reforma de la Carta Orgánica del BCRA: una visión desarrollista

Una reforma de esta magnitud requiere un debate honesto y a fondo, que trascienda las ideologÃas y dogmas de los sucesivos gobiernos para que sea exitosa y duradera.
- 🗳️ El presidente envió al Congreso un proyecto de ley para reformar la Carta Orgánica del BCRA y corregir errores de diseño.
- 💡 Después de décadas de alta inflación, es razonable ajustar el marco del banco para evitar descalabros y avances en la estabilidad.
- 🗣️ La reforma debe debatirse con honestidad y sin depender únicamente de la oposición a gestiones pasadas ni de dogmas de la administración actual.
- 🧭 Se requiere un debate amplio que trascienda ideologías para que la reforma sea exitosa y duradera.
- 🏛️ En economías desarrolladas, las reglas de los bancos centrales se aprueban tras un largo proceso de debate con la opinión de economía real, banca y partidos, y sin ataduras a dogmas del momento.
- 🤔 Se critica que una presidenta anterior creyera que la inflación no era tan dañina y reformara la carta a gusto, con consecuencias negativas.
- 📈 El presidente actual parece estar bien orientado frente a la inflación, pero su cruzada antiinflacionaria podría estar sobregirada por dogmas no consensuados.
- ✍️ El discurso central propone terminar con cinco objetivos para un único instrumento y volver a que la misión del BCRA sea preservar el valor de la moneda, reconociendo la naturaleza monetaria de la inflación.
- 🕰️ No todos los gobiernos de 91 años mostraron “pasiòn expropiatoria”; la inflación no siempre se trató como un flagelo único, y hay ejemplos históricos complejos.
- 📚 Se cuestiona fundamentar normas en un dogma monetarista de hace 60 años; conviene considerar evidencia y contextos actuales.
- 🔎 Expertos señalan que la inflación tiene causas no monetarias (oferta, cadenas de suministro, shocks energéticos) y que su reversión no es solo cuestión de dinero.
- 🌐 Los bancos centrales no buscan un solo objetivo: el Fed, el Bank of Canada y el Bank of England manejan múltiples metas (empleo, precios, estabilidad financiera, crecimiento).
- ⚖️ El equilibrio entre estabilidad de precios y desarrollo (empleo, producción y sistema financiero estable) debe quedar claro en medios y fines de la reforma.
- 🔚 En síntesis, tras décadas de inflación, podría hacerse de la estabilidad de precios la prioridad, pero sin desatender pleno empleo, producción y estabilidad financiera a largo plazo.
El presidente ha enviado al Congreso un proyecto de ley para reformar la Carta Orgánica del Banco Central, que apunta en la dirección correcta.
Luego de décadas de alta inflación, parece más razonable corregir errores de diseño del funcionamiento del BCRA que dinamitarlo o cerrarlo. El uso y abuso que hizo el kirchnerismo de la emisión monetaria llevó al paÃs al borde de la hiperinflación. Es importante reformar las normas que rigen al banco para evitar que se repitan esos desmanes.
Dicho esto, los que tenemos la responsabilidad de tratar una reforma de esta significatividad en el Congreso no deberÃamos caer en la tentación de aprobar unas reglas que van a regir la vida económica de los argentinos en las próximas décadas solo por oposición al desastre que hicieron administraciones anteriores, ni por la adhesión a libro cerrado a dogmas ideológicos de la actual administración.
Una reforma de esta magnitud requiere un debate honesto y a fondo, que trascienda las ideologÃas y dogmas de los sucesivos gobiernos para que sea exitosa y duradera.
Las reglas que siguen los bancos centrales de los paÃses capitalistas más desarrollados del mundo han pasado por un largo proceso de debate previo a su aprobación. En ese trámite tuvieron en consideración la opinión de los principales referentes de la economÃa real, del sistema bancario y de los partidos polÃticos.
En ningún caso se ataron a la posición dogmática del gobierno de turno. Lograron un consenso tal que perduraron en el largo plazo, y con éxito.
Aquà tuvimos una presidenta que creÃa que la inflación no era tan dañina y reformó la Carta Orgánica a su gusto, con las desastrosas consecuencias conocidas.
El presidente actual está claramente bien orientado sobre los efectos de la inflación. Pero su loable cruzada antiinflacionaria parece estar muy sobregirada por algunos dogmas teóricos que no gozan de consenso polÃtico ni profesional mayoritario ni se verifican inexorablemente en la práctica.
Veamos el párrafo central del discurso del presidente emitido por cadena nacional:
"Frente a la pasión expropiatoria de la alta polÃtica decidimos poner fin a 91 años de historia y reformar la carta orgánica del Banco Central de la República Argentina. En primer lugar, se termina con la bestialidad de cinco objetivos para un instrumento y la misión fundamental del Banco Central vuelve a ser la de preservar el valor de la moneda; la nueva carta orgánica reconoce la naturaleza monetaria de la inflación, ya que la misma es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario".
En primer lugar, no es cierto que todos los gobiernos de los últimos 91 años tuvieron "pasión expropiatoria" ni que la actual presidencia es la primera y única en creer que la inflación es un flagelo de primer orden y que hay que combatirla frontalmente.
En 1958, Frondizi heredó una situación parecida a la de Milei: inflación reprimida, tarifas y dólar atrasados, crisis energética, déficit de balanza de pagos, falta de reservas en el Banco Central y un déficit fiscal sideral.
Desde el primer dÃa lanzó una polÃtica de estabilización y desarrollo con resultados notables. En un paÃs en expansión, trituró la inflación en menos de cuatro años: tuvo 31,6% anual en 1958; por el sinceramiento del dólar y de las tarifas subió al 113,7% en 1959, pero bajó al 26,6% anual en 1960, al 13,7% en 1961 y en 1962 tuvo deflación.
Por otro lado, respetamos que el presidente crea que la inflación "es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario", pero no parece prudente fundamentar en un controvertido dogma monetarista enunciado hace 60 años unas normas que pretendemos se mantengan en el largo plazo con administraciones de distinto signo polÃtico.
Una cosa es afirmar que la emisión descontrolada para financiar polÃticas populistas termina inevitablemente en alta inflación, y otra muy distinta es afirmar que la única causa es siempre monetaria y atar a ese dogma la suerte de todos los argentinos en las próximas décadas.
Jerome Powell y Lisa Cook, de la Reserva Federal, afirmaron claramente que las distorsiones de oferta y demanda relacionadas con la pandemia, la tensión en las cadenas de suministro, las rigideces de los mercados laborales y los shocks en los mercados de energÃa y commodities fueron causas no monetarias que explican la inflación de los últimos años.
También señalaron que la reversión de esas causas no monetarias fue la clave de la posterior desinflación.
Desde el FMI, Gita Gopinath tituló su discurso en el Foro de Bancos Centrales de Sintra "Tres verdades incómodas para la polÃtica monetaria", admitiendo que los agregados monetarios no explican por sà solos todos los casos inflacionarios ni son suficientes para resolverlos.
Conste que no estoy citando al estructuralista Julio H. G. Olivera, que escribió una teorÃa no monetaria de la inflación en 1960, ni al desarrollista Rogelio J. Frigerio, que explicó la relación entre inflación y subdesarrollo hace más de 50 años, sino a exponentes relevantes de la ortodoxia económica responsables de dos de las instituciones más importantes del capitalismo a nivel mundial.
Finalmente, debemos señalar que tampoco es cierto que un único instrumento, la polÃtica monetaria, pueda tener solamente un objetivo.
La Reserva Federal de Estados Unidos tiene varios: aumento de la producción, máximo empleo, precios estables, tasas de largo plazo moderadas y estabilidad del sistema financiero.
El Banco de Canadá tiene como misión regular el crédito y la moneda, pero sin desentenderse de la vida económica de la nación.
El Banco de Inglaterra tiene como objetivo principal la estabilidad de precios y, como objetivos subordinados, la estabilidad financiera del sistema y el apoyo al crecimiento económico y del empleo.
El equilibrio fiscal y la estabilidad de precios son condiciones imprescindibles para el desarrollo económico. Pero deberÃa quedar claro cuáles son los medios y cuáles son los fines.
Después de décadas de alta inflación, los desarrollistas podrÃamos admitir que el BCRA tenga como prioridad o misión fundamental la estabilidad de precios.
No obstante, consideramos que serÃa un error que la polÃtica monetaria se desentienda de otros objetivos vinculados al desarrollo nacional, como la búsqueda del pleno empleo, el aumento de la producción y la estabilidad del sistema financiero en el largo plazo.


